CARACAS EN ALTA | La ciudad no te habla

Nathali Gómez

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La ciudad es un estado de ánimo. Tratar de abarcarla y describirla de una manera total es un intento que deja más frustración que satisfacción porque en ella reconocemos nuestra imposibilidad de sabernos por completo, de ser una certeza sostenida todo el tiempo.

No sabría decir quién le deja de hablar a quien. En ocasiones sales a la calle y no deseas que te mire a los ojos. No quieres hacer el más mínimo contacto: solo estás dispuesto a usar la ciudad para desplazarte y hacer lo que tienes previsto. En esas oportunidades, ella calla y respeta ese muro de silencio que se alza entre las dos.

Otras veces, en las que te sientes frágil, todo lo que pasa a tu alrededor hace que tu relación con ella se vuelva tensa. Nuevamente cierras la comunicación y sientes que te toca sortear las dificultades que cada mañana se levantan con un rostro diferente. Esos días solo piensas en regresar a casa y enterarte lo menos posible de todo lo que pasa allá afuera.

¿Significa esto que no quieras a Caracas?, te preguntarás. El cuestionamiento te rebota y te apunta a ti directamente: ¿Significa esto que no me quiero? No hay una única manera de responder. Es un proceso que tiene avances, paradas y retrocesos y que no deja de demostrar la profunda conexión que tenemos con este valle, incluso cuando nos sentimos abandonados en él.

Algunas personas, en tono burlón, cuestionan a quienes decimos que queremos a esta ciudad. Creen que sostenerlo es tapar sus imperfecciones y mirar impávidos cómo se deteriora y cómo se cometen injusticias en ella. Es una interpretación amañada de quienes banalizan nuestra identidad y pertenencia a este lugar como si querer fuera impedimento para ver los problemas, los admitamos o no.

El distanciamiento se hace necesario todas las veces que se requiera. Es la pausa para mantenerse en movimiento y sumergirse en los asuntos urgentes que hacen que la ciudad sea el medio y no el fin. Nos pasa eso con nosotros cuando acallamos un poco lo que pensamos y nos dedicamos a atender lo postergado. Es un proceso que nunca finaliza y en el que hay derrotas y recompensas.

Nuestro estado de ánimo no es lineal, por lo que la relación con Caracas tampoco tendría que serlo. Somos aún unos seres que están buscando la forma de encontrar su espacio en esta ciudad cercada por montañas y bañada de luz.

Nathali Gómez | @laespergesia