Regalamos o robamos

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Venezuela es país de extremos. Allí está el caso de la gasolina, que hoy nos trae por la calle o las bombas de la amargura. El Caracazo quema como un recuerdo inflamable. El problema del combustible es que lo regalas o robas con su venta. Lo primero se hizo hasta antier. Cuando se decidió, a medias, no regalarlo más y fijarle un precio en divisas ($ 0,5 el litro), los “comerciantes” impusieron su ley, que no es otra que la de Al Capone en los años de la Ley Seca. De acuerdo con la región, el litro de gasolina oscila entre uno a seis dólares o más. ¿Quiénes están en el “negocio”, o como diría Aníbal Nazoa, en el ñemeo? Sería más fácil decir quiénes no están: todos los usuarios porque son las víctimas. Sí, sí, échale 15 litros, ¿qué voy a hacer?