Luis Angulo Ruiz: Nadie es culto totalmente

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Escritor. Licenciado en Letras y Comunicación Social. Profesor jubilado de la Escuela de Comunicación Social (UCV). Su novela, Cartas bajo la manga, participa en el Premio Rómulo Gallegos.

—¿El lenguaje político del país ha cambiado?

—Desde el triunfo de Chávez en el 98 hay un acelerado cambio del discurso político. La palabra socialismo era casi un crimen en la Cuarta. Con nuevos actores se produjo un cambio en el lenguaje. Se impregnó de las características lingüísticas de la gente del pueblo: un lenguaje más coloquial, menos formal, más narrativo que expositivo, más cálido y colorido en las imágenes. Antes los jóvenes eran indiferentes a la política, incluso esa palabra era casi una mala palabra. Eso ha cambiado tan radicalmente que ahora son los jóvenes los que más participan en política. Lo mismo que la mujer. Nuestro lenguaje político actual tiene muchos rasgos de lo femenino y lo juvenil. Una curiosidad, sin embargo: paradójicamente el lenguaje religioso y hasta bíblico es una innovación en nuestro lenguaje político actual. Ello es sorprendente y criticado por algunos, sobre todo por los ateos como yo.

—¿Qué se puede lograr a través de la literatura?

—La literatura tiene mucho que aportar en todos los aspectos de la vida humana, a la lengua aporta un refrescamiento por su carácter creativo y original no sólo en lo relativo al léxico, sino también en la sintaxis y la estructura misma del texto. Además, la visión artística de la literatura, del poeta, del narrador, permite penetrar en la realidad con una mirada distinta a la de otros lenguajes. Se trata de una mirada original, que descubre zonas de la realidad y de la vida que la mirada convencional no puede lograr.

—¿Cómo ve desde lejos la Escuela de Comunicación Social de la UCV, donde usted impartió clases de Castellano?

—Te confieso que no tengo información actualizada sobre la Escuela de Comunicación Social. Desde que me jubilé me desvinculé casi totalmente de la Escuela porque de cierta manera mi jubilación se produjo por desencanto ante los desvíos e inconsistencias que criticaba sin resultados. Lo último fue, una denuncia mía con todo un dossier probatorio del terrible tráfico de influencias que se produjo el año de 1998, para la asignación de cupos a bachilleres. Hice la denuncia en todos los niveles, desde el Consejo de Escuela hasta el nivel del Rectorado, y nada pasó. Fue muy triste ver cómo “palanqueados” desplazaban a decenas de aspirantes.

—Martí dijo: “Ser cultos para ser libres”. ¿Ya somos cultos?

—La cultura no tiene puerto de llegada. Nadie es culto totalmente. Todos somos aprendices, ejercitantes continuos de la cultura. Tomando la etimología de la palabra en sus raíces agrícolas, puede decirse que el cultivo de las plantas nunca termina, son ciclos tras ciclos hasta la muerte de la planta. Lo mismo pasa con la libertad. Nadie es libre, a pesar de la frase de Sartre de que el hombre está condenado a ser libre. Siempre estaremos en una lucha permanente por serlo. Por un lado está la libertad geopolítica, por otra la personal y social que implican un continuo trabajo por romper cadenas ideológicas y psicológicas que vienen desde nuestro profundo inconsciente. Evoco el ideal del “hombre nuevo” del Che como un proceso.

—Su novela, Cartas bajo la manga, está participando en el Premio Rómulo Gallegos, ¿hacen falta los premios?

—La inclusión de Cartas bajo la manga en el concurso es producto de una política editorial. Con respecto a la necesidad de los concursos te diré que pueden ser un espacio para descubrir y estimular a nuevos escritores. Sin embargo, es común que sean un medio para prestigiar a la institución que los otorga. Se ofrecen altísimos dividendos para estimular a escritores consagrados. Es cuestión de analizar si en ciertas circunstancias no sería mejor otorgar varios premios y no un premio único.

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Retrato Hablado

 

“Por las calles voy dejando / algo que voy recogiendo: / pedazos de vida mía /venidos desde muy lejos”. Así describía su vida el poeta Miguel Hernández. Ese extraordinario poeta que se convirtió en una referencia del siglo XX. Había nacido en una familia humilde, en Orihuela, España, un día como hoy 30 de octubre de 1910. Fue pastor de cabras y no pudo asistir a la escuela. Su formación poética fue decidida por él mismo. Una formación autodidacta. Cuando viajó a Madrid conoció al poeta chileno y universal, Pablo Neruda, y junto a él fundó la revista Caballo verde para la poesía. Asumió la lucha política cuando estalló la guerra civil en España. Después lo detuvieron en la frontera con Portugal y lo sentenciaron a pena de muerte. Pero su condena fue cambiada por una pena de 30 años de cárcel. Su obra clave ha sido El rayo que no cesa. El cantautor Joan Manuel Serrat musicalizó algunos de sus poemas, y la gente los canta y los hace suyos. Su último libro fue Cancionero y romancero de ausencias. Murió de tuberculosis en la cárcel de Alicante, el 28 de marzo de 1942.

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El Viernes de Lira 

Ciudad CCS / Roberto Malaver