CARNET DE IDENTIDAD | Dividir o multiplicar, el dilema

Hindu Anderi

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Las separaciones, divisiones y fragmentaciones de familias, organizaciones y sociedades no son un evento extraordinario. En la actualidad son situaciones prácticamente comunes, aunque no sean ideales en algunos o en la mayoría de los casos.

El origen de la división o la causa que la provoca es la clave. En los casos personales, por ejemplo en un matrimonio, es probable que el divorcio sea un remedio a la enfermedad que afecta a un núcleo familiar y que devenga en una mejor relación e incluso en la ampliación de la familia y la multiplicación de los afectos.

Cuando una asociación o empresa se separa, probablemente pueda ser negativo, pero ocurre también que uno de los socios encuentra en esa división la alternativa para crecer mucho más.

Las organizaciones políticas son susceptibles de la división. En Venezuela uno de los partidos con mayores fragmentaciones fue Acción Democrática. Tales separaciones, lógicamente provocadas, dieron como resultado el nacimiento de organizaciones que aportaron ideológica y moralmente mucho más al país honesto. Hablamos de partidos antimperialistas como el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) y MEP (Movimiento Electoral del Pueblo), principalmente. Pero las posteriores subdivisiones en la izquierda como parte de la larga crisis que sufrió dieron ventaja a un partido supuestamente revolucionario (Movimiento al Socialismo – Mas) ,el cual a la postre cumplió un papel que terminó favoreciendo a la derecha nacional. El resultado de tales divisiones jugó en contra de los intereses del pueblo durante décadas.

En este sentido, la fragmentación no era lo mejor para el proyecto de liberación y soberanía nacional. Así, las aves de rapiña politiquera se hicieron del poder y sus mieles, mientras los militantes de la izquierda, unos en la lucha armada urbana, especialmente, o en la oposición, otros en la intelectualidad, algunos en el exilio, un porcentaje de ellos disminuido a soñar o ahogar sus esperanzas en el alcohol, vieron mermada la posibilidad de asumir el poder hasta la llegada de Hugo Chávez, a quien hay que reconocerle que logró unir las diferentes tendencias alrededor del proyecto bolivariano.

Pero debemos ser justas y recordar que quienes siguieron en el fragor de la batalla y pusieron su vida y su futuro, sacrificando familia y sueños personales, abonaron el camino en una larga pelea por la gratuidad de la enseñanza, los derechos a servicios públicos subsidiados y a una vida digna en general. De ellos quedó sangre derramada en el pavimento durante eventos terribles para el pueblo como el llamado Sacudón. Y nada ni nadie podrá borrar que mucho de lo hoy avanzado se debe a los miserablemente llamados “trasnochados de la izquierda”.

De ellos y ellas aprendimos la necesidad de avanzar en unidad para combatir el enemigo natural de los pueblos, el imperialismo. Los sacrificios para lograr tal unidad deben hacerse desde todas las posiciones. De arriba hacia abajo, sería lo más lógico porque es ejemplo para las mayorías y de abajo hacia arriba como respuesta al compromiso de la dirigencia. Total, lo que está en juego es el futuro de la Patria. Y no hay interés superior que el de protegerla y defenderla de aquellos y aquellas que no sólo pretenden la hegemonía del poder, sino la propiedad de los recursos que ella tiene.

Las divisiones en ese sentido, ayer y hoy, magnifican las crisis y presentan un horizonte favorable para los depredadores, quienes de manera inteligente potencian las divergencias políticas y las muestran irreconciliables.

Hindu Anderi | @AnderiHindu