Los niveles de conciencia rebasan límites de los partidos políticos

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Desde la llegada del presidente Chávez al poder, en 1998, y una vez que el imperio yanqui se percató de que no era un mandatario tan manejable y manipulable como sus antecesores, la Revolución Bolivariana y el pueblo venezolano comenzaron a transitar por un camino de espinas y rosas, en muchas ocasiones más espinas que rosas, tal como ha sucedido en los últimos años, cuando la guerra de quinta generación se ha intensificado en lo económico y comunicacional, afectando el poder adquisitivo y calidad de vida de todas las personas que habitan los rincones y espacios de esta tierra de libertadores y libertadoras.

Estados Unidos (EEUU) ha hecho de todo para quebrar y torcer el brazo de un Gobierno que ha tomado en cuenta y asistido a todas y todos los venezolanos, en especial a los más desasistidos, a los siempre ignorados por las élites. Desde declarar a Venezuela como amenaza inusual y extraordinaria hasta apoyar a un sainete de presidente autojuramentado que en su intento por derruir la Revolución Bolivariana ha fracasado.

Y en ese cúmulo de actos no han faltado las amenazas e intentos de invasión militar o de enseñar, cual mastín napolitano o doberman poseído por el demonio, los colmillos ensangrentados, a manera de persuadir tanto al Gobierno como al pueblo venezolano que es mejor acceder a las pretensiones gringas en vez de recibir un duro castigo del imperio con apoyo de los países vecinos, como al parecer los yanquis han querido dar a entender con la visita que realizara, hace casi un mes, el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, a Colombia, Brasil y Guyana.

Para el exvicepresidente y exfiscal general de la República, Isaías Rodríguez, la gira por el norte de Suramérica de Mike Pompeo constituye y forma parte del guión estadounidense para insuflar y generar temores en América Latina.

“Tenemos capacidad de respuesta frente a Colombia, para EEUU la capacidad de respuesta es inmediata y a largo plazo. Brasil tiene más autonomía que Colombia a la hora de tomar una decisión invasora”, precisa Rodríguez y agrega que “se subestima el patriotismo venezolano, que va mucho más allá de las convicciones de partido o partidos. Cualquier acción de EEUU, por más ambigua y disfrazada que esté, se tendrá como una iniciativa geomundial y no un incidente tipo Bahía de Cochinos”.

—¿El imperio yanqui será capaz de iniciar una confrontación bélica en la región a pesar de las advertencias recibidas?

—EEUU debe tener cuidado de cualquier acción bélica que intente contra Venezuela, incluso electoralmente a lo interno de ese país. Una acción contra Venezuela que dé lugar a un conflicto internacional pudiera ser letal para un país que ha visto a sus hijos muertos en Vietnam, Irak, Afganistán, Siria y otros etcéteras. Allá también hay padres, madres, esposas e hijos de soldados que los han llevado contra su voluntad a los frentes de batalla. Además de Supermán tienen gente de carne y hueso, a quienes les duelen los familiares muertos o lisiados o enfermos por drogas que les quitaron el dolor y el miedo.

Derecha intenta frenar procesos de cambio

— Hay un cerco de la derecha a los gobiernos progresistas de la región, así como a los candidatos y partidos de izquierda, y no les permiten inscribir candidaturas o le ponen cualquier cantidad de obstáculos, tal como está sucediendo en Bolivia y Ecuador. ¿Se está difuminando la izquierda latinoamericana? ¿Cuál es el temor de la derecha en América Latina?

—Creo en la segunda opción, el enemigo que piensa lo mismo que yo trata de parar estos procesos de cambio o de reflujo. Intentan evitar la consolidación de cualquier gobierno progresista o de centro que resista el tutelaje y la colonización; de ahí que se apele al Lawfare y se criminalice a los sectores populares en el continente.

Debo recordar una frase de John Fitzgerald Kennedy que repitió Hugo Chávez: “Los que les cierran el camino a las revoluciones pacíficas, les abren el camino a las revoluciones violentas”, y esto es lo que hay que tratar de evitar, el cierre natural de los cauces provoca hechos como el del río El Limón en Maracay. Chile, Bolivia y Ecuador podrían ser manifestaciones de esta violencia mucho antes que Venezuela.

En relación con la guerra de quinta generación a la cual está sometido el pueblo venezolano, Rodríguez deja claro que las agresiones a Venezuela no se van a detener porque nuestro país es un “mal ejemplo” para Nuestra América, algo que no perdona para nada la Doctrina Monroe, por lo cual se hace necesario que la dirigencia política de la Revolución Bolivariana acompañe a un pueblo que se siente huérfano y demanda respuestas alimentarias y salariales.

Enfatiza Rodríguez que quienes se encuentran en posiciones de gobierno deben dar respuestas a las necesidades o ayudar de alguna manera convincente a un pueblo que ha sido leal y resistido en paz y con dignidad, pero deben recordar que el pueblo venezolano no se resigna, ya que “no es de los pueblos que se resignan, aquí siempre se espera vencer”.

Con respecto al reconocimiento como presidente legítimo de Venezuela recibido por Nicolás Maduro en la 75ª Asamblea General de la ONU, Rodríguez manifiesta que Maduro es Jefe de Estado y de Gobierno electo y reelecto, mientras que quienes se han empeñado en destruir el Estado, confiscar los activos de la República y plasmar de sangre y violencia esta “Tierra de Gracia”, no tienen asidero en un país donde sus habitantes poseen una dosis importante de conciencia política.

“Los niveles de conciencia patriótica y democrática rebasan los límites de los partidos políticos; de no ser así ya se habría producido el estallido social buscado de todas las maneras por las medidas unilaterales y arbitrarias de EEUU”, acota el también exconstituyente y agrega que están errados aquellos que lo ven como un problema netamente militar, porque la unión cívico-militar es un muro de contención contra el imperialismo, y más allá de ese muro hay paredes que EEUU y Europa se niegan a ver.

Necesitamos un Parlamento que legisle

— ¿Habrá elecciones en nuestro país el próximo 6 de diciembre?

— Mi opinión es que habrá elecciones en Venezuela el 6 de diciembre de 2020. Son, además, necesarias, renovarán a uno de los Poderes Públicos. Es un mecanismo pacífico para dirimir diferencias. En otros países, con medidas de bioseguridad, se han realizado elecciones similares a las nuestras y no veo por qué en Venezuela deban verse como una excepción.

— ¿Considera usted que el pueblo venezolano está motivado y animado para acudir de manera masiva a ejercer su derecho al voto en las parlamentarias del 6D?

— El contexto en el que asistiremos a los comicios parlamentarios del 6D no es el mejor desde el punto de vista de la normalidad sanitaria, de la pandemia del covid-19; sin embargo, este pueblo ha dado enormes lecciones de dignidad en los últimos 20 años. En medio de dificultades adversas hay que hacer esfuerzos para que los sectores políticos, económicos, sociales se comprometan a una mayor participación en el proceso de reconstrucción del país, no sólo como reivindicación del debate político sino como mecanismo para fortalecer las instituciones y para derrotar la violencia y el caos.

—¿Por qué es importante para el chavismo y el pueblo venezolano recuperar los espacios legislativos de la Asamblea Nacional, qué tan esencial es el Parlamento para seguir construyendo el socialismo del siglo XXI?

—Necesitamos un Parlamento que legisle, que ejerza la función contralora sobre el Gobierno y la Administración Pública Nacional, que promueva la participación ciudadana, apruebe el presupuesto nacional y la designación de magistrados y magistradas del TSJ, integrantes del Consejo Moral Republicano, rectores y rectoras del CNE, y ejecute las atribuciones contenidas en el artículo 187 del texto constitucional.

Para Rodríguez es difícil catalogar una acción específica del actual Parlamento venezolano, y califica de bochornoso y lamentable lo ejecutado por las directivas del Poder Legislativo desde hace cinco años, debido a que han ocasionado daños irreversibles a la República. “Los desaciertos dividieron al bloque opositor que llegó unido al 2015”, resalta el exvicepresidente de Venezuela.

Estima el exfiscal general de Venezuela que es muy temprano para determinar la agenda parlamentaria del 2021 si las fuerzas revolucionarias y el pueblo venezolano logran recuperar el poder en la Asamblea Nacional; sin embargo, considera necesario consultar a las electoras y electores debido a que no es bueno seguir aplicando el verticalismo peligroso en las políticas y decisiones del Estado, pues la participación protagónica no es una frase más en la Constitución. “Hay que trascender la mera representatividad y hacer realidad la soberanía popular, someternos a ella, y no al revés. Esta tiene que ser la principal fortaleza de la Revolución”, sentencia el exconstituyente.

—¿Quién está más dividida, la oposición o el chavismo?

—No quiero entrar en respuestas suma cero. Hay poco crecimiento en los bandos del país, poca madurez. Evidentemente, en un sector de la oposición hay un decrecimiento aberrante alejado de la realidad y de la lógica histórica y del pluralismo. En el chavismo hay contradicciones que no percibo antagónicas, aun cuando el sectarismo se empeña en profundizarlas.

En las alianzas electorales la unidad no se impone, se discute y se debate, pero no se humilla a ningún sector, eso aumenta las diferencias. Todo es relativo, puedo tener más electores, pero no mejores cuadros o más flancos, y todo esto se debate a la hora de una alianza perfecta. Es más, cuando se instale el nuevo Parlamento se puede dar una nueva rearticulación y reagrupamiento de la izquierda y de las fuerzas revolucionarias. Hay que saber leer los momentos electorales, los momentos políticos tácticos y estratégicos postelectorales, y tener claro quiénes son nuestros amigos y nuestros adversarios. Esto no es un tema para afectos y emociones, es un asunto sustantivo de política objetiva.

—¿Qué tan grave puede ser para el futuro de la Revolución Bolivariana que algunos partidos y sectores del Gran Polo Patriótico han decidido apartarse y no seguir apoyando el gobierno de Nicolás Maduro?

—Creo que han decidido no formar parte de la alianza electoral, pero no dejar de apoyar el proyecto político, ni al gobierno del presidente Maduro. Lo crucial del momento que comparto en el contexto de la pregunta es un hecho que debe ser analizado en sus dos vertientes, la del partido mayoritario de Gobierno y la de los partidos minoritarios del Polo Patriótico. Sin ellos no se habría logrado el triunfo del presidente Maduro después de la muerte del Comandante Hugo Chávez.

Para Rodríguez se hace necesario e imprescindible el surgimiento de una oposición democrática que contribuya a enriquecer al debate político en el país, y que la extrema derecha sea minimizada y aislada; a la vez que considera vital que las jornadas de diálogo del presidente Maduro se extiendan a más actores y apague el fuego de sectores internos sectarios, que poseen mucho desarrollo emocional y poca formación teórico política. “La acción política no es sólo pasión, tiene más de reflexión, de estudio y de un mínimo de conocimientos necesarios para ordenar el pensamiento y la batalla de las ideas”, acota para finalizar el exfiscal general de la nación.

El voto es un mecanismo pacífico para dirimir diferencias políticas.

La diplomacia bolivariana no está aislada

Para quien fuera el primer vicepresidente de la República el informe elaborado por la “Misión Independiente” de la Organización de Naciones Unidas (ONU) está descalificado por tres esenciales razones: 1) No haber venido a Venezuela para realizar el informe; 2) La carta de la ONU establece que para ir a un país cualquier Misión debe contar con la autorización del Estado receptor, lo que no ocurrió, dejando claro que el Estado venezolano no reconoce a la “Misión Independiente”; 3) El documento elaborado es producto de información obtenida mediante redes sociales y otras plataformas tecnológicas, y esto es una agresión contra el país.

Por otra parte, Rodríguez precisa que los integrantes de la “Misión Independiente” actuaron de manera parcializada, y es público y notorio que Francisco Cox Vial está vinculado a la administración de Sebastián Piñera y legitimó crímenes cometidos durante la dictadura de Augusto Pinochet, por lo que es evidente que existe un sesgo en el informe; y resalta que además el gobierno de Piñera reconoce a Juan Guaidó como presidente interino y es evidencia de que el documento es usado para ejecutar un cerco diplomático, político, económico, comercial y financiero contra Venezuela, y legitimar la supuesta “emergencia humanitaria” y las acciones armadas contra el territorio venezolano.

Afirma que tanto el Consejo de DDHH e incluso la Oficina de la Alta Comisionada de DDHH de Naciones Unidas han generado informes sobre los Derechos Humanos en EEUU, Colombia, Arabia Saudita, Chile y otros países, pero no se les ha dado la misma difusión que al informe venezolano, porque hay pleno control de la ideología dominante sobre los medios de comunicación.

Con respecto al informe “La verdad sobre Venezuela”, el exconstituyente asegura que este sirve de mucho, porque a pesar de que la patria de Bolívar es objeto de un terrible asedio, acoso, bloqueo y persecución a nivel internacional por EEUU y sus países aliados, no se puede omitir que “la diplomacia bolivariana no está aislada, y hay gobiernos y pueblos respetuosos de nuestra causa”.

En relación con la Ley Antibloqueo, entregada por el presidente Nicolás Maduro a la Asamblea Nacional Constituyente para que sea debatida y aprobada, Rodríguez le da la bienvenida, pero acota que espera se tomen en cuenta las observaciones formuladas por el doctor en Derecho, Luis Britto García.

Biografía Mínima

Julián Isaías Rodríguez nació en Valle de la Pascua, estado Guárico, en diciembre de 1942, estudió Derecho en la Universidad Central de Venezuela, de donde egresó como abogado, además cuenta con una especialización en Derecho Laboral. En los años 90 del siglo pasado se unió a la campaña del entonces candidato Hugo Chávez y salió electo senador en 1998, en 1999 fue escogido por votación popular como constituyente. En el año 2000 se convirtió en el primer vicepresidente de la República y en 2001 fue designado fiscal general de la República, cargo que ocupó hasta el año 2007. También se desempeñó como embajador de Venezuela en Italia desde 2011 hasta 2019, con una pequeña pausa en 2017, cuando fue elegido para ocupar una curul en la Asamblea Nacional Constituyente.

Ciudad Ccs / Juan Carlos Pérez Durán | fotos: Javier Campos