La pantalla frígida

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El lugar común de articulistas y cronistas de “no tengo tema”, me lo desterró un viejo profesor que dirigió las páginas de opinión de El Nacional. Cuando de joven le llegué con ese cuento (o llantén) me dijo: “olvídate de eso, tienes que sentarte, la máquina de escribir sabe más que uno”. En efecto, aquellas maquinitas  remignton, olivetti, brother o de marca dudosa, te daban el tema al tocar una tecla. Las PC  acabaron con eso. La pantalla en blanco,  neutral e inexpresiva no ayuda a nadie. Si ves el celular,  responde a tus afectos con una vaina llamada sticker, como el cariño en serie, uniforme, para todos los gustos, especie de plumrose del sentimiento. Un día de estos inventan la crónica sticker y te arrebatan hasta el excitante placer de no tener tema.

Earle Herrera