CARACAS CIUDAD CARIBE | Los inicios de la arquitectura caraqueña

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2) Cronología: construcción de las primeras iglesias

La investigación arqueológica de las estructuras coloniales caraqueñas combinada con la investigación documental, permite a las y los historiadores navegar con seguridad a través del tiempo. De esta manera puede agregar al relato documental una serie de datos estructurales que son de gran valor para la interpretación del registro histórico, los cuales no son generalmente relevados en las crónicas de la época. Podemos ver así, como la fundación de Caracas fue un largo proceso cuya factibilidad estuvo determinada, primero, por la pacificación de la etnia caribe que había gobernado la región durante siglos. La importancia de este hecho es capital ya que la única manera de construir una masa poblacional que se dedicase a las tareas productivas agropecuarias y artesanales, que conociese la localización y el uso de los diferentes recursos naturales para producir y reproducir un modo de vida colonial, pasaba por la posibilidad de poder contar con la participación activa del pueblo caribe caraqueño.

Para poder lograr aquellos objetivos, era necesario que los invasores contasen con los medios para inducir una nueva ideología en los pueblos indígenas que legitimase la imposición sobre ellos del poder colonial hispano. En las expresiones religiosas aborígenes existían sitios sagrados que coincidían generalmente con accidentes naturales: cascadas, ríos, montañas, rocas, etc., donde moraban los espíritus o seres que gobernaban la vida cotidiana de las comunidades indígenas. En tal sentido, la fundación de una ciudad colonial como Caracas requería que se fomentase una nueva religiosidad en el pueblo caribe, centrada en el catolicismo, la cual debía expresarse en la construcción de nuevas zonas sagradas que –en este caso– venían a materializarse bajo la forma de iglesias y plazas donde se mostraban los símbolos de la nueva religión: la cruz, las figuras de los santos y los sacerdotes.

La designación de un bohío indígena caribe como sede provisoria de la primera iglesia caraqueña en 1567 no fue casual, ya que era muy difícil que en el corto plazo los invasores hispanos pudiesen contar con materiales de construcción tales como tejas, ladrillos, losetas, etc., así como con hornos para fabricarlos ni tampoco para procesar la cal utilizada para producir la argamasa empleada como cemento. Los materiales que se hallaban a su disposición eran el barro, las piedras, la madera, las lianas y las hojas de palma empleados para fabricar la estructura y la techumbre de los bohíos indígenas. Por otra parte, la vivienda indígena caribe sobre la cual decretó Losada la fundación de Caracas era, posiblemente, parte de una aldea principal ubicada en el punto más elevado de la terraza norte del Guaire, desde el cual se podía visualizar buena parte del valle. Como se trataba de mostrar una concepción sincrética del asiento del poder, es posible que dicha aldea, hoy esquina de Santa Capilla, haya sido la vivienda de un cacique indígena principal de la etnia toromaima. La vivienda de Diego de Losada se hallaba ubicada al parecer en un plano más elevado, correspondiente con la actual esquina de Jesuitas.

Dentro de aquel contexto de ideas, como ya se ha explicado, la construcción de la segunda iglesia con techo a dos aguas, utilizando rocas para los sillares, tapia y ladrillos para los muros y cantos rodados para empedrar el piso interno, que según las actas del cabildo habría comenzado en 1595, representaba, arquitectónicamente, una ruptura tanto con las técnicas constructivas aborígenes como con la formalidad de los espacios sagrados originarios. El fin de la iglesia (II) sobrevino como consecuencia del terremoto que sacudió a Caracas el 11 de junio de 1641, evidencia de ello es el daño sufrido por los ladrillos que formaban el rellano de la puerta existente entre el presbiterio y la sacristía de la iglesia (II), Algunos estaban fracturados, otros completos, pero girados en un ángulo noroeste-sureste.

La tercera iglesia: 1641-1734

Posterior a la destrucción de la segunda iglesia se levantó una tercera sobre los cimientos de la anterior, con la misma estructura sencilla de tapia de un solo cuerpo y techo a dos aguas. Las dimensiones del presbiterio eran posiblemente de 10×8 m con un posible anexo destinado a la sacristía. El anterior piso de guijarros fue recubierto con un relleno de tierra negra de 10 cm de espesor, sobre el cual se colocó un piso de argamasa de 3 cm de espesor. El techo a dos aguas estaba sostenido por pilares de madera de 22×22, los cuales reposaban sobre zapatas cuadradas de 80×80 cm construidas con ladrillos tramados. Ello indica el desarrollo de conceptos estructurales novedosos sobre el diseño de los pisos en espacios públicos y sobre el diseño de estructuras que permitiesen ampliar al área techada para acoger un mayor número de feligreses. Otro indicador importante es la posible presencia de maestros alarifes que trabajaban en el diseño y construcción de las edificaciones. A este respecto señala el historiador Armas Chitty, la importancia que alcanzó entre la población yoruba de reinos africanos como Benin, cuenca del río Níger, África Oriental, la arquitectura de tierra y la posibilidad de que personas africanas esclavizadas expertas en la construcción en tapia hubiesen podido ser traídas a Caracas en el siglo XVI.

La cuarta iglesia San Mauricio y la primera reforma urbana: 1734-1883

Como hemos expuesto en una obra reciente (Sanoja y Vargas 2020), hacia finales del siglo XVII se comenzó la construcción del primer acueducto caraqueño, lo cual determinó la reestructuración de los espacios territoriales de la ciudad en ciernes, ya que la construcción de la red de ductos para el transporte del agua exigía poner en práctica el diseño urbano reticular propuesto por el gobernador Pimentel en 1578, donde se incluía un punto central constituido por una Catedral y una Plaza Mayor.

Posiblemente como parte de aquella propuesta de reforma urbana, la tercera iglesia fue demolida hacia 1734 para construir la de San Mauricio, en la parcela colindante donde hoy existe la Santa Capilla. Su construcción, descrita detalladamente por Francisco Pérez (2011), se hizo utilizando la tapia, ladrillos y tejas: “… ésta tenía tres naves quedando colocada Nuestra Señora de la Guía en la Capilla Mayor; San Juan Bautista del lado de la Epístola; Ntra. Señora de la Consolación del lado del Evangelio, junto con Ntro. Señor Crucificado; y San Mauricio y San Sebastián, en el Altar Mayor…” (Troconis Veracoechea 1976: 342), orientada hacia el oeste.

Los muros de San Mauricio sirvieron de apoyo a la actual Santa Capilla, documentando así la secuencia histórica de las iglesias I, II, III de San Sebastián y San Mauricio como las primeras iglesias caraqueñas.

Mario Sanoja Obediente / Iraida Vargas Arenas
Cronistas de Caracas