DATE CON LA CIENCIA | Todos nos creímos el cuento

Nerliny Carucí y Guillermo Barreto

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El conocimiento es clave para el fortalecimiento de nuestra identidad como pueblo

En esta tierra mulata
de africano y español
(Santa Bárbara de un lado,
del otro, Changó)
siempre falta algún abuelo
cuando no sobra algún don
y hay títulos de Castilla
con parientes en Bondó
Nicolás Guillén, La canción del bongó

Por siglos, nos creímos el cuento de que todos los venezolanos somos “iguales”. Las narrativas moderno-coloniales reprodujeron en el imaginario colectivo una estampa de que el pueblo venezolano es “café con leche”. Un discurso muy conveniente para aquellas personas que quieren que las cosas permanezcan como están.

La razón colonial invisibiliza a los pobladores que tienen una historia, una trayectoria y una fuerza cultural distintas, como el caso de los pueblos y las comunidades afrovenezolanas, descendientes de cientos de miles de africanos y africanas secuestrados y traídos a estas tierras donde fueron sometidos a trabajo esclavizado.

En el proceso deshumanizador, los colonizadores intentaron borrar toda huella del pasado; mediante la prohibición de idiomas y religiones y la relegación de conocimientos africanos a la categoría de “saberes inferiores”. Esos conocimientos, sin embargo, quedaron, se fusionaron y, hoy, se expresan de variadas maneras y forman parte de nuestra cotidianidad y venezolanidad.

Reconocer la existencia y la vitalidad de esos aportes es un ejercicio necesario para la construcción de una patria pluricultural y multiétnica. Incorporar esa herencia, esas experiencias y esos conocimientos en el plan de país es lo que el educador afrovenezolano Argenis Delgado ha denominado “afropolítica”. Desde hace 20 años, este pedagogo milita la causa afrodescendiente e investiga sobre métodos y nociones que incluyan esas raíces en los currículos educativos para resignificar y recontextualizar nuestra historia y el concepto de nosotros mismos.

Los trabajos de Argenis Delgado lo han llevado a extender esas ideas a todas las formas de hacer política, convencido de que así transitaremos, con pie firme, en la construcción de una nación pluricultural, multiétnica y socialista, tal como lo reseña un artículo disponible en la página del Centro de Saberes Africanos. Evidentemente, es reconocimiento y revitalización cultural lo que añade: reconocernos en el otro diferente y que el otro se reconozca en uno.

El sentido más genuino y profundo de ese (re)conocernos pasa por desarrollar, desde una ciencia-otra, estudios sobre poblaciones que han sido invisibilizadas o reducidas culturalmente durante años, y cuyos integrantes no han sido atendidos, sino como una parte homogénea de la población venezolana.

La ciencia venezolana tiene una deuda importante, en tal sentido: profundizar investigaciones sobre los grupos afrodescendientes, en distintos lugares de la geografía nacional. Es fundamental ampliar la visión sobre prácticas agrícolas, modos de subsistencia, religiosidad, formas de relación psicosocial, modos de conciencia corporal, enfermedades que afectan a unos grupos u otros.

Estos procesos remiten, en cualquier caso, a la territorialidad y a las trayectorias de vida estructuralmente condicionadas como claves para construir políticas públicas culturalmente apropiadas y diferenciadas.

La hipertensión arterial en las poblaciones negras es un ejemplo de esta necesidad. Evidencia científica ha registrado, en el mundo, una tendencia mayor en individuos provenientes de alguna población afro a tener hipertensión arterial. Eso significa que debemos hacer indagaciones más profundas, desde epistemologías y metodologías descoloniales orientadas a analizar los complejos mecanismos de producción y reproducción cultural que condicionan nuestra vida; las características genéticas, los hábitos alimenticios y el repertorio cultural de comidas; las relaciones de producción que, en este caso, han sido desiguales y de opresión; la posición en el espacio social de los sujetos sociales. ¿Para qué? Para crear una afropolítica que atienda el cuidado de la salud y disminuya los índices de mortalidad.

Justamente, en este contexto, la investigadora afrovenezolana Gladys Obelmejías nos comentaba, en nuestra edición en radio, cómo desde el Ministerio del Poder Popular para la Salud se viene trabajando en un plan de afrosalud que abarque no solo lo relativo a la atención a comunidades negras, sino también la investigación sobre conocimientos y espiritualidades propios del pueblo afro y su incorporación respectiva en las políticas públicas de salud.

La significatividad de este reconocimiento en la diferencia, en la multiculturalidad, en la pluriversidad constituye una función elemental para autoafirmarnos como venezolanos y venezolanas.

Nerliny Carucí y Guillermo Barreto