ECONOMÍA DE LO COTIDIANO | Whipala con gas y litio

Raúl E. Peñaloza B.

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La wiphala volverá a ondear en los edificios oficiales del Estado Boliviano. Y es que el domingo pasado se realizó en Bolivia la elección presidencial y del parlamento. Ocurrió 11 meses después de que el ejército y la policía ejecutaran el golpe de Estado que llevó al poder ilegalmente a la senadora Añez, y que obligó al presidente reelecto Evo Morales a abandonar el país.

Los resultados del conteo rápido (en boca de urna) anunciados por el TNE de Bolivia, dieron la victoria a Luis Arce “Lucho”, del Movimiento Al Socialismo (MAS), en primera vuelta; con un contundente 52% de los votos.

Es imposible no recordar y comparar este hecho con las elecciones del 20 de octubre de 2019. Entonces el candidato del MAS, Evo Morales, obtuvo la victoria con 47% de lo votos. Aquel resultado no fue reconocido por los candidatos perdedores; y un informe manipulado por observadores de la OEA sirvió de pretexto para el golpe de Estado. Y sumió al país del altiplano durante un año en la única dictadura vigente en el hemisferio occidental.

Con el nuevo resultado queda más que demostrado, que el MAS sí ganó las elecciones de 2019. Y que el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, mintió y se prestó a la farsa antidemocrática.

Eso sí, solo un año bastó para acabar con el crecimiento sostenido que venía experimentando la economía boliviana, con justicia social y equidad. En los 10 años anteriores, Bolivia vivió un crecimiento promedio del PIB interanual de 4.3%. Eso fue producto de la nacionalización del gas y de políticas de desarrollo implementadas por el gobierno de Evo Morales; en las que el nuevo presidente Luis Arce tuvo un papel protagónico como ministro de Hacienda y luego de Finanzas durante varios años. A Arce se le atribuye el diseño de la política económica aplicada por el gobierno del MAS.

Hay que recordar que Bolivia, a pesar de explotar varios minerales y de poseer grandes reservas de gas natural, tuvo una de las economías más inestables y pobres del continente hasta principios del siglo XXI. Pero luego, en los gobiernos de Evo Morales alcanzó a registrar una inflación anual entre 1% y 2%, estabilizó el tipo de cambio, bajó la tasa de desempleo a 6% y redujo la pobreza de 38,2% a 15,2%. Lo logró recuperando la renta del gas boliviano para los bolivianos. Y con planes de desarrollo y de redistribución de esa renta que generaron inclusión, bienestar y equidad al pueblo de Bolivia.

Las reservas probadas de gas natural de Bolivia han mermado en un 70% en comparación a 2011. Y según la más reciente estimación de YPFB, esas reservas, que son de 8,34 trillones de pies cúbicos (TCF’s), podrían durar entre 8 y 16 años más de no descubrirse nuevos yacimientos. Sin embargo la economía boliviana cuenta con otro mineral bajo la manga (tierra): el litio. Así es, Bolivia posee inmensas reservas de litio, mineral de gran valor comercial e importancia estratégica.

Con un mensaje sencillo, claro, el MAS presentó un programa de gobierno con base en la recuperación de la democracia y el regreso al crecimiento económico, lo que permitirá a los bolivianos conservar la soberanía sobre sus recursos naturales y minerales.

Con esta victoria electoral, el pueblo de Bolivia le da una contundente lección al imperialismo y al intervencionismo de la OEA. Igualmente, la dirigencia boliviana dicta cátedra a gobiernos de izquierda y progresistas del continente sobre la importancia que tienen los resultados económicos de una gestión. Así como, una propuesta programática seria, coherente y sencilla; reconociendo errores y superando el caudillismo, con plena confianza en la conciencia y preferencia del pueblo boliviano.

Raúl E. Peñaloza B.