HORIZONTE DE SUCESOS | De la realidad y otras apariciones

Heathcliff Cedeño

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Si todo se mueve bajo el mismo principio, nuestra aparición y la del universo entero tiene la misma lógica. En la oscuridad total algo empieza a agitarse y de ese silencio aparece todo como venido de la nada con una presencia enceguecedora.

Esto demuestra que la aparición de una realidad, grande o pequeña, brota bajo el mismo proceso explosivo. De esa misma manera aparecen los pensamientos. Todo esto es un hecho mítico porque nadie ha presenciado su nacimiento o la aparición de algo, ni siquiera Dios. Es como si todo siempre se adelantara unos segundos antes para preparar el escenario y que aparezcan los elementos de la obra.

De niño me preguntaba cómo era eso de que Dios vagaba solitario y ladillado sobre las aguas hasta que hizo la luz y separó el orden del caos. Al encenderla, al parecer, lo que hizo fue alumbrar lo que ya estaba allí, como cuando encendemos la luz del cuarto y todo aparece y los fantasmas se disipan. Se puede decir, incluso, que esta luz también lo alumbró a él y le dio existencia como a todas las cosas.

En el Popol Vuh (libro del consejo o libro de la comunidad del pueblo Maya), otro libro fundacional, se puede ver la misma dinámica de creación. “Del mar en calma y el cielo en toda su extensión. / No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. / No había nada dotado de existencia. / Solamente había inmovilidad y silencio en la obscuridad, en la noche”.

Y de esa oscuridad de pronto brotó la naturaleza que se agitaba como rumor debajo de las aguas. Es difícil precisar si este libro primigenio no fue manipulado para que se pareciera al Génesis de la Biblia. Si no fue intervenido es curioso que libros originarios compartan algo de verdad: el hecho de que la aparición de la realidad sea un hecho explosivo y luminoso, como en teoría ha hecho la ciencia.

Estos hechos que parecen míticos se parecen al Big Bang y viceversa. Y digo viceversa porque el hecho de que sean mitos no les quita verdad ni realidad. Ambos elementos de interpretación son verdaderos.

La aparición de los pensamientos tiene la misma dinámica. El silencio y la inmovilidad son condiciones ideales para que broten las ideas y se haga la luz. Hay demasiadas evidencias para demostrar que la inercia es “la condición inicial para que algo ocurra, la circunstancia adecuada para que algo aparezca, como si fuera el escenario de la primera mañana del mundo”, para que la realidad aparezca de nuevo. De esa forma aparecida y luminosa llegan la vida, el amor y la muerte.

Heathcliff Cedeño