AHORA LOS PUEBLOS | Simón Rodríguez y la construcción del Nuevo Bloque Histórico (I)

Anabel Díaz Aché

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La fuerza material está en la MASA y la moral en el MOVIMIENTO”.
Simón Rodríguez

A 251 años de su nacimiento, sigue Simón Rodríguez convocando a los pueblos latinoamericanos a analizar su realidad desde su propia mirada: “¿Dónde iremos a buscar modelos? La América Española es original. Original han de ser sus Instituciones y su Gobierno. Y originales los medios de fundar unas y otro. O inventamos o erramos” [1].

El maestro Rodríguez, en su interpretación del mundo y sus propuestas educativas, se adelanta por mucho a los pensadores europeos de su época. En su análisis sobre la construcción de las nuevas repúblicas prevalece una visión de totalidad, que incluye la necesidad de crear nuevas instituciones, una forma diferente de organizar la producción y reproducción de la vida material y cultural; todo ello soportado por un sistema educativo que reconoce al pueblo como sujeto: “unos Pueblos que se creen árbitros de su suerte social y dueños de la de sus hijos” [2].

El Comandante Chávez rescata el pensamiento robinsoniano y lo coloca como una de las raíces conceptuales, filosóficas y morales de la Revolución Bolivariana. Esta raíz robinsoniana aún nos advierte sobre la imposibilidad de sostener en el tiempo la independencia política, sin la necesaria revolución económica. Hoy que Venezuela resiste a un bloqueo económico profundo que ha destruido la estructura y las relaciones que regían la economía nacional, estamos obligados a dar el salto hacia un nuevo modelo.

Simón Rodríguez expone la imposibilidad de lograr una revolución económica sin la concreción, por parte del Estado republicano, de un sistema de educación popular, que forme a las nuevas generaciones en ciencia y técnica. Asimismo, señala la necesidad de formar a los pueblos en filosofía para que tengan la capacidad de producir su propio conocimiento. Mucho falta por transformar en el sistema educativo venezolano, desde la educación inicial hasta la universitaria, para que cumpla a cabalidad con los preceptos robinsonianos y se ponga a la altura de las difíciles circunstancias por las que atraviesa la república. No habrá verdadera revolución sin transformar las categorías y los métodos para producir conocimiento emancipador.

También, sostiene el maestro Rodríguez: “…El único medio de establecer la buena inteligencia, es hacer que TODOS PIENSEN en el bien común y que este bien común es la REPÚBLICA” [3]. Evidencia que es tarea de la clase dirigente de la Revolución la construcción del consenso legítimo, desde los nuevos valores republicanos, que le permita gobernar y profundizar las transformaciones políticas, económicas y culturales. Muchos años después en Europa, Gramsci formularía la tesis sobre la construcción de contrahegemonía como estrategia central para estructurar otra sociedad.

El presidente Nicolás Maduro llamó recientemente a “la unión del bloque histórico de la Revolución, de las bases de los partidos políticos, movimientos sociales, del Gran Polo Patriótico. Unión por encima de la diversidad y la dificultad, para preservar la independencia y la construcción del Socialismo del Siglo XXI”.

En medio de profundas tensiones, el pueblo venezolano construye una nueva hegemonía y para ello debe reconocerse en el pensamiento descolonial y libertario del maestro Rodríguez, filósofo de América, que adelantado a su tiempo concibió que el pueblo como sujeto colectivo crea sus condiciones de vida generando nuevas ideas, que se concretan en nuevas realidades.

Anabel Díaz Aché

[1], [2] y [3] Universidad Nacional Experimental Simón (1975) Obras Completas de Simón Rodríguez.