Candilejas y aplausos | Charly García y sus 69 llenos de “clics modernos”

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Charly García está de cumpleaños. Ya son 69 en esta vida. Dicen que si Maradona es el Dios del fútbol, pues él es el Dios del rock de Argentina (y hasta de Latinoamérica, ¿por qué no?).

De su vena artística y experiencia han salido grandes músicos como Fito Páez, Andrés Calamaro y Fabiana Cantilo, entre tantos otros que se llevaron parte de su conocimiento a la práctica en el campo musical. Y triunfaron.

La última vez que Charly vino a Venezuela fue en junio de 2013, cuando ofreció un recital gratuito en la plaza Diego Ibarra, de su gira “Dimensión desconocida”, en la que interpretó los éxitos de más de 40 placas discográficas que había publicado en su carrera musical.

Allí se pudo apreciar a un Charly agotado, ayudado por sus coristas en la interpretación de sus temas, pero aún así querido por su público, que también le dio impulso al corearlo en todo el concierto.

Ya antes había cautivado más a sus fans en el Aula Magna de la UCV, en 2005 y 2011, en conciertos perfectos, que no duraban menos de dos horas.

En el primero, como siempre, rompió el protocolo: aunque en el recinto no dejan estar alejados de los asientos, ni saltar ni bailar, reclamó a sus fans el acartonamiento: “Vengan todos. ¡Quiero verlos de cerca acá!”. Así hubo una avalancha de fanáticos que se acercaron hasta casi el foso, donde estaban los que compraron los boletos VIP.

Una decena de chicas pudimos conocerlo de cerca: era un Charly deprimido, neurótico, que si veía que jurungabas el celular, te lo quitaba y lo tiraba contra la pared (hasta ahora él no usa dispositivo móvil). Pero también era un loco dulce que buscaba compañía y cariño junto con media botella de whisky y un polvo inspirador.

Conceptual y oscuro

Siempre tuvo oído musical, desde que tenía uso de razón. Por eso todos lo califican de “genio”, desde seguidores hasta sus colegas y periodistas.

“Tengo oído absoluto. Siempre he sabido decodificar la música”, señala siempre que puede.
Sus instrumentos principales son el piano, el teclado y la guitarra. Sus inicios en la música fueron con Sui Géneris, PorSuiGieco y La Máquina de Hacer Pájaros en la década del 70; y Serú Girán (1977-1982); hasta que decidió seguir como solista.

Siempre recalca que The Beatles y la música clásica fueron su inspiración, y en una entrevista que le hicieron en Telefe Noticias, reconoció que ahora es un poco más crítico con él y que está dispuesto a escribir su autobiografía: “un día voy a hacer un libro que se llamará ‘Charly en el país de las alegorías’, que es más que metáfora”.

Pero ya él había escrito una canción autobiográfica: “Alguien en el mundo piensa en mí”, que forma parte de su exitoso disco “Say no more”, considerado conceptual pero también muy oscuro.

Igualmente, ya parte de lo que es él lo ha dicho también en entrevistas y documentales. Cuando se lanzó del noveno piso de un hotel en Mendoza, Argentina, reveló que fue lo más divertido que había hecho en su vida porque simplemente estaba aburrido y en su canción “Noveno B” del disco “Sinfonía para adolescentes”, que sirvió para reunir a Sui Generis en 2001, también lo expuso: “aunque la vida tenga tantos problemas, en el fondo está la solución. Me voy a tirar del noveno piso. Me voy a tirar al mar. Me voy a tirar del noveno piso. Me voy a tirar igual”.

Y si hablamos de discos, cuando algún periodista le pregunta cuál fue el mejor que ha hecho, nunca duda en decir que es “Clics modernos” (1983), en el que están sus exitosos e inolvidables temas “Nos siguen pegando abajo”, “Nuevos trapos”, “Ojos de video tape” y “Los dinosaurios”. Al periodista Rodolfo Barili le confesó que, cuando grabó esta última canción en el estudio, todos los presentes se pusieron a llorar. “¡No lo podía creer!”, dijo emocionado.

Y si de canciones preferidas se trata, el propio Charly dice que son “No soy un extraño” de ese disco “Clics modernos”; así como “Tango en segunda” e “Instituciones”, ambas de la placa “Pequeñas anécdotas sobre las instituciones” (Sui Generis); pero no deja a un lado “Yendo de la cama al living”, “Cerca de la revolución”, “Rezo por vos” y mucho menos “Canción para mi muerte”, su sello de por vida.

Tampoco hay que dejar a un lado otras producciones discográficas importantes de Charly como “Confesiones de invierno”, “Piano Bar”, “Parte de la religión”, “Filosofía barata y zapatos de goma” e “Influencia”, por nombrar algunos.

Lo cierto es que todavía faltan muchas entrevistas, libros y documentales para hablar acerca de la vida de Charly García, entre escándalos y obras maestras musicales.
No en vano, Fito Páez le llama “el gran maestro” y nadie lo refuta.

Ciudad Ccs / Rocío Cazal
rociocazal@gmail.com