HORIZONTE DE SUCESOS | Las primeras palabras

Heathcliff Cedeño

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Su origen y razón de existencia es tan misterioso como la creación del universo. La aparición del lenguaje es tan importante como el tiempo, el espacio y los objetos para que la realidad se desenvuelva y adquiera la solidez necesaria para interpretarla y sabernos dentro de ella.

Cuando el ser humano tuvo conciencia de su presencia ya el lenguaje estaba allí; aunque también se puede decir apareció junto con nosotros en el amanecer de nuestra existencia.

Resulta curioso pensar cómo fueron los primeros balbuceos de nuestros antepasados. Como no hay registro de ese hecho y los que lo protagonizaron dejaron de existir, los lingüistas han especulado sobre el surgimiento de las primeras palabras.

Charles Hockett sostiene que la primera forma de lenguaje en nuestra especie estuvo relacionada con la comunicación animal. Si le damos rienda suelta a la imaginación podemos ver a los primeros sujetos en un estado de precariedad enfrentados a los peligros que los amenazaban; emitiendo sonidos que representaban estados de alerta para la caza o su propia supervivencia.

Esos primeros sonidos se fueron especializando y separando de otros que significaban otras cosas hasta que se constituyeron en palabras; con lo cual adquirimos en puesto distinto en la naturaleza. Todo esto se fue perfeccionando hasta el sistema de códigos que devino en la creación de una lengua.

Si bien compartimos muchos características de la comunicación con otras especies, hay unos rasgos únicos que nos diferencian del resto de los animales. Uno de ellos es que podemos usar el discurso para algo distinto a la necesidad de comunicarnos para sobrevivir o alimentarnos.

Los seres humanos usamos el lenguaje para mentir. Nadie puede imaginar a los monos aulladores emitiendo un sonido distinto al establecido para denotar un peligro que se avecina. También es impensable que las abejas dancen y señalen unas coordenadas erróneas para que sus compañeras no encuentren el vasito de café.

Además de mentir, nosotros usamos el lenguaje para recrear realidades distintas. La poesía y demás creaciones artísticas a través del discurso son formas de mentir si nos comparamos con la objetividad que supone la biología. Por esta razón Platón expulsó a los poetas de su República ideal, por mentirosos, por imitar a la realidad y hacer metáforas del mundo.

Y el principio de estado de calma que referí anteriormente para describir el inicio de todo lo existente está presente en el lenguaje a través del silencio. No se trata de hablar con el pensamiento, sino de una intención o fuerza que se manifiesta como un rumor antes de que se piense y después se proyecte la primera palabra.

Heathcliff Cedeño