ASÍ DE SENCILLO | Quince primaveras

Maritza Cabello

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El profesor de historia contó, en la clase de ayer, que los indígenas Baré y Baniva del estado Amazonas encierran por cinco días a las jóvenes cuando reciben la menarquia o primera menstruación. En ese encierro (llamado Mapiyawando, por los Baré y wuayanu, por los Baniva) cumplen un ayuno (solo consumen líquidos preparados y rezados por los chamanes).

Pasado el tiempo estipulado, van entrando a la choza (donde está la joven encerrada) uno a uno los sabios, curanderos y brujos. Cada uno la aconseja. Le explican cómo debe comportarse en sociedad y con su próximo marido, cómo deben cuidar a sus hijos y a ella misma, además de las labores, como tejer).

Todo esto se ve muy bonito, hasta que el profe dijo que a las muchachas las “soban”. Para que no olviden las recomendaciones.

Pensé: ¡todos la tocan!

Sí, la tocan, pero con un látigo. Cada consejo, un latigazo. Si el Chamán se extiende en recomendaciones, así será el número de golpes, que reciba. Eso multiplicado, por la cantidad de sabios.

La muchacha sale de ese encierro con hambre, con dolor y marcada.

“Cuestión de costumbres, que deben respetarse”, aclaró el profesor.

Y, yo quejándome, porque mi mamá me quiere disfrazar de Princesa Disney el día que cumpla mis 15 años. Ella planifica invitar a toda la familia maternal y paternal (conozco la cuarta parte de cada una); además, montar un espectáculo para bailar un vals con todos los hombres que asistan y para colmo, ponerme un zapato como la Cenicienta
¡Ridículo!

Lo he pensado, a pesar de todo lo cursi, es más agradable que quedar marcada y hambrienta después de cinco días sin celular.

Total, según el profe todas las culturas realizan rituales para celebrar el nacimiento, la pubertad o el matrimonio.

Acepto el ritual que propone mi mamá. Seguro que ese día va a llorar, porque cuando planifica los ojos se le ponen chiquitos y brillantes.

¿Y si le digo que me gustaría viajar?

¡Será un problema!

Acepto la fiesta, total, será solo un rato.

Un ritual para cada cultura.

En esta, Yo soy la quinceañera de la fiesta.

Maritza Cabello