Leonel Ruiz: Cantantes para forjar conciencia y consolidarla

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Cantante, compositor y panista. Discos: “Mere mere con pan caliente”. “Palabra de Chávez”. “La abuela Kueka”. Primer premio en concurso nacional de piano, “Rosario Marciano”, mención repertorio popular.

—¿Para qué cantantes, si ni siquiera la gente sabe de dónde son?

—Jeje… Mamá yo quiero saber, mamá yo quiero saber: ¿de dónde son los
cantantes…?

Miguel Matamoros nos cuenta que quien hace la pregunta en la canción al menos nos encuentra. Ya eso es motivo para ser cantantes. Incluso aunque no sonantes… Jejeje Mira.

En la naturaleza todo. Todo tiene una frecuencia de onda. Todo pudiéramos medirlo en hertzios. Los astros, los planetas, las estrellas. Las plantas, los animales, los seres humanos vibramos. La música, el canto. Cantar es la máxima expresión de la belleza desde el punto de vista estético y orgánico. Al cantar provocamos con el cuerpo intencionadamente una vibración que nos conecta con la Comunidad, entendida ésta como dice el filósofo y chamán boliviano Juan José Bautista, como el triángulo Naturaleza, Ancestro y Ser.

El escritor argentino J. Posadas cree que;El canto desempeña la función de
darles a las luchas el sentido armonioso de la vida.

Para el pueblo Shipibo de la Amazonia peruana el universo es una canción.

Una descomunal y maravillosa canción. Todos somos canción. Pintan cantando su ADN espiritual. Los Warao y los Yekuana tejen cantando su cosmogonía… Para otros pueblos los dioses nos hicieron cantando. Eduardo Galeano nos dice: "Para que cantes, para que veas; y nos cuenta cómo las gentes en La Gomera silbando se comunican y viven… ¿Para qué cantantes?

Para ser uno con la comunidad, para construir y transformar desde la belleza, para vibrar con nuestra cultura, nuestro pueblo. Para forjar conciencia y consolidarla. Para gozar de placer y sabernos parte de lo verdaderamente divino y … profano. La gente sí sabe, sí sabe entonces de dónde somos. De dónde venimos y pa’ dónde vamos. Lo sabe y también lo canta… Parafraseando al profesor Earle Herrera, que a su vez parafrasea a Orlando
Araujo, digo: el canto conjura los «miedos metafísicos». ¡Cantemos!

¡Cantemos!

Benedetti lo dice bien bonito, te pongo un poquito, te lo dejo colar por aquí…

Cantamos porque el río está sonando,
Y cuando el río suena suena el río.
Cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino.
Cantamos porque el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo.
Cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos.

Si fuimos lejos como un horizonte,
si aquí quedaron árboles y cielo,
si cada noche siempre era una ausencia
y cada despertar un desencuentro
usted preguntará por qué cantamos…

—La canción protesta ha ido perdiendo fuerza, ¿será que ya no hay nada por lo que protestar?

—Si buscas en el diccionario el significado del verbo “Protestar” te encontrarás con algo como "expresar alguna queja o inconformidad de manera vehemente.

Cuando cantamos con compromiso político, social, revolucionario y en contraposición a la industria cultural del capitalismo (por eso decía lo de sonante allá arriba entre risas…) no nos estamos quejando, ni es una especie de malcriadez estética o musical. Ni es sólo vehemencia la fuerza de la conciencia para cantar lo que tenemos que cantar. No. Asumir eso de esa manera es minimizar lo que hacemos al punto de un pataleo o una bravuconada”. Lo que intentamos hacer es a través de la canción crear conciencia. Forjarla. Desarrollarla.

Alí Primera siempre fue contundente al definir esto. Decía que no era canción
protesta sino canción necesaria.

Entonces, llamémosle canción necesaria, canción conciencia, cantoría como la llama nuestra todavía no bien ponderada Gloria Martí. Llamémosle trova como en Cuba.

Y bueno, ¡imagínate! Hoy en día hay mucho por lo que protestar. Pero mucho más hay para denunciar, transformar, crear. La canción así entendida es un instrumento histórico de transformación. Nosotros colectamos memorias.

Alimentamos el imaginario, la identidad del pueblo. En el proceso aprendemos de esos saberes populares y los promovemos. Lamentablemente el término canción necesaria, involuntariamente tal vez, es reducida por algunos a un frasquito de estilo o maneras.

Volvamos al concepto original del padre cantor, entonces, todos los que cantemos para forjar conciencia, para colectar memoria y desde la belleza de nuestras raíces y contraculturalmente a la industria del entretenimiento y del consumo capitalista hacemos canción necesaria. Ahora es cuando hay camino por cantar. ¡Caminante no hay camino, se hace camino al cantar!

—¿Hay quienes cantan sus propias composiciones porque no hay quienes se las canten?

—Jejeje. Mi mamá Ruth me enseñó desde chiquito a divisar a lo lejos una Concha de mango Pa’ que no se resbale mi querubín, decía.

Voy a referirme única y exclusivamente a mi propia experiencia. Como recuerda siempre Luis Britto García. No soy vocero de nadie porque ni siquiera estoy seguro de serlo de mí mismo. Fíjate. Es más bien al revés.

Trato de no cantar canciones compuestas por otros para no echarlas a perder.

Jejeje. Ahora en serio. En mi caso Lilia Vera y Francisco Pacheco ya han grabado composiciones mías. Hay muchas otras grandes cantantes que se pelean por mis canciones como es el caso de Cecilia Todd, Fabiola José, Luisana Pérez y Ana Cecilia Loyo (quienes también las han incluido en sus discos), Biela Da Costa, Yolanda Delgado, Mirna Ríos, Gisell Brass, Antonieta Peña, Amaranta y, claro, la talentosa Nathay Pérez…También trovadores como Israel Colina, Luis Miguel Badaracco o José Alejandro Delgado cantan mis canciones.

Es un gusto que a uno lo canten. Hasta a Vicente Feliú, fundador de la trova, le han gustado mis canciones. Revisando en YouTube he encontrado versiones de canciones en la voz de muchachas y no tan muchachas que ni siquiera conozco…

Pero yo canto mis propias canciones porque es así como me conecto con el cosmos y hago revolución. Así puedo navegar en el alma del pueblo, como nos reveló el Comandante Chávez una vez. Cantando a Leonel hasta me comunico con él. Si te digo la verdad te miento.

—Chávez dijo: “La revolución es cultural o no es revolución” ¿Estamos cumpliendo ese legado?

—Bueno… Digamos que sí pero no lo suficiente. Lo cultural no está confinado sólo al aspecto artístico de la cosa. Esa es la Diana donde debemos hacer blanco con sublime puntería y es difícil porque la modernidad y el capitalismo han hecho un trabajo de siglos en la humanidad y aquí en Venezuela no ha sido la excepción. Aquí, cuando sobre todo a partir de los años sesenta se introduce la democracia liberal representativa, el imperialismo afincó sus quehaceres para asegurarse los recursos que esta tierra posee. El Estado neocolonial puntofijista (como acertadamente lo llama el profe Mario Sanoja) estructuró con las empresas de la industria cultural del capitalismo la forma de cómo moldear la subjetividad y la sensorialidad de las masas en función de las políticas imperiales… La revolución debe revertir ese proceso y la vía más rápida puede ser a través del arte, la música. Debemos entender, y debe entenderlo el liderazgo revolucionario, que la punta de lanza en la batalla cultural es la canción y la poderosa fuente creadora del pueblo venezolano. La canción comunica y forja conciencia más rápido que cualquier otra cosa.

Pero eso sí, la canción que promueve la subjetividad y la estética revolucionaria. La del saber profundo de nuestro pueblo y la de la cantoría, la trova o la canción necesaria. Como la llames.

Vuelvo a citar al maestro Luis Britto, aunque según él no recuerda dónde lo leyó: Toda ética tiene su estética”. La ética de la Revolución Bolivariana tiene una estética que también está en la música, el canto. O sea, ¡Chávez es canción!

—¿A esta pandemia no hay quién le cante?

—Clarooo. Esta pandemia, además de lo que ya sabemos en cuanto a los aspectos médicos, clínicos etc., por otro lado, no es sino la expresión del fracaso del capitalismo como ideología, como opción para la humanidad. Esto ha quedado en evidencia. Sea o no creado artificialmente ese bichito malévolo llamado coronavirus y su manifestación patológica, covid-19, ha desatado la Caja de Pandora… Ya por ahí tenemos temas diversos a partir de la crisis para componer y cantar.

En mi caso específico he compuesto varias en pandemia, por la pandemia y un suceso de ella: la cuarentena. Traeré aquí una canción muy especial confeccionada con el texto del poderoso poeta Earle Herrera. A través del WhatsApp este querido camarada me envió su conmovedor y a la vez desesperado y alentador texto, con una nota a pie de página:Ponga usted el piano. Unos días después le contesté (era su cumpleaños) y le dije: “Poeta, felicidades. Aquí está su regalo”… ¡Habemus canción…! He aquí el texto y un
enlace para que la escuchen con la música, gracias a la edición y concepto de
María Victoria González, estudiante de UNEARTE:

MICROBIO
Los océanos sin barcos
Los aires sin aviones
Las autopistas sin carros

Las calles sin transeúntes
Las aceras sin locos
Los trenes sin viajeros

Los parques sin parejas
Los baldíos sin mendigos
Las noches sin guitarras
Las aulas sin chiquillos
Los recreos sin bullicio
Las iglesias sin fieles
Las playas sin bañistas
Los caminos sin caminantes

El señor del imperio
Con el mismo temor
Del hombre tras sus muros

La reina en cuarentena
El rey con tapabocas
El patrón con su fiebre
Descubriendo el sudor

El obrero sin martillo
El campesino sin hoz
La plusvalía sin dueño
Los estadios vacíos
El teatro sin público
El planeta asustado
El abrazo al vacío
El pánico en un beso
La mano que te esquiva
La mano que le tiendes
La rosa sin destino

Todo por un microbio
Frente al poder atómico
El poder impotente
Prometeo sin el fuego
Adán sin hoja de parra
Eva sin manzana
Tú sin mí
Yo sin ti

Enviado desde mi iPhone
Zona de los archivos adjuntos
Vista previa del video MICROBIO de YouTube

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Retrato Hablado 

“No podía pintar sino amaneceres. Pintándolos se me olvidaban siempre las gaviotas. Debe ser porque el color de su vuelo tiene la luz en otras horas”. Así dijo Armando Reverón en una de las pocas entrevistas que le hicieron. Amante del color y de la luz, buscaba siempre ser original en sus creaciones. Había estudiado en la Academia de Bellas Artes y con una beca se fue a España, donde conoció los cuadros de Goya y de Diego de Velázquez. También tuvo la oportunidad de acercarse a París. Volvió al país y en 1921 se fue a Macuto, donde construyó su famoso Castillete. En su pintura los críticos consideran que hay tres etapas: el azul, el blanco y el sepia. En un Carnaval en Macuto conoció a Juanita, y comenzó a vivir con ella en El Castillete, le sirvió de modelo en muchas de sus obras. En 1953 obtuvo el Premio Nacional de Pintura. Alí Primera le compuso una de sus canciones: “Reverón, titiritero, Reverón, el muñequero, Reverón pintor del pueblo, con pinceladas de sueño. Cuando vivo no valías, de bellas artes ni hablar”. El Día nacional del Artista Plástico es el 10 de mayo, en homenaje al día de su nacimiento. Murió un día como hoy 18 de septiembre de 1954, en Caracas.

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El Viernes de Lira

Roberto Malaver