Perla Castillo

0

De las peores penas que uno puede pasar en la vida es anunciar la muerte de una amiga muy querida como me pasó en estos días, con mi adorada Perla, y vaya entonces esta nota como un obituario al revés. Estaba yo escribiendo tranquilo un guión por encargo de otras quedísimas amigas, más para que me gane una platica, que por otra cosa, y andaba pues yo en mi superproducción de 7 minutos, cuando entró un mensaje de Facebook: “Hola recuerdas a Perla cantó en ‘El Maní es así’, falleció ayer en Margarita, amiga de Julio Mota”… y entre pensar, ¡ésta si es mensa, que Perla era la dueña, joder!, y recordar tantos momentos con ellos en la terracita del Maní, me fui en llanto.

En los últimos tiempos, antes de vender el local, iba sólo porque como yo no sé bailar, me cansé de llevar amigas para que me las bailaran los motorizados, y yo sentado en la barra con mi cara de poker, con sonrisa de tango y resignación, dibujada en el lamento de no saber menear el esqueleto. Así que opté por ir solo o cuando más acompañado por el poeta Alvarito Montero a conversar y bebernos los tragos más deliciosos del mundo con mi querido hermano, ya fallecido. Pero cuando iba solo, disfruté mucho aquella terracita, en mesa reservada de Perla y Julio, que era por cierto un verdadero honor, porque en esa mesa, silla en realidad, no se sentaba cualquiera. Para no hablar de los tiempos del ultra pana Elías.

Muchos años después me los encontré en “El Pulpo” de Chacao y como no había mesa libre, compartí la mesa que les debía, fue una hermosa tarde, que menos mal que no fue la última. A mi hija, Víctor Cuica, y al conguero Rojitas que me regañaron fraternalmente y con razón, a Perla por supuesto, pido disculpas por el error. Suelo ser muy cuidadoso con eso. Pero me dolió tanto que la reboté. Cuando mataron a Frasso indagué hasta descubrir la falsedad. En el caso de Perla perdí su número y el de Julio con mi último aparato. Lo bueno de esto es que sigue viva. Besos Perla querida, por si me lees.

HUMBERTO MÁRQUEZ