DATE CON LA CIENCIA | Defensas históricas

Nerliny Carucí y Guillermo Barreto

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Venezuela explora alternativas de respuesta inmune para salvar vidas

“Hay que inventar respiraciones nuevas.
Respiraciones que no solo consuman el aire,
sino que además lo enriquezcan
y hasta lo liberen
[…]
Y si aún faltara algo,
habría que inventar también
otra forma más concreta del hombre”
Roberto Juarroz

Hasta ahora, en Venezuela, más de 80 personas recuperadas de la infección del nuevo coronavirus han donado plasma para ayudar a salvar otras vidas. Pero ¿sabes cómo funciona este tratamiento? Al administrar a los pacientes con covid-19 plasma de convalecientes se les confiere una inmunidad pasiva. Es decir: las defensas que ayudaron a sanar al donador de plasma actúan, en el cuerpo del paciente enfermo, contra el agente infeccioso (el SARS-CoV-2); lo bloquean para que no invada otras células y contribuyen a otros mecanismos protectores.

El plasma de un individuo recuperado de covid-19 tiene inmunoglobulinas (defensas) que son anticuerpos específicos contra componentes del nuevo coronavirus. Estas defensas podrían servir para neutralizar el virus en personas con infección activa del SARS-CoV-2 o enfermas con covid-19, y tener un efecto inmunomodulador y antiinflamatorio.

Ante enfermedades nuevas, como la covid-19 —con un agente causal también nuevo, el SARS-CoV-2—, para las cuales aún no hay medicamentos específicos probados, cualquier alternativa científicamente fundamentada merece ser explorada. Así lo afirma el investigador venezolano Gregorio Sánchez, con ojos curiosos e intuitivos. La respuesta inmune ofrece una alternativa. Hay dos posibilidades: por elaboraciones farmacéuticas de base química o por medicamentos biológicos.

Los medicamentos biológicos usan la respuesta inmune e intervienen en ella. Esta respuesta inmune depende, en parte, de la producción de anticuerpos, tanto en el humano como en otras especies de animales, cuyos anticuerpos pudieran ser utilizados en pacientes humanos.

El plasma de convaleciente es una estrategia que implica el uso de los anticuerpos generados por una persona que superó la enfermedad, para pasárselos a otra persona que tiene la enfermedad en estado moderado-grave. Este plasma de convaleciente de humano incluso pudiera ser concentrado, por técnicas de fraccionamiento y purificación de procesamiento industrial, en anticuerpos hiperinmunes.

Otro esquema para la respuesta inmune es el modelo en equinos. Caballos que no padecen de esta enfermedad, pero que son inoculados con fragmentos del virus que producen anticuerpos contra el SARS-CoV-2. Dichas defensas también son fraccionadas y purificadas, y eventualmente utilizadas en humanos. Los sueros equinos hiperinmunes podrían otorgar inmunidad pasiva al paciente a través de un método similar al que se usa para tratar el envenenamiento por emponzoñamiento de escorpiones o por mordedura de serpientes.

Las dos modalidades de respuesta inmune, el plasma de convaleciente de humanos y anticuerpos de caballos, hoy se exploran en Venezuela.

El uso del plasma, como cualquier otro derivado de la sangre, es de importancia estratégica para los sistemas de salud. ¡Claro está!: todas estas alternativas terapéuticas deben pasar por el rigor de estudios de seguridad y eficacia, según procesos estandarizados internacionalmente y nacionalmente avalados por un comité de ética y por las instituciones con competencia en materia regulatoria. También deben contar con buenas prácticas de investigación y manufactura: en laboratorios que se llaman “calificados”, con instrumentos calibrados que permitan garantizar la calidad de los productos, sea el de humano o sea el de animal. Aquí hay un desafío tanto en la innovación científico-tecnológica como en los procesos de regularización sanitaria y en los procesos industriales.

¿Qué significa para Venezuela examinar este tipo de alternativas? El uso de las capacidades científicas, tecnológicas, de innovación, industriales y de regularización puestas al servicio de las necesidades sociales de la población. Gregorio Sánchez manifiesta que, “en condiciones de bloqueo imperial, es imperativo explorar todas las alternativas de producción endógenas que disminuyan los niveles de dependencia y aumenten los niveles de soberanía”.

El plasma de individuos recuperados de covid-19 ya tiene uso clínico en centros asistenciales de Caracas y Miranda; así como en Maracaibo, estado Zulia. Este procedimiento registra un gran avance, por cuanto hay evidencias nacionales e internacionales de la seguridad en el uso de este producto. El plasma convaleciente de humano se ha empleado en el mundo para el abordaje de otras enfermedades virales emergentes, antes de que zumbara la pandemia actual. Este procedimiento tiene más de 100 años de historia. Gregorio Sánchez explica que, en muchos países, se aplica lo que se conoce como protocolos de acceso expandido, que permiten el uso de esa respuesta demostrada como segura, pero que, progresivamente, debe ser demostrada su eficacia: saber en qué tipo de cuadro específico se aplica, en qué momento específico de la enfermedad y la relación riesgo-beneficio en cada paciente.

En cuanto a las inmunoglobulinas hiperinmunes de origen humano o equino (defensas neutralizantes, purificadas en procesos industriales), estas pruebas deben ser muy bien corroboradas. Primero, necesitan ser sometidas al proceso industrial, tener el producto y pasar a práctica clínica, con el propósito de conocer la inocuidad y la eficacia.

Sobre los tratamientos de respuesta inmune aquí presentados, Gregorio Sánchez expone que estos solo son métodos para atacar las consecuencias de otra pandemia, más letal: el capitalismo y el imperialismo. Expresa que, si el mundo no cambia el modelo civilizatorio de destrucción, nada podrá impedir que el próximo virus traiga consigo mayor dolor o sufrimientos absolutamente insoportables, para todas las especies de animales, los seres vivos, el planeta. En la última tarea, el compromiso de crear conocimientos debe ser aún mayor.

Este médico venezolano manifiesta su esperanza en la donación de plasma, no solo porque le parece un acto hermoso, sino porque esta práctica tiene esencia y hecho del nuevo modelo civilizatorio que debemos construir: a la donación de vida la respaldan la solidaridad y el altruismo, valores con un sentido ético y social necesarios y urgentes en estos tiempos.

Hay que reconocer en Gregorio Sánchez su amor a la patria. Al espíritu de este hombre de ciencia no le han hecho mella las limitaciones que impone el bloqueo imperial. Insiste en que es necesario fortalecer una cultura de la donación de órganos, de tejidos, de sangre; y superar intereses mezquinos que pretenden convertir el acto de donar en un negocio: “En este futuro compartido, el problema de uno es problema de todos/as. Es fundamental promover la ética de la donación solidaria, voluntaria. En todos los tiempos —y más en pandemia— todos/as donamos y todos/as recibimos algo: amor, atención, protección, cuidado, paciencia”.

Esta es la ciencia otra venezolana que sale al paso, hoy, y que se legitima en el acontecer creativo, en la expresión de amor, en la comprensión del otro; como recita el poema Sabelo, de Líber Falco, “tras la luz con que alumbra / esta sangre de hoy / está la luz que alumbrará mañana”.

Nerliny Carucí y Guillermo Barreto