LETRA DESATADA | Épale, culebra

Mercedes Chacín

0

Picada de culebra. Con Bolivia me pasó como cuando muere alguien muy querido, de forma violenta. Y disculpen el símil tan… violento. Cuando eso pasa no hay tiempo de prepararse y el consuelo llega tarde. Quien escribe tenía muy poca fe en que los resultados de las elecciones en Bolivia serían respetados. Y no es una desconfianza infundada. Lo que sucedió en la tierra de Evo fue una arbitrariedad inconmensurable. Casi incalificable. La OEA y Luis Almagro, con su “veeduría internacional”, destruyeron el Estado de Derecho en Bolivia. Desterraron a Evo, asesinaron a muchas personas, abusaron de mujeres, ancianos y niños y blandieron una Biblia como arma al más puro estilo de la inquisición. Se vengaron del amor del pueblo por Evo con un odio devastador y asesino. Se estaba demostrando en Bolivia que la equidad, la igualdad sí es posible, que no es el capitalismo el único sistema político, que hay otros modos de ver el mundo y que tenemos derecho a elegir. Aún hoy, 22 de octubre, no me lo creo. Es que quien ‘ta pica’o de culebra, bejuco le para el pelo.

Negocio redondo. Con la casi ausencia de efectivo, los pagos electrónicos se hicieron imprescindibles. Los puntos de ventas son los más usados por la multiplicidad de bancos y por el uso de la tarjeta de débito. Por un buen tiempo los puntos de ventas se convirtieron en un artículo de lujo o necesidad para cualquier negocio o emprendimiento chiquito o grande. De los bancos comerciales y del Estado desaparecieron los puntos de ventas a precios razonables. Para los emprendimientos de los pelabolas, que somos la mayoría, comprar un punto de venta es una fortuna. Para gente como nosotros surge la figura del alquiler de puntos. Se hace de manera “legal” con empresas que alquilan los puntos o por debajo de acuerda que consiste en que alguien te cobra un alquiler o porcentaje sobre tus ventas. Para hacerles el cuento corto, mi emprendimiento le deja a una empresa el diez por ciento de sus ventas. Es decir, si facturo cien millones (ojalá) ellos se quedan con diez. Esta semana informaron vía correo electrónico que por orden de Sudeban deben cobrar una tarifa plana mensual más IVA a un costo de 40 dólares. Tal vez eso para una empresa con grandes facturaciones sea provechoso, pero para los emprendimientos pequeños es sencillamente mortal. Es eso o disponer de 700 verdes para comprar uno. ¿Quién da más?

Épale CCS. La semana pasada circuló la edición aniversario número 8 de la revista dominical de Ciudad CCS. Fue una edición para mirar la pandemia desde distintos ojos y hubo elaboradas conjeturas para analizar, elucubrar e imaginar sobre el futuro y el presente pandémico. Causas y azares fue el nombre que se le puso a esa celebración, a ese tema, a esta circunstancia que nos toca vivir. Fue una bonita edición, cuidada y celebrada por quienes aceptaron participar y esperada por quienes son lectores y lectoras asiduos de la mejor revista cultural del país, que ahora dirige Andrea Quiñones haciendo equipo con María Antonieta Peña como nueva editora jefa, con Gustavo Mérida como asesor editorial y con la plantilla de periodistas, fotógrafos y colaboradores que hacen de Épale CCS una impelable publicación que cuenta a Caracas y a su gente. Enhorabuena. Sigamos.

Mercedes Chacín