HISTORIA VIVA | Unidad local y continental

Aldemaro Barrios R.

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La máxima de que la unidad es infalible y que mientras las mayorías estén divididas y desorganizadas, siempre estarán bajo el control de una minoría unida y organizada, se pone a prueba cuando estamos ante hechos o momentos decisivos de transformaciones sociales sustantivas y profundas en la vida de los pueblos de Nuestra América.

Si consideramos la lucha que el Libertador Simón Bolívar dio sobre este asunto tenemos que citarlo desde su visión geopolítica continental hasta su constantes reclamos locales ante Páez, Santander y Juan José Flores como factores de quiebre de la unidad de la Gran Colombia; en sucesivas jornadas que le tocó lidiar en torno al tema de la unidad con los patriotas orientales Bermúdez, Mariño y Piar antes de 1819 y en la consolidación de las primeras estructuras de un Estado soberano como el que se empezó a consolidar después del Congreso de Angostura de ese año.

Esa visión integradora de Bolívar y su claridad en mostrar fortalezas geopolíticas la evocó en su carta del 12 junio de 1818 cuando escribió al patriota argentino Juan M. Pueyrredón [1]: “Vuestra Excelencia debe asegurar a sus nobles conciudadanos que no solamente serán tratados y recibidos aquí como miembros de una República amiga, sino como miembros de nuestra sociedad venezolana. Una sola debe ser la Patria de todos los americanos, ya que en todo vemos una perfecta unidad” [2]. Ahora, más de doscientos años después, el voto de la diplomacia argentina en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU se suma a la acusación contra Venezuela de violadora de los derechos fundamentales; no hay dudas que se trata de una treta para fragmentar cualquier signo de ese pensamiento integrador bolivariano. El asunto de fondo es ese, no la mentira por la que se desvive la diplomacia norteamericana ya muy ocupada con bloquear a la patria de Bolívar; cuando ellos son los más “eminentes” representantes de guerras y los más grandes violadores de los DDHH en el mundo.

Descubierto el enemigo, el gobierno de Fernández es el instrumento, es la manipulación de factores de derecha arrastrados por la diplomacia de Estados Unidos la que hay que visualizar. Es demasiado refractario para no darse cuenta. Eso no excluye que el propio gobierno de la dupla Fernández, Cristina de Kirchner y del Frente de Todos se vea fracturado, por lo que la diplomacia de la intriga y la división se anota un punto pero no es el final. Aunque aquí Maquiavelo se hace presente: “divide y vencerás” también es bueno volver a la historia y a Bolívar para recuperar las esperanzas de la unidad integradora en la misma carta a Pueyrredón: “…Cuando el triunfo de las armas de Venezuela complete la obra de su independencia, o que circunstancias más favorables me permitan comunicaciones más frecuentes y relaciones más estrechas, nosotros nos apresuraremos, con el más vivo interés, a entablar, por nuestra parte, el pacto americano, que, formando de todas nuestras Repúblicas un cuerpo político, presente la América al mundo con un aspecto de majestad y grandeza sin ejemplo en las naciones antiguas. La América así unida, si el cielo nos concede este deseado voto, podrá llamarse la reina de las naciones, y la madre de las repúblicas…”.

La Monarquía Española entonces trenzaba en el mundo su diplomacia de intrigas contra los propósitos independentista de la América meridional, igual que la que Washington desarrolló a partir de un pensamiento supremacista; ya desde 1813 Jefferson descalificaba a los patriotas suramericanos señalándole a Alejandro de Humboldt: “…las provincias del sur. Estos últimos, me temo, deben terminar en despotismos militares. Los diferentes actores de sus habitantes, sus odios y celos mutuos, su profunda ignorancia y su intolerancia, serán interpretados por astutos líderes, y cada uno de ellos el instrumento para esclavizar a otros[3].

Bolívar a través de los siglos grita en el tiempo inmortal a los desconfiados su llamado a la integración, pero también desde cada pueblo a superar las diferencias domésticas y las pequeñas mezquindades que intentan fracturar la unidad popular o que han atrasado los procesos liberadores y de independencia. Su llamado es vigente: “Colombianos: Vuestros enemigos amenazan la destrucción de Colombia. Mi deber es salvarla. Catorce años ha que estoy a vuestra cabeza, por la voluntad casi unánime del pueblo. En todos los períodos de gloria y prosperidad para la república, he renunciado el mando supremo con la más pura sinceridad: nada he deseado tanto como desprenderme de la fuerza pública, instrumento de la tiranía que aborrezco más que a la misma ignominia. Pero ¿deberé yo abandonaros en la hora del peligro? ¿Será esta la conducta de un soldado y de un ciudadano? ¡No, colombianos! Estoy resuelto a arrostrarlo todo, porque la anarquía no reemplace a la libertad y la rebeldía a la constitución[4].

Cuando el Libertador Simón Bolívar se dio cuenta de que desde el Congreso de Cúcuta se tejían toda clase de contrariedades atizadas por la clase terrateniente apuntando a sus agentes en el legislativo para dividir a Colombia y desconocer los postulados políticos y sociales que defendió con su vida, se fue a Bucaramanga para estar más cerca de ese foco de conspiración. Desde allí Luis Perú De Lacroix dejó testimonio sobre las decisiones que tomó el Libertador a objeto de neutralizar la división de ese gran territorio que el ejército libertador a su mando había constituido y que representaba más o menos la misma dimensión territorial de las 13 colonias norteamericanas, lo que significaba para el gobierno de Estados Unidos una amenaza y una afrenta a las intenciones expansionistas de los del norte. Para la diplomacia estadounidense era imponderable dividir la Gran Colombia y fracturarla desde Venezuela, Nueva Granada y Ecuador mediante los medios disponibles de sus agentes diplomáticos.

Es entonces cuando Bolívar le confiesa a Perú De Lacroix sobre Soublette y le dice: “Nadie sería mejor que él para dirigir al general Páez y mantenerlo en armonía conmigo, con mi política, de la cual lo están apartando continuamente algunos consejeros malvados, bien conocidos por sus proyectos desorganizadores…” [5].

Los incrédulos se han dado cuenta de que lo que los centros de poder del capitalismo mundial hacen a Venezuela es una de las atrocidades más bárbaras en tiempos modernos y sin embargo no hay quejas, ni ruegos, ni demandas por clemencia. Los venezolanos han cruzado otra arremetida contra su independencia formulando la Ley Antibloqueo para salir del asedio; en medio de sórdidos informes de violación a los DDHH por parte de “gestores” que elaboraron ese panfleto desde la ciudad de Panamá. Van ahora a la contraofensiva.

Aquellos diplomáticos de EEUU que desde Buenos Aires, Lima, Quito, Panamá y Bogotá descalificaban a Bolívar y lo tildaron de “dictador”, “usurpador” y “tratadista teórico de propósitos flotantes e indigestos”, hoy solapadamente siguen intentando incidir en los destinos de la América del Sur y es Venezuela el blanco selectivo donde están disparando, que nadie se llame a engaños o confusiones, el enemigo está volando sobre nuestro cielo para atacar, hasta ahora no lo han logrado y dudo que en su desesperación pueda lograrlo sin embargo hay que estar alertas.

Aldemaro Barrios R. | venezuelared@gmail.com

[1] Juan Martín Mariano de Pueyrredón (1777-1850) fue un militar y político argentino que se desempeñó como Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata entre 1816 y 1819.
[2] Pividal Francisco (2006) Bolívar: pensamiento precursor del antiimperialismo. Ministerio del Despacho de la Presidencia. Ediciones de la Presidencia de la República, Caracas, Venezuela.
[3] Jefferson to Humboldt, December 6, 1813, published in Schwarz, 130-33
[4] Bedoya Muñoz Frank (2015) Todo Bolívar. https://alponiente.com/wp-content/uploads/2015/10/Todo-Bol%C3%ADvar-Frank-David-Bedoya-Mu%C3%B1oz-2015.pdf
[5] De Lacroix Luis Perú (2009) Diario de Bucaramanga. Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información. Caracas Venezuela