Combinar los fogones y el arte en estos tiempos de encierro

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Morelba de Herrera se define eterna enamorada de las artes, es creadora, cocinera, esposa, madre y abuela. Nació en la parroquia Sucre el 13 de diciembre de 1952. Hija de padres barloventeños. Casada con Germán Herrera –su cómplice, amigo, alma gemela–, recientemente cumplieron su aniversario de Bodas de Oro. Tiene un hogar conformado por cinco hijos, 11 nietos y, como lo manifiesta Morelba, bendecido por Dios. Reside en los Altos Mirandinos.

El arte en la vida de Morelba 

Nuestra entrevistada confiesa que desde su infancia se involucró con la pintura, los dibujos, diseñar los vestidos de sus muñecas, desarrollar manualidades, elaborar títeres, tejidos, papagayos… Ya adulta, se activó en cursos de confección, sastrería, diseño de ropa, batik (técnica de teñidos y grabados sobre telas), cerámica, cocina y otros. “Con el arte he reactivado mis conocimientos y rescatar lo que iba guardando: telas, cordones, conchas, pinturas, cuentas, arcillas, botones, cartulina, pega… Me han servido para sacarle provecho y economizar. Esta experiencia ha sido un éxito y lo he logrado”, expresa Morelba.

De igual modo, ha reinventado en la cocina con platos alternativos y saludables, especialmente la elaboración de arepas de maíz con arroz, avena, auyama, ñame, berenjenas, zanahorias… “Mi esposo y yo, consumimos más vegetales y nos sentimos muy bien. Por encargos, preparo platos saludables”.

Herencia maternal: el amor por la cocina 

Confiesa Morelba: “De mi madre aprendí el amor por la preparación y la siembra de alimentos. Cuando niña, mis hermanas y yo nos involucrábamos en la cocina a ayudarla a moler el maíz, a sembrarlo y recogerlo en las cosechas. Mi madre nos preparaba atoles, arepas, cachapas, tortas… y nos divertíamos en la cocina. Cuando iba a casarme, también me enseñó muchas recetas. En casa, mi familia se une conmigo y cocinamos. Disfrutamos nuevas técnicas de cocina. Hago mis recetas favoritas, y las berenjenas con ajo se han convertido en lo más cotizado y demandado por mis clientes. En estas largas cuarentenas, disfruto al máximo elaborarlas”.

También manifiesta que en su casa siembran frutas y hortalizas (como nísperos, berenjenas, lechugas, cebollín, ají, tomates…), hierbas aromáticas (malojillo, toronjil) y hasta diversas flores. En familia comparten esta faena. Además, prepara sus “dulces de nísperos” para rescatar los dulces criollos. Junto a sus vecinos, realiza trueques con cosechas de auyama, aguacates, cambures, plátanos, chayotas… y comparten en comunidad ayudándose unos con otros.

El amor y el arte van de la mano

Con orgullo, Morelba nos habla de su esposo Germán: “Él es técnico en electrónica jubilado. Me ayuda con los materiales pesados (arcilla, telas, pinturas), ya que a mí me cuesta movilizarlos. Compartimos este trabajo como equipo. Él me da ideas con el diseño de las piezas a elaborar. Parte de mis piezas son petroglifos y Germán investiga sobre el tema. Mientras que estoy haciendo una cosa, él hace lo otro (…) Mi esposo es un apoyo incondicional, pues el amor y el arte van de la mano. Participamos juntos en exposiciones como la Filven, la Red Nacional de Arte, Teatro Teresa Carreño, Plaza Bolívar, Museo de Bellas Artes, el Teleférico Waraira repano, la Feria de Tarmas (Carayaca)… y hemos conquistado una interesante clientela, y hasta intercambiar experiencias con otros creadores, donde nos nutrimos de verdad y nos hermanamos”. Del mismo modo, argumenta que sus nietos han aprendido estas técnicas de arte y colaboran trabajando con ella.

Formando a través del arte en tiempos de pandemia 

Morelba relata que desde que comenzó la cuarentena tuvo la iniciativa de ofrecer talleres gratuitos de cocina y expresiones artísticas (a través de la pintura, moldeado de arcilla, decoración) para las niñas, niños y adolescentes de su comunidad, y transmitirles un mensaje positivo. “Esta idea despertó mucho interés. Mi casa se transformó en una escuela de arte. Empleamos las normas de bioseguridad, y estos participantes elaboraron sus piezas con mucha motivación y alegría. Estos talleres no se detienen. Más adelante quiero impulsar cursos más avanzados, como el caso del batik, que es una técnica ancestral de Indonesia, se le pone cera caliente y tintes sobre la tela, creando diversas figuras y estilos. Es un trabajo hermoso”, confiesa esta creadora.

Respecto al trabajo con el batik, lo realiza desde el año 2015 (siendo invitada por la Embajada de Indonesia a participar en los talleres de formación). Comenzó a trabajar sus telas y ha diseñado prendas de vestir, carteras, tapetes, lienzos, cortinas con dicha técnica. “Trabajar el batik es peligroso, porque manipulas cera caliente, químicos, tintes; y no es recomendable para niños, sino para adultos”, advierte.

Creaciones Qué Nota 

Nuestra creadora tiene 15 años dedicada a la confección de uniformes para orquestas musicales, especialmente salseras. Sus telas son procedentes de África e incluso, van diseñadas con la técnica del batik. Tienen gran demanda por la calidad y fresca textura. “La mayoría de estas agrupaciones me envían sus logos y les pongo su nota musical. Es una gran satisfacción que mi trabajo está presente en la cultura venezolana”, expone Morelba.

Para comercializar sus productos alimenticios –como sus obras de arte y prendas de vestir–, utiliza las redes sociales y efectúa entregas a domicilio. Correo: morelbaquenota@outlook.com, Facebook: Morelba de Herrera, Instagram: Creaciones Que Nota.

Ciudad Ccs / Siboney del Rey