Vuelve el MAS a Bolivia

J.J. Álvarez

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La derrota electoral de la derecha en la reciente elección presidencial que tuvo como escenario Bolivia, está dando una respuesta revolucionaria a las maniobras golpistas de Estados Unidos y la OEA.

El profundo descontento popular contra el gobierno golpista de Jeanine Añez, expresado combativamente por el pueblo boliviano en los comicios del pasado domingo 18 de octubre de 2020, ha honrado el llamado a la victoria sobre la derecha internacional que tiene planes respecto a Latinoamérica con una actitud agresiva encaminada a sacudirse los gobiernos incómodos a EEUU y la OEA.

Luis Arce, candidato presidencial del Movimiento al Socialismo (MAS), obtuvo el triunfo electoral con más del 55,10% al escrutarse el 100% de los votos, aventajando a su rival más cercano Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana (CC).

Cabe recordar el apoyo dado por la señora Añez al golpe de Estado contra Evo Morales tras la victoria electoral del MAS en noviembre de 2019. Ahora, a casi un año de ese acto golpista, ella fue la primera en reconocer el triunfo electoral de Luis Arce del MAS, exministro de Economía y Finanzas de Evo. Todo esto parece indicar que las acciones terroristas e intimidatorias alentadas por Trump y Almagro contra el MAS cayeron en un abismo.

Lo cierto fue que la voluntad de EEUU y la 0EA contra Luis Arce, el favorito de Evo, no alcanzó hacerse realidad para mantener los planes siniestros de la derecha en el Estado plurinacional de Bolivia, que cuenta con un territorio de un millón 98 mil kilómetros cuadrados y una población que supera los 11 millones y medio de habitantes.

Luis Arce tiene la experiencia de su gestión como ministro de Economía y Finanzas, al establecer en Bolivia históricos tiempos de prosperidad económica y de estabilidad política para su pueblo. Hoy la tiene difícil porque recibe un país más dividido, que necesita mejorar la economía en medio de la pandemia.

El MAS vuelve para dar un paso adelante en el camino hacia la reconciliación del país donde la derecha golpista ha ejercido la represión, la superstición, la persecución, la amenaza y la corrupción.

J.J. Álvarez