AL DERECHO Y AL REVÉS | ¿Vacunarme yo?

Domingo Alberto Rangel

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Después de mi última experiencia como espadachín de las redes pienso que la OMS debería incluir la polarización política como enfermedad peligrosa… con tendencia a hacerse pandemia.

Así comento con los lectores de «Ciudad Caracas» que, a pesar de las burlitas idiotas y los memes que retwittean personas incapaces de razonar… una manera sencilla de colaborar al progreso de la humanidad es presentarse voluntario a los ensayos de cualquier vacuna contra el covid-19.

Personalmente soporté estas idioteces producto de la polarización extrema cuando anuncié que me habían escogido entre los voluntarios para probar en tercera fase la vacuna rusa Sputnik V.

Allí comenzó un carnaval de idioteces: por ejemplo… un conocido al que jamás habría calificado como gafo, sin embargo me hizo entender que gente normal… al menos hasta el año pasado… se había estupidizado a cualquier potencia, quizás merced al encierro o también a la mezcla de sanciones con recesión económica asociada… pócima que en nuestro país ha evaporado los magros ahorros que tenía la clase media.

Según quien me escribió por las redes… “la vacuna me iba a cambiar el sexo”…

El idiota se molestó cuando le dije que no fuese ocioso y más bien se pusiera en contacto con la comunidad transgénero para ahorrarles el costo y riesgos de una operación quirúrgica.

Otro idiota anunciaba que quien recibiera la Sputnik V… poco a poco comenzaría a hablar en ruso: ese también se indignó cuando le sugerí que en ese caso debería montar una academia de ruso porque tal como van las cosas… ese país tiene futuro.

Y el peor fue quien me pidió que reenviara una declaración del eterno enchufado en la Federación Médica, a quien no le dan pena las décadas cobrando en un hospital donde nadie lo ha visto jamás.

El refrito decía que el doctor León Natera se negaría a dejarse poner la vacuna rusa… yo contesté que “seguro que lo hará tan honorable ciudadano ahora candidato a diputado… porque en ese caso no podía cobrar comisión y que de todas maneras más peligroso es dejarse poner una inyección por este galeno que no ha visto las nalgas de un paciente en décadas”.

Lo narrado aunque es verdad… parece un chiste de Roberto Malaver o de Carola Chávez, ambos amigos, pero lamentablemente es realidad corriente en estos días cuando se necesita el concierto de todos los venezolanos y la polarización extrema tiene a mucha gente… en la lista de los “buenos para nada”.

Y ante esta eventualidad solo queda pedirle a los científicos rusos que investiguen si es posible desarrollar una vacuna contra la polarización… y de ser esto imposible a corto plazo… que intenten al menos vacunar contra la estupidez.

Ahhh: Y que la OMS incluya en el futuro a la polarización política como enfermedad peligrosa… con tendencia a pandemia.

Domingo Alberto Rangel