Aislamiento y tiempo con los hijos

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Cuando escribo estas letras lo hago desde uno de los hoteles destinados para el aislamiento de personas con covid-19. Hoy cumplimos 16 días, esposa, suegra, un bebé llamado Felipe que cumplió 17 meses estando aquí aislado, y yo, su padre. Ya pasamos el tratamiento, y estamos a la espera de los resultados del PCR.

El tema que quiero compartir no son los síntomas del covid-19, el tipo de comida o los medicamentos. Quisiera socializar la experiencia que hemos tenido que asumir en un cuarto de 40 m2, para convivir con alguien que está en pleno desarrollo de sus cualidades cognitivas como ser humano.

Aunque nosotros detuvimos nuestras actividades laborales, el desarrollo biológico de Felipe sigue avanzando, no se detiene, y hemos ingeniado alternativas para su día a día, aprovechando al máximo la creatividad y los pocos recursos con los que podemos contar en un espacio como la fría habitación de un hotel.

Felipe se despierta a las ocho todos los días, hace una siesta de dos horas a mediodía y se acuesta nuevamente a las 10pm; son alrededor de 12 horas diarias en las que demanda mucha atención. Seríamos muy irrespetuosos con su crecimiento de no atenderlo.

¿Qué usamos como material pedagógico?

Al llegar aquí fueron muy pocos los materiales que pudimos traer, solo una maraquita y un juguetico pequeño, hemos aprovechado el papel de las envolturas de las arepas y panes de los desayunos y cenas; este es muy útil para rasgar, hacer papelillos y garabatear.

El espacio de la habitación, para correr, caminar y para halar objetos con el apoyo de una sábana. Los closets para jugar al escondite o simular que es una casa, donde Felipe abre y cierra las puertas al tocarle y decirle “bueenass, Felipe ¿estás ahí?”.

Mientras toma su baño jugamos con palabras, nombrando objetos y cantando para estimular el lenguaje. Ver por las ventanas e ir nombrando y contando carros, personas, colores, casas, aves, perros, árboles, lluvia, estrella, sol.

Jugar a la casita con una sábana o cobija sobre la cama o el piso, es un espacio mágico que se crea, y donde el niño pasa un rato hablando, escuchando un cuento o girando de un lado al otro, levantando un poco las orillas para ver qué o quién está afuera y sonreír muy afablemente.

Hemos aprovechado cualquier pote plástico para ejercicios de psicomotricidad fina: enroscar, desenroscar las tapas, meter papelitos u objetos como piedritas o lapiceros dentro, y luego agitarlos para que hagan ruido.

Jugar al escondite en los rincones, debajo de la cama, el closet, cuando no logra encontrarnos decimos alguna palabra o sonido para que pueda ubicarnos.

En algún momento del día jugamos a la asociación de palabras a objetos y acciones, como por ejemplo tomar y ponernos el tapaboca, ya él sabe que vamos a salir del cuarto o que viene alguien a tocar la puerta… Muchas veces lo busca para que nos lo pongamos.

Pintura

Dentro de todo, lo único que pudimos adquirir fue un kit de témperas, esto es mágico para Felipe, cada 2 días hacemos pintacaritas y jugamos a hacer rayas en el piso con sus dedos, muchas veces se deja libremente para que él juegue a plenitud con las pinturas.

Imitación de conductas

El clásico de todas las imitaciones, es observar detalladamente todo durante la visita médica, auscultación, toma de tensión, uso del saturómetro; como su madre es Médico Integral Comunitario tiene su propio estetoscopio, entonces en algún momento del día lo toma y hace lo mismo que hacen los médicos diariamente.

Olores, texturas y sabores

Hace unos días nos trajeron papa, yuca, ocumo, zanahoria, guayaba, mango, cambures, limón y aliños verdes. Fue muy interesante ver ese primer encuentro con esos alimentos, como él hace uso de la boca con mucha frecuencia, fue una a una tomándolas y mordiéndolas, jeje, algunas le parecían muy extrañas, otras como la guayaba una nueva sensación que le gustó y eligió para comer. Vamos diciéndole en voz alta el nombre de la fruta u hortaliza, mientras exploramos la forma, textura, olor y sabor.

La música

Felipe tiene una selección de canciones infantiles, que poco a poco he ido recopilando en una tablet, cada día le presentamos una nueva canción, ahora vemos que alguna música electrónica le ha gustado y también la tiene en su repertorio para cantar, bailar y saltar.
Así ha transcurrido nuestro aislamiento preventivo, cada día es siempre una oportunidad para hacer que Felipe pueda seguir creciendo y desarrollando sus habilidades. Ni el espacio ni los objetos pueden ser una limitación para ejercer con prontitud distintos ejercicios pedagógicos que como padres nos corresponde asumir.

La cuarentena ha sido para nosotros una gran ventaja, nos ha permitido estar más tiempo con él, dedicarle atención, compartir cada momento en el que descubre o aprende algo nuevo, es muy satisfactorio ver sus gestos cuando prueba un nuevo sabor, cuando pronuncia sus primeras palabras, como está ocurriendo en este momento que dice, teta, tete, tata, va, cala.

Un abrazo a todos. Me voy, ya viene el paseo de Felipe por los pasillos y escaleras, que le ayudarán a fortalecer sus pasos y mejorar su andar

Ciudad Ccs / Yorwuel Parada