AL DERECHO Y AL REVÉS | Digan lo que digan… Viva Chile

Domingo Alberto Rangel

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A raíz del incendio de una iglesia la víspera del referendo, era previsible el triunfo de la oposición en Chile: Si a los carabineros, que hace poco fueron capaces de vaciar ojos de manifestantes a perdigonazos… ese día se les vio impávidos a dos cuadras de la quema… tuvo que ser porque algún poder les ordenó mantenerse quietos.

Seguramente los carabineros no entendían… pero quien les refrenó sus instintos jugó a que la oposición perdería después de quemada la iglesia.

Se equivocaron esas buenas almas hasta en las peores predicciones porque la oposición chilena ganó con 80 % de los votos.

Y también uno se equivocó en nuestra Venezuela al no haber previsto “la humildad” de tanto genio de la política que convive entre nosotros quienes, conocidos los resultados, comenzaron a twittear cosas como… “!qué pueblo tan ignorante el de Chile!”… “en seis meses estarán los estúpidos chilenos emigrando como los venezolanos”… e incluso insultos escatológicos más subidos de tono donde lo mínimo que escribieron fue que nosotros supuestamente comemos caca… “y los idiotas chilenos nos quieren imitar”.

La inmensa mayoría de estos tuiteros sin oficio jamás ha ido a Chile… no han estudiado por encimita la historia de ese país… o siquiera se han dignado a conversar con un chileno para mejorar su percepción, pero debemos excusarlos… son sabios de nacimiento a quienes esos chilenos ignorantes no les consultaron a distancia cómo se debía votar. Punto.

Pero volviendo esta crónica al sendero provechoso cabe quizás lo que los yanquis llaman briefing –sinónimo de mateo- para mejor entender que en Chile se pueden abrir grandes alamedas… para decirlo con prosa prestada… o también puede que no pase nada distinto a lo que siempre ha sucedido cuando una sociedad reprimida pero sin líderes conocidos consigue abrir una espita a la libertad… y se desboca.

Textos sagrados ya habían advertido que “no solo de pan vive el hombre” y “allí está el detalle”, como solía decir Cantinflas.

Al presidente Allende en los años 70 le aplicaron la receta de sanciones que desde hace años nos aplican a nosotros: Y hubo en aquel Chile hambre… desorden… y anarquía, a pesar de que el Gobierno de Unidad Popular creció.

Sin el apoyo del ejército chileno era de prever un golpe de Estado que varios ensayos ya habían anunciado, hasta que llegó Pinochet.

La dictadura intentó, manu militari, reflotar la economía chilena, pero el fracaso fue rotundo con tantos controles y dificultades para crear riquezas en un país donde una casta social… “los momios”… controlaban tanto el país como sus instituciones desde la Independencia.

Por otra parte, no es cierto que a Pinochet lo haya ayudado el concierto de las naciones. Por el contrario, la dictadura fue cercada a causa de sus brutales violaciones de los derechos humanos… y con la economía peor que con Allende… al general Pinochet no le quedó más remedio que aceptar los consejos del liberalismo de Milton Friedman y sus alumnos con sus dosis de mercado y pocas barreras.

Esa dirección cimentó el milagro económico chileno que hizo prosperar al país más pobre de Suramérica… hasta hacerlo la envidia del vecindario.

Sin embargo no todo fue gratis: los momios impusieron un equilibrio apalancado en la Constitución. Allí estuvo la clave del equilibrio logrado por Pinochet, quien permitió el ingreso de nuevos capitales… pero garantizó la preeminencia social y económica de las élites tradicionales que desde la Independencia dominaban una economía pachorra que llegó a depender del salitre, al que Chile accedió cuando le ganó a Perú y a Bolivia la llamada “Guerra del Pacífico”.

Entre el control del aparato del Estado y la falta del motor que significa el acceso a la educación y salud a las clases más pobres… los momios se garantizaron la preeminencia social… en medio de un auge económico inusual, no solo en Chile sino para Suramérica.

Esa situación que en Chile favoreció que quien nacía obrero se quedaba obrero aunque ganara más que antes… con el paso del tiempo acumuló tensiones que en recesión de pandemia significaron otra derrota para el general Pinochet.

¿Qué queda ahora?

Viene mucha violencia que posiblemente seguirá las pautas que hace décadas señaló el antisiquiatra deconstructivista Gilles Deleuze… que después de medio siglo encuentra terreno abonado para la ingeniería social que ese autor propone… programa que en ninguna parte donde se ha aplicado ha traído otra cosa que más desorden… odios y pobreza.

O quizás esto no ocurra porque entre la multitud de factores que votaron contra la Constitución de Pinochet están los presidentes Bachelet y Piñera… caras conocidas, mientras que la violencia deconstructiva no tiene jefatura aparente.

Si Bachelet deja de ser marioneta de intereses distintos a los chilenos… si Piñera acepta desde la derecha liberal liderar y negociar los cambios sociales que incluyan la reforma educativa… pero manteniendo a Chile como territorio donde se pueden crear riquezas sin tanta traba.

Y si ambos se plantan frente a la violencia que vendrá… veremos en Chile un nuevo experimento político que puede mantener la paz con el crecimiento económico.

Es difícil… pero peor es no hacer nada y seguir polarizando… a punta de memes. Mientras tanto, la votación de este referendo es la última derrota del dictador Pinochet… y obviamente una victoria para el presidente Allende.

Domingo Alberto Rangel