LUNASOL | Que entren que aquí los esperamos

William E. Izarra

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¿Cómo interpretar la situación del momento, cuando a unos metros de la línea fronteriza de Venezuela se encuentran las tropas multinacionales para ingresar al país? Es posible que al publicarse este artículo hayan ocurrido algunos enfrentamientos.

Por información de las redes y algunos portales en internet, se deduce que la visita de Pompeo a Brasil da el inicio a la incursión de fuerzas especiales de comando de USA, Brasil y Colombia para entrar a Venezuela con el objeto de: (i) iniciar la ocupación territorial; (ii) liquidar al gobierno del Presidente Nicolás Maduro; (iii) acabar con el chavismo; (iv) rescatar a los agentes terroristas de USA presos en Caracas; y, (v) posesionarse de las riquezas del pueblo venezolano.

Cuando Pompeo dejó Georgetown para volar hacia Brasil, manifestó con vehemencia que el Presidente Maduro era un narcotraficante y que tenía que irse. Con esto deja claro que se concreta lo que viene diciendo Trump que “todas las opciones están sobre la mesa”. Por esta sentencia, interpreto que llegó el momento para USA de hacer un acto concreto lo posible de la opción militar.

Llegó pues ese punto crítico que se viene gestando desde que Chávez asumió el gobierno y fue evolucionando hasta hoy. En estos 21 años hemos difundido, empleando las distintas metodologías didácticas, las amenazas del imperio y sus planes militares para exterminar a la Revolución Bolivariana.

Por la constitución del teatro de operaciones, entendemos que Venezuela se suma a lo que USA ha venido haciendo en este siglo con Afganistán, Irak, Libia, Yemen, Siria. Hoy, las láminas ilustrativas que empleé en las múltiples exposiciones que hice en este lapso, expresan racionalmente las intenciones de los gobiernos de USA para someter a Venezuela.

Desde 1999 a 2020 han pasado por la Casa Blanca 4 presidentes: Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama y Donald Trump. Todos ellos han aplicado la doctrina de superioridad imperialista (Monroe y Destino Manifiesto), con sus peculiaridades geopolíticas en cada administración.

Esos elementos teóricos transmitidos a cientos de compatriotas y camaradas revolucionarios dejan de ser láminas didácticas para convertirse en realidad. Por lo tanto, si ya está dada la orden del ataque, que los incursores no se crean que no van a encontrar obstáculos de la línea fronteriza hacia adentro del territorio venezolano. Las fuerzas revolucionarias para oponérsele al agresor las podemos clasificar en 4 categorías: FANB; milicia bolivariana, (aunque pertenecen a la FANB las considero como componente fundamental con sus 4.5 millones de milicianos); las fuerzas policiales y el pueblo revolucionario.

La Revolución Bolivariana, en proceso de construcción para ir hacia un nuevo modo de vida sustentado en el socialismo, es un acto humano de profunda inspiración espiritual; cuya meta a alcanzar es lograr a plenitud el bien común del pueblo (expresión política del Buen Vivir).

Esto pasa por asumir que la espiritualidad es la energía interior que manifiesta el revolucionario para lograr la obtención de fines y propósitos de trascendencia generacional. La espiritualidad es el motor que genera la acción revolucionaria. No puede haber revolución si no se siente el amor por el prójimo, si no internalizamos sentimientos humanos de desprendimiento y entrega para satisfacer el bien colectivo.

Pues bien, las fuerzas revolucionarias que se confrontarán con las fuerzas multinacionales del imperio son poseedoras de esta espiritualidad y energía infinita para no perecer; sino neutralizar y someter a los invasores pragmáticos que jamás sentirán a Bolívar, Chávez ni la rebeldía indígena de los caribes.

Este aspecto es suficiente para entender que el Proceso Bolivariano no será aniquilado y nunca será igual, similar o parecido, a los otros modelos políticos que se sostienen con base en el pragmatismo, clientelismo y usufructo del poder. La confrontación con el imperio además de contar con los sistemas de armas de última generación estará impregnado de fuerza espiritual imbatible.

William E. Izarra