AL DERECHO Y AL REVÉS | No es la ley… es la tasa de cambios

Domingo Alberto Rangel

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Años atrás mi hermana Beatrice invitó una de sus profesoras de post grado a pasar las Navidades en nuestra casa. Esperábamos una docente yanqui, pero la señora resultó ser francesa de nacionalidad, lo cual fue un regalo para nuestro padre que practicó con la invitada el idioma nativo de la abuela Leticia.

La señora estaba considerada una de las personas que mejor dominaban en su tiempo, el tema de la agricultura en América… y era jefe de cátedra en la universidad de Harvard.

Después de Año Nuevo, a mi padre se le ocurrió viajar con la invitada… por tierra hasta su natal Tovar, estado Mérida, donde merced a la hospitalidad andina siempre llegamos a casas amigas o de la familia.

El viaje fue divertido toda vez que la profe –una señora mayor- nos advirtió que no comía maíz por considerar que con eso “alimentan los cochinos”… lo que no fue impedimento para que por el camino probara cachapas con queso de mano… producto que catalogó como excelente.

Llegados a Barinas nos disponíamos a repechar la cordillera andina… camino de Apartaderos… cuando la señora soltó al desgaire… dirigiéndose a mi padre: “Domingo… ¿Dónde está la agricultura venezolana?”.

Esa escena me regresó a la mente a raíz de la aprobación de la Ley Antibloqueo cuando escuché las boberías de opositores tapa amarilla que parecen estar de acuerdo con que míster Trump tenga derecho -¿?- a impedir que nuestro país le compre o le venda a quien desee… y todo a nombre del capitalismo y la libre empresa… con lo cual nos hacen la vida mucho más difícil a los venezolanos.

Quienes habitualmente protestan todo lo que haga el gobierno venezolano y en esto van dos décadas… han perfeccionado un método, que si diese resultado lo podrían patentar: Si lo que no gusta es una ley… que es el caso… ponen a declarar en los medios abogados constitucionalistas… que para mi gusto proliferan en demasía… y unas exmagistradas sin oficio.

El país los conoce: Siempre salen raspadas y raspados… generalmente porque no tienen razón en sus reclamos… y a veces porque aburren cuando no confunden al público tratando de explicar que la nueva norma colide con este o aquél artículo de la CRBV… en un país donde no se respetan ni los semáforos… y donde poner orden será prioridad “para más adelante”.

Pero párrafos antes recordaba que la escena de una honorable profesora extranjera recordándonos… no sin sorna… que nuestra agricultura es un fracaso… me llevó a pensar que si la profe hubiese visitado nuestras industrias… habría llegado a la misma conclusión de cuando recorrido medio país… no se veían campos sembrados… ¡es que tampoco tenemos una industria señera como dice la religiosa y patriótica canción!

Y volviendo al caso… la Ley Antibloqueo… como todos los instrumentos jurídicos que han pedido los presidentes venezolanos desde el general López Contreras hasta Nicolás Maduro… para aumentar sus poderes… Han prometido contribuir al desarrollo nacional.

Bien… sobre la Ley Antibloqueo no tengo realmente reparos… de manera que en el momento de la aprobación no habría salvado mi voto de ser constituyente.

Sin embargo… dado que prometen desarrollo… le habría añadido una coletilla al instrumento jurídico… basándome en lo que señalo como causa del fracaso de tantas habilitantes y poderes especiales que piden nuestros presidentes… cada vez que bajaba el precio del petróleo… o los estudiantes quemaban cauchos en Caracas.

Es que sin verdaderas industrias y sin una agricultura moderna y próspera… no hay desarrollo posible… con o sin las abusivas trabas de míster Trump… con o sin Ley Antibloqueo.

Y nuestras industrias y agricultura son famélicas o tímidas porque industriales y agricultores venezolanos… merced a la tasa de cambio… en realidad son comerciantes que prefieren importar… antes que producir en el país.

Desde que el petróleo acabó con la agricultura y dejó pasmado el turismo… es la tasa de cambios favorable a importar lo que explica tanto fracaso cuando nos comparamos con países similares y más pobres incluso.

No es fácil para el presidente Maduro resolver este problema, porque hay poderosos intereses de por medio como la banca y los industriales y agricultores que en realidad son comerciantes que importan lo que podrían producir en sus fincas e industrias… pero tendrá que hacerlo y buscar aliados… pero sin una revolución en la tasa de cambios… no habrá Ley Antibloqueo que impida a los nuevos ricos comprar casas de lujo en Miami… Madrid o Bogotá… en vez de invertir lo ganado en nuestra Venezuela.

Domingo Alberto Rangel