AfroUrbe | De vuelta a clases

Mónica Mancera-Pérez

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Llegó septiembre. Tiempo de comenzar las clases.

¿Qué sentías en cada etapa de tu formación al ir al preescolar, la escuela, el liceo?

Ir a la escuela para mi significó disfrutar en Caracas el olor y fresco de la mañana; el resplandor del sol anunciado un nuevo día desde la cordillera de la costa; mantener un buen trote en la caminata para llegar a tiempo; a la par de las guacamayas que surcaban los cielos para iniciar también su jornada. Vivir junto a mis compañeras y compañeros la aventura del aprendizaje devenido en saberes. Hoy al ser formadora se reiteran vivamente estas imágenes.

El año 2020 es y ha sido de desafíos, de reflexiones y acciones urgentes en estas circunstancias; de tomar las herramientas que tenemos para dar continuidad a nuestras vivencias. En esta semana le toca a la educación: sentir, aprender desde las tecnologías de información y comunicación; dar continuidad a nuestro calendario escolar procurando mantener la magia del saber.

Al evocar la continuidad del intercambio de saberes en lo que a lo afro se refiere en nuestros contenidos escolares, hemos convenido en diferentes conversas seguir potencializando, afianzando, expandiendo los saberes ancestrales; considerando los grandes esfuerzos realizados por docentes-cultores en el área tradicional e investigadores que han logrado sumar apreciados saberes que están a nuestra disposición.

Asimismo, hay logros legislativos y ejecutivos, como indica Norma Romero Marín, presidenta del Consejo Nacional de Desarrollo para las Comunidades Afrodescendientes de Venezuela (Conadecafro): “En el Plan Sectorial Afrodescendientes del Plan de la Patria 2019-2025 están las Claves de la Afrovenezolanidad, logramos consensuar diez, empezamos por la filosofía Ubuntu- Muntu, que, muy resumidamente, nos dice que no estamos sol@s, que no somos individualistas, nos habla del soy porque somos, esa filosofía está muy presente en nuestras comunidades afrovenezolanas de familias extendidas (no es lo mismo que numerosas), dónde abuelas y abuelos, tías y tíos, primas y primos, madrinas y madrinas contribuyen en la crianza de niñas y niños”.

La vivencia de nuestras herencias afro e indígena es fundamental porque son los cimientos de nuestra identidad, lo que somos y las huellas de dónde venimos para labrar el camino hacia dónde vamos.

El programa especial surgido como respuesta frente a la pandemia que hoy vivimos “Cada familia una escuela” es una oportunidad para, desde nuestros hogares, sentir, identificar y reconocer los signos de lo que somos.

Es una oportunidad viva para Vive como canal escuela a fin de ser agentes en la socialización de los signos de nuestra identidad afro. Es una oportunidad sonora para que el Centro Nacional del Disco difunda los contenidos musicales afro, a partir de la educación a distancia. Es una oportunidad visual para la Villa del Cine y Amazonia Films de circular las realizaciones audiovisuales. Esto tan solo por nombrar eslabones de la industria cultural venezolana.

Aquí estoy haciendo zoom en nuestro ser afro y nuestras creaciones artísticas que están listas. Esta es una circunstancia poderosa para sanar ese exotismo vigente desde hace 500 años como fundamento de la colonialidad del saber. Y en nuestro poder está aprovechar cada oportunidad para re-conocernos y apropiarnos de nosotros y nosotras mismas.

Es una oportunidad en nuestra totalidad como venezolanas y venezolanos que somos.

¡Seamos bienvenidas y bienvenidos una vez más a clases!

Mónica Mancera-Pérez | @mujer_tambor