CONVIVIR PARA VIVIR | Excluidas y vulneradas las personas con discapacidad auditiva

0
Hernández explica que el tapaboca impide la lectura de los labios. Foto Bernardo Suárez

Durante el mes de septiembre se celebran tres importantes fechas: Día Internacional de las Lenguas de Señas, el Día del Intérprete y el Traductor y la Semana Internacional de las Personas Sordas, que se celebra desde 1958, cuando la Federación Mundial del Sordo (FMS) estableció por primera vez el Día Internacional del Sordo, extendido luego a una semana, contemplándose para este evento la última del mes de septiembre de cada año.

En 2020, estas celebraciones encuentran a las personas sordas sumidas en un alto grado de vulnerabilidad ante la pandemia del covid-19, la cual exacerbó la exclusión sufrida por esta población que debe asistir a hospitales sin traductores, informarse sobre las medidas de prevención a través de noticieros que no incluyen intérpretes y hasta sortear el obstáculo del tapaboca para realizar la lectura labial.

La pandemia

Las dificultades que esta población debe afrontar en su vida cotidiana se profundizaron con la llegada del covid-19, en especial ante la imposibilidad de recibir correctamente información relacionada con la pandemia o de hacerse entender sobre su propio estado de salud, debido a que en los centros de salud no hay ninguna normativa que establezca la obligación de contar con intérpretes o que garantice el acceso al LSV. A esto se le agrega la imposibilidad de leer los labios, ahora ocultos tras el tapaboca.

En este sentido, se expresa Anderson Hernández, miembro honorario de la Fundación para el Estudiante Universitario con Discapacidad (Feudis): “Honestamente el impedimento siempre existe, solo que con la pandemia se incrementó. Tenemos un problema grave de comunicación a todo nivel; sin embargo, a una persona sorda se le hace difícil salir airosa de una situación en particular, son pocas las personas que conocen o son usuarias de la Lengua de Señas Venezolana (LSV)”. Cerca del 90 por ciento de las personas con discapacidad auditiva conviven, trabajan y se desarrollan en ámbitos con personas que no usan lengua de señas.

“Particularmente en mi caso y el de muchos sordos allegados, al no entender lo que nos dicen complementamos con la lectura de los labios, pero el tapaboca o mascarilla nos dificulta leer los labios. Como anécdota te puedo contar que al ir de compras solo durante los primeros meses de la pandemia y solicitar los productos al dependiente es cuando realmente concientizo lo que me estaba pasando, a partir de ese momento debo decir, con mucha regularidad, “soy sordo” y les suministro lápiz y papel para establecer la comunicación. Es aquí donde se presenta otra limitante, muchos dependientes responden, “pero tú hablas”, aclarando casi siempre que puedo hablar, mas no escuchar.

Ignorada lengua de señas

Debo aclarar que ocurre en todos los lugares donde voy, porque nadie habla o conoce la LSV. Los días que no salgo a la calle me enfrento a otro problema y es aquí donde estoy enfocando un trabajo de investigación. Nuestra televisión local (canales abiertos) al inicio de la pandemia tenía servicio de intérpretes de señas, luego y de manera imprevista desaparecieron de la pantalla. Hace días, observando un programa donde la información era de importancia, detallo que no hay intérprete de señas. Utilizo las redes sociales del periodista para hacerle la observación y gentilmente me responde “por problemas técnicos no tienen intérpretes de señas”. Ojo con eso, un intérprete no es un problema técnico, un intérprete es Ley.

Los medios y los sordos

En la mayoría de los medios de comunicación no se le da el debido trato a la información para las personas con discapacidad auditiva a través del Intérprete de Lengua de Señas Venezolana (ILSV) y a la inclusión de subtítulos electrónicos, quedando esta comunidad en desventaja ante el flagelo de los cuidados y prevención, así como la debida asistencia en casos de presentar los síntomas de covid-19, además de no cumplir con lo establecido en los artículos 81 y 101 de la Constitución y el artículo 4 de la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos, que ordenan la utilización de ILSV y subtítulos a los medios nacionales.

El tapabocas

Esta prenda se ha convertido en una barrera para la población sorda. La comunicación con el lenguaje de señas es muy importante para estas personas que confían en las expresiones faciales para comprender los significados y las intenciones de sus interlocutores; se pierde información si no se puede ver la cara y el movimiento de los labios de la persona. Como alternativa mantienen una hoja y un lápiz en sus bolsillos, escribiendo así lo que necesitan y con las manos buscan señas para comunicar sus deseos.

A todo lo anterior se suma el problema relacionado con la educación a distancia. Una encuesta realizada por la Confederación de Sordos de Venezuela (Consorven) reveló que, de 176 personas con discapacidad 88% disminuyó sus actividades académicas. La enseñanza en casa se complica, sobre todo cuando se trata de niños, niñas y adolescentes con discapacidad, ya que deben ser guiados en todo momento.

En la mayoría de los casos, los niños y los estudiantes en general son de bajos recursos y no cuentan con internet ni con un celular inteligente; no todas las herramientas son accesibles.

LUCILA CONTRERAS / CIUDAD CCS