AHORA LOS PUEBLOS | Latinoamérica en disputa: Chile, pandemónium neoliberal (III)

Anabel Díaz Aché

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Al cumplirse exactamente 7 años del Golpe de Estado contra Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1980, se realizó el plebiscito nacional que dio origen a la actual Constitución Política de Chile. Los resultados oficiales dieron un amplio margen de diferencia para la opción del SÍ, sobre el NO. Se inició un periodo transitorio en el cual el general Augusto Pinochet se desempeñaría, durante 8 años más, como Presidente de la República y de la Junta de Gobierno, hasta el 11 de marzo de 1989.

Sin embargo, la legitimidad de la nueva constitución quedó cuestionada por las fuertes críticas de los sectores opositores: “En el plebiscito… muchos funcionarios públicos y leales al régimen recibieron la orden de votar varias veces para facilitar el triunfo del «Sí» a la Constitución. La ausencia de registros electorales -los antiguos fueron destruidos por la dictadura- facilitó el fraude, pues sólo se necesitaba el documento de identidad para votar en el plebiscito, en cualquiera de los lugares habilitados para ello… unos 3.000 agentes de la CNI (Central Nacional de Informaciones) pasaron el día recorriendo diversos sectores de Santiago, en todos los cuales votaron” [1].

El régimen, en un intento por perpetuarse en el poder, organizó un nuevo plebiscito nacional, el 5 de octubre de 1988. Siguiendo las reglas impuestas por la constitución aprobada en 1980, las organizaciones políticas Democracia Cristiana, Partido Socialista y Partido Por la Democracia se inscribieron para participar en la contienda, apoyando al NO. La altísima participación popular en la consulta y la  presión social obligaron al pinochetismo a aceptar la derrota. Esto allanó el camino a las elecciones presidenciales y parlamentarias.

En un duelo de coaliciones, la Concertación logró imponer su candidato para el periodo presidencial 1990-1994, en las elecciones realizadas el 14 de diciembre de 1989. Por el partido Democracia Cristiana Patricio Aylwin obtuvo 55,17% de los votos, frente al 29,40% alcanzado por el candidato de la coalición pinochetista Democracia y Progreso,  Hernán Büchi, y el 15,43% del candidato independiente Francisco Errázuriz [2]. Comenzó así la transición hacia una democracia tutelada, en la que permanece vigente la constitución resultante del fraude de 1980, y Pinochet continúa siendo actor central en la política chilena, como comandante en jefe del ejército hasta marzo de 1998, cuando pasóa ser senador vitalicio.

“En 1998, el juez español Baltasar Garzón solicitó la detención de Pinochet, por lo que fue retenido en Londres… el exdictador no fue extraditado a España y regresó a su Chile natal…hubo varias iniciativas para procesarle para que diese cuenta de los crímenes que perpetró durante su Gobierno… pero, alegando su frágil estado de salud, consiguió no ser procesado en ninguna de las acusaciones hasta el día de su muerte, el 10 de diciembre de 2006, con 91 años de edad. En ese momento, Augusto Pinochet contaba con más de 400 querellas en su contra” [3].

La Concertación, como coalición de centro-izquierda, dominó la escena política de Chile, durante los periodos presidenciales subsiguientes. Eduardo Frei Ruiz-Tagle, del partido Demócrata Cristiano, gobernó durante el periodo 1994-2000. El empresario Ricardo Lagos, del Partido por la Democracia, en el lapso 2000-2006. Y de 2006 a 2010, Michelle Bachelet, del Partido Socialista; fue la primera mujer en ejercer la presidencia del país.

El modelo de democracia tutelada se caracterizó por una marcada influencia de la cúpula militar pinochetista. La Constitución de 1980 garantizaba la inamovilidad de los comandantes en jefe de las fuerzas armadas. Reunidos en el Consejo de Seguridad Nacional (COSENA), órgano asesor de la presidencia, que tenía por objeto preservar la seguridad nacional, gozaba de un alto grado de autonomía (podía autoconvocarse) y amplias atribuciones, entre ellas el nombramiento de cuatro de los nueve senadores designados, reservados para excomandantes en jefe del ejército, armada, fuerza aérea, y general de carabineros. Condicionando el funcionamiento del Congreso Nacional, el sistema electoral y otras instancias claves, limitando así la competencia política de los civiles en la toma de decisiones.

El 9 de abril de 2001, las calles de Santiago presenciaron las primeras protestas en defensa del pasaje estudiantil, denominadas “El Mochilazo”.  El paro fue convocado por la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios y acatado por el 80% de los planteles, confluyó con las demandas gremiales del cuerpo docente y su liderazgo pertenecía a la Juventud Comunista de Chile. Nacía una nueva vanguardia popular, en una nación a la que le habían cercenado su derecho a la protesta.

La presión social en las calles da cabida a una negociación entre las coaliciones políticas, que permitió la aprobación en 2005 de un conjunto de reformas constitucionales, dirigidas a fortalecer a la figura presidencial frente a la cúpula militar. Se le otorga al presidente la potestad de llamar a retiro a los comandantes en jefe de las fuerzas armadas y al general director de carabineros. Se limita las actuaciones del COSENA, quedando subordinado a la autoridad presidencial. Se elimina la figura de senadores vitalicios y designados. Al conjunto de reformas a la Constitución Política de Chile de 2005, le antecedieron nueve modificaciones, además de las trece realizadas posteriormente.

Entre abril y octubre de 2006, los estudiantes secundarios toman las calles en defensa de la educación pública y gratuita, estas masivas manifestaciones se conocen como la “revolución pingüina”, que tuvo lugar durante el primer gobierno de Bachelet.

A pesar de que la pandemia por covid-19 frenó el curso de los acontecimientos causados por el nuevo estallido social de octubre de 2019, el pueblo trabajador cobró una nueva victoria. Producto de la presión y movilización de todos los sectores sociales y huelgas de sectores estratégicos, el 22 de julio de 2020, el Congreso aprobó «el derecho de los 11 millones de afiliados de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) a retirar por una sola vez el 10 por ciento de lo cotizado, equivalente a unos 20 mil millones de dólares” [4].

Hoy, el pueblo chileno movilizado se prepara para un Plebiscito por una nueva constitución, fijado para el 25 de octubre de 2020. Todas las condiciones están dadas para vencer las resistencias de las fuerzas neopinochetistas, que intentan contener las demandas de las fuerzas populares por mayor igualdad y justicia social.

Anabel Díaz Aché

[1] Agencia de Noticias EFE (2012). Revelan Fraude en Plebiscito que Aprobó Constitución de 1980. https://web.archive.org/web/20160304201711/http://www.lanacion.cl/revelan-fraude-en-plebiscito-que-aprobo-constitucion-de-1980/noticias/2012-06-11/115506.html
[2] Datos del Servicio Electoral de Chile (SERVEL). https://www.servel.cl/elecciones-presidenciales-resultados-globales/
[3] L. Rincón (2013). 40 Años Desde que Pinochet Derrocó a Allende. Grupo EITB. https://www.eitb.eus/es/noticias/internacional/detalle/1414588/golpe-estado-chile-1973–40-anos-golpe-pinochet-allende/
[4] Guerra, Ángel (2020). Chile: pandemia y rebeldía, La Jornada, México. https://www.jornada.com.mx/2020/07/23/mundo/025a1mun#.XxmvQZ0TX1M.whatsapp