Escuela Yanira Albornoz educará a distancia

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Los sectores populares tiene una herramienta para formarse en comunicación.

Ella era muy aplicada a la hora de estudiar, investigar, escribir y dar su punto de vista bien acertado cuando se trataba de análisis político, social, comunicacional y hasta humano. Más aún lo era cuando asumía proyectos que le apasionaban.

Así era Yanira Albornoz, comunicadora y psicóloga social egresada de la UCV, una mujer echada pa’lante hasta en la lucha contra un cáncer traicionero. Siempre fue sonriente, solidaria y no dejaba nada a medias, tanto así que ese proyecto de Escuela de Comunicación Popular lo pensó minuciosamente, lo diagramó a pulso con buenas expectativas y sólidas bases, y ya estaba lista para ponerla a funcionar aunque partiera prematuramente de esta vida en 2017. Entonces, desde 2018, lleva su nombre, gracias a las gestiones de Mercedes Chacín, directora de Ciudad CCS.

Continuación de la obra

Yanira siempre decía que todos somos comunicadores por naturaleza y por eso le daba suma importancia a ofrecer las herramientas del periodismo a quienes hacen vida en los sectores populares.

“Era experta en desmontar mitos comunicacionales. Era acuciosa y, cualquier afirmación que necesitara una investigación para confirmar, ella ripostaba: ‘¿Y con base en qué encuesta afirmas eso?’. El o la interlocutora casi nunca acusaba recibo de esa pregunta porque se quedaba sin argumentos. Fingían demencia, pues. Era terca por eso mismo, porque si Janis afirmaba algo era porque tenía los pelos del burro negro en la mano… Era optimista y alegre”, cuenta Chacín.

Cuando Mercedes Chacín puso a andar el proyecto, le dio las riendas a otra comunicadora apasionada: “Dayon Moiz echó a andar la Escuela Yanira Albornoz que ahorita anda de capa caída por culpa del malvado virus”, señala.

De hecho, Moiz llegó después de los carnavales de 2019 con una escuela ya consolidada y sistematizada por su anterior coordinadora Kelly Rodríguez.

“Yo había conocido a Yanira, fuimos amigas, y cuando supe de la escuela envié un correo para que me dieran información de la decena de talleres que iban a impartir. ¡Yo quería hacerlos todos! Cinco meses después buscaban a alguien para dirigir la escuela. Allí conocí a Mercedes, una mujer fantástica. Fue muy lindo formar parte de algo que tiene que ver con Yanira. Es seguir demostrando que la muerte de los amigos y de la gente valiosa sigue manteniéndose en vida cuando continuamos su obra. No es ningún legado, es que seguimos creyendo en la comunicación, tal como lo hizo ella y es una forma de mantenerla viva, de mantenerla con nosotros”, manifiesta Moiz.

Y aunque ya no lleva la dirección de la misma, Dayon cuenta que montar una escuela es un proceso complejo, por más sencillo que pareciera desde afuera, pues en este caso se planteaban dos desafíos: uno era ir al territorio, a los sectores populares, y otro era consolidar una propuesta de talleres adentro, que comenzó con profesionales del periódico. Luego se fueron incorporando otros expertos que tienen el mismo espíritu de ofrecer sus conocimientos al pueblo.

Se trata de una Escuela que se centra en la formación de comunicadores de todas las edades.

Rumbo a la certificación

La esencia de la escuela es que las comunidades cuenten con las herramientas esenciales de la comunicación: desde cómo hacer un papelógrafo, una cartelera, un flyer o volante, un panfleto o un mensaje de texto hasta aspectos importantes como la utilización de redes sociales como estrategia, cómo encantar con la escritura, además de conocer acerca de la fotografía, el lenguaje de señas, de idiomas y más.

Allí incorporaron a los adultos mayores, a quienes les dieron respuestas a sus necesidades para el mejor manejo de herramientas comunicacionales como, por ejemplo, la plataforma Patria; así como también se formó un equipo de reporteros infantiles en la comuna de Lídice. Todas las edades están presentes.

Los talleres pueden durar sólo un día o incluso tres meses, dependiendo del tema o la materia.

Para Dayon lo importante es el crecimiento, la conexión y ratificación de la comunicación popular “que a veces ha sido muy maltratada. Tiene que ampliar su horizonte a la incorporación a las redes sociales para darle respuesta a la canalla mediática. Debemos contar lo que hacemos”.

César Alvarado dirige la Escuela de Comunicación Popular desde marzo de este año, justo cuando comenzó la cuarentena en Venezuela por la pandemia del covid-19 que, como a todos, los agarró fuera de base y coincide en el tema del uso de herramientas tecnológicas dentro y desde las comunidades.

Por eso, trabaja en la infraestructura para seguir con el tema de la docencia y la tecnología, tomando en cuenta que las clases no pueden ser presenciales sino a distancia, vía online: “Ya hicimos un primer taller en educación a distancia con la herramienta Moodle, que te permite organizar las clases, los recursos y generar las actividades”.

Alvarado coincide con Yanira, Mercedes y Dayon en eso de que la Escuela de Comunicación Popular tiene como norte el hecho de dotar de herramientas comunicacionales a la gente de las comunidades para que puedan expresarse: “No necesariamente hay que ser un periodista graduado. Se debe fomentar la buena comunicación dentro de la comunidad, en una junta de condominio, en un consejo comunal, en una organización deportiva, en un pueblo, en un cultivo”.

Alvarado no descarta la educación formal y por eso busca que los talleres que se imparten en la escuela cuenten con certificación, que podría otorgarse desde el Ministerio de Educación, la Universidad Bolivariana o la Unearte. “Estamos estableciendo los contactos para tener certificados a nivel superior”.

Lo cierto es que todo ese paquete de ideas que Yanira llevó en su cabeza y plasmó en una computadora para darle empoderamiento a las comunidades en materia comunicacional está encaminado desde hace dos años y continuará con mejores talleres, grandes profesores y excelentes herramientas.

ROCÍO CAZAL
rociocazal@gmail.com