PERFIL | Luis Arce, el boliviano milagrero

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Luis Arce Catacora, Lucho para los amigos, el nuevo presidente de Bolivia, va ganando fama de milagrero.

Hasta los exigentes académicos de reputadas universidades admiten que es la cabeza pensante del milagro económico que convirtió a su nación, en cuestión de pocos años, en la poseedora de los más envidiables índices de crecimiento y bienestar en la región, tras haber ido por décadas a la zaga de todos los vecinos.

Ahora también está envuelto en un milagro político: vencer a voto limpio a uno de esos “gobiernos de transición” (en palabras más llanas: dictadura) impuestos por Estados Unidos y sus compinches en América Latina.

Con semejante fama, este contador y economista nacido en La Paz bien podría ser llamado San Lucho y competir en buena lid con San Judas Tadeo en eso de afrontar con éxito las causas imposibles.

Imposible parecía en 2006 sacar a Bolivia del profundo foso en el que lo habían hundido unos neoliberales tan neoliberales que, incluso, algunos hasta hablaban mejor en inglés que en castellano. Pero, bajo el mando del aymara Evo Morales y con la sabia conducción económica de Arce, se lograron prodigios como bajar la pobreza de 38 a 15% y aplacar la inflación hasta llegar en 2018 a 1,51%
Imposible parecía también conciliar un modelo de desarrollo de raigambre comunitaria pero que consiguiera ser productivo en los voraces mercados de estos tiempos. Pero la política pública diseñada por Arce alcanzó la meta, a pesar del peso muerto que siempre significó la nefasta derecha secesionista, racista y viuda de los gobiernos neoliberales ya mencionados.

Proveniente de un hogar de clase media (fundado por una pareja de docentes), estudió primero en el Instituto de Educación Bancaria de La Paz, donde obtuvo el título de contador general. Luego ingresó a la Facultad de Ciencias Económicas y Financieras de la Universidad Mayor de San Andrés, titulándose como economista en 1991. En 1997 completó una maestría en Ciencias Económicas de la Universidad de Warwick, en el Reino Unido.

En toda su hoja se vida previa a esta elección sobrevenida (en rigor, Evo debía estar en la Presidencia y Arce piloteando la economía), se observan cargos propios de su formación profesional, tanto en organismos públicos como en actividades académicas.

La institución donde completó su formación profesional fue el Banco Central de Bolivia, donde desempeñó cargos en la Gerencia de Operaciones Internacionales y en el Departamento de Información y Publicaciones, de la Subgerencia de Investigación y Análisis.

También ha sido un afanoso profesor de pregrado y posgrado en diferentes casas de estudio superiores, como la Universidad Mayor de San Andrés, Universidad Católica Boliviana San Pablo, Universidad Privada de Bolivia, Universidad del Valle, Universidad Privada Franz Tamayo y Universidad Loyola.

En el exterior ha sido invitado a dar conferencias y clases magistrales, especialmente después de su famoso milagro. Las universidades de Columbia, Georgetown, Harvard, Chicago y Buenos Aires figuran en esta lista.

Fiel acompañante de Morales en el trabajoso tránsito hacia un país más próspero y con mejor distribución del ingreso, Arce debió bajarse del tren en 2017, obligado por un cáncer de riñón. El tratamiento lo tuvo fuera del Gobierno por año y medio, hasta enero de 2019, cuando retornó al timón del ministerio. En esa responsabilidad se encontraba cuando Morales fue derrocado, luego de ganar nuevamente las elecciones en primera vuelta.

Ahora, convertido en el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, le toca hacer nuevos milagros, tanto en lo económico como en lo político.

En el plano de la economía, Arce debe reparar los tremendos daños que infligió la dictadura ultraderechista al aparato productivo boliviano, cuyos efectos ya son evidentes en las estadísticas socioeconómicas. “El golpe de Estado desestructuró todo lo que veníamos haciendo y el pueblo, que es sabio, lo que quiere es retomar el camino”, ha dicho Arce, poniendo siempre al colectivo por delante de su naciente liderazgo.

En el campo político, el reto no es de menos envergadura. Ya logró su primer milagro, al encabezar la incontestable victoria popular en las urnas. Pero ahora debe arreglar muchos entuertos pendientes. Por eso ha declarado que gobernará para todos los bolivianos y que buscará la unidad nacional, reconociendo las equivocaciones cometidas por el MAS, y prometiendo que reconducirá al país sin odio. En una de sus primeras declaraciones, luego del fulminante nocaut a la dictadura, expresó que “lo importante es que se recuperó la democracia, la esperanza y la certidumbre para las familias que durante once meses sufrieron en manos del gobierno de facto”.

Como a todo presidente latinoamericano, a Arce le espera también un desafío muy complejo: manejarse en los campos minados de la política exterior en un escenario intoxicado por la actitud injerencista de Estados Unidos y de los gobiernos de derecha que le hacen comparsa. No faltarán las presiones, las tentaciones y los chantajes para que asuma determinadas posiciones en temas cruciales del continente, como lo son Venezuela y los mecanismos de integración regional.

Entre las fuerzas izquierdistas de América Latina y el Caribe se espera que –tal como su jefe político, Evo Morales– Arce se sume inequívocamente al grupo que ha venido haciendo heroica resistencia a los trogloditas de Washington y a sus serviles lacayos del vecindario. Traumatizados por casos como los de los impresentables traidores Luis Almagro y Lenín Moreno, los movimientos populares del hemisferio ya sospechan de cualquiera que se muestre tibio ante EEUU. ¿No es cierto, Alberto Fernández?
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El profesor Arce

“Luis Arce es un hombre bueno, un tipazo paceño, muy boliviano, arraigado a su tierra”, dice la embajadora de Venezuela en Bolivia, Cris González, quien debió abandonar el país, junto a casi todo el personal diplomático, tras el golpe de Estado de 2019.

“Es muy estudioso y empeñado en compartir sus saberes. Es profesor universitario, nunca dejó de serlo, ni siquiera siendo ministro”, añade.
Anticipándose a las campañas de intrigas políticas que ya comienzan a consolidarse (y que hablan de enemistad con Evo Morales), González asegura que Arce es gran amigo del líder del MAS, que siempre ha estado muy cercano a él, igual que su compañero de fórmula David Choquehuanca. “Ambos fueron de los ministros que más tiempo estuvieron al frente de sus carteras”, comentó. “Es un hombre de izquierda, sin embargo, no esperemos que sea una izquierda como la nuestra, ni Evo ni Álvaro (García Linera) y tampoco Arce son de esa izquierda, ellos son más pragmáticos”.

La impactante victoria del domingo 18 de octubre ha puesto los focos de las izquierdas latinoamericanas sobre Arce, quien era poco conocido por tener un perfil más técnico, menos político. “Para quien tenía alguna duda sobre el respaldo mayoritario del pueblo al MAS en Bolivia, hoy se aclaró el panorama. Arce es un tremendo candidato: tiene con qué mostrar resultados y desempeño”, dijo el analista venezolano Javier Biardeau.

Clodovaldo Hernández