CARACAS CIUDAD CARIBE | Caracas originaria: castro militar

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Ejemplo del modelo castro en planta urbana cuadrada de Santo Tomé de Guayana.

Al igual que muchas otras ciudades en la historia, Caracas se fundó en un espacio donde ya existía una importante población humana, en este caso una población de grupos caribes de la etnia toromaima, quienes habitaban una aldea principal compuesta por varias viviendas colectivas. La fundación de la ciudad implicó el sojuzgamiento de dichos grupos y la consiguiente relación antagónica entre los invasores españoles y los habitantes caribes originarios que conformaban la mayoría de la población.

Aquella primera fase urbana que se inicia en 1567 se distingue, según el registro arqueológico, por la creación de un campamento, castro o castrum, posición defensiva-ofensiva clave de la tradición militar romana. El castro consistía de una planta cuadrada, orientada hacia los cuatro puntos cardinales, con un cruce central de vías que conducían hacia las cuatro puertas del recinto, ubicadas en el norte, el sur, el este y el oeste, respectivamente.

El modelo del castro o castrum fue utilizado en Andalucía en 1491 por las tropas castellanas durante la Guerra de Reconquista, en el sitio de la ciudad de Granada. Posteriormente, en 1503, el diseño en forma de damero fue replicado por Nicolás de Ovando para fundar a Puerto Real en la isla de La Española. Un hecho similar ocurrió con la fundación de Panamá por Pedrarias Dávila en 1513, lo cual parece responder a la experiencia militar compartida por los capitanes españoles.

Otro ejemplo de la utilización del modelo de castro está contenido en el Plano de Simancas de 1618, donde se muestra la planta urbana cuadrada de Santo Tomé de Guayana, Provincia de Guayana, ceñida por una muralla a lo largo de la cual se construirían las casas, dejando en el centro una plaza donde se hallaba un aljibe.

Nuestras investigaciones arqueológicas permiten establecer la existencia de un recinto amurallado de planta cuadrada, de aproximadamente una hectárea, con fortificaciones en su entrada este y en sus ángulos. No se han hallado evidencias de edificaciones estables en su interior, salvo un edificio de planta rectangular que podría haber sido una iglesia.

Es interesante resaltar que el trazado urbano de las villas medievales no tenía generalmente un ordenamiento en damero, ya que se construían usualmente en torno a un punto central: un castillo, las fortificaciones de un puerto y similares. Por esta razón, el desarrollo de la traza urbana era caprichoso y enrevesado, como lo puede constatar cualquier persona que conozca el urbanismo medieval. El auge del diseño europeo en damero parece corresponder con una fase histórica del siglo XVI, correlativa del desarrollo capitalista. Por el contrario, en las ciudades antiguas de América, el diseño en damero de las ciudades tiene una antigüedad que se remonta, por lo menos, a los siglos 4 o 5 de la era cristiana, como fue el caso de Teotihuacán en México o Chanchán en Perú.

Viviendas iniciales

En el caso de Caracas, la antigüedad del caney que sirvió inicialmente como ermita o iglesia en la villa-campamento de Losada está datada por C14 y por los indicadores arqueológicos entre 1559 y 1580. Diez metros al norte del ángulo de la fachada del caney-iglesia, encontramos el poste de otra vivienda, posiblemente otro caney similar al de la ermita. En el piso que rodeaba la huella de dicho poste de vivienda se recuperó una cuenta de collar del tipo chevrón, conocida también como Star o Rosette. La presencia de este tipo de cuentas, comenzadas a producir en Europa alrededor de 1317, ha sido datada en el Caribe entre 1550, 1565 y 1700. Las dos primeras fechas, 1559-1580, son consistentes con la cronología relativa y absoluta que data el contexto arqueológico inicial de la villa-campamento fundada por Diego de Losada.

Según nuestra interpretación de la estratigrafía espacial, tanto la ermita como el otro bohío, vivienda antes mencionada, formaban parte del perímetro de una especie de plaza central donde se excavó la huella de un poste de 30cm de diámetro, de punta aguzada, que se había enterrado a la profundidad de 1m, de manera diferente a los otros postes excavados en el sitio. Estas características indican que podría haber sido el rollo o “picota” que marcaba la fundación de la villa de Santiago de León de Caracas.

El asentamiento inicial de la villa de Caracas, según el registro arqueológico expuesto durante la excavación del sector colonial de la escuela J.A. Lamas, estaba constituido con un grupo de viviendas tipo bohíos dispuesto en cuadro en torno a una plaza o espacio central dominado por la ermita al oeste y el posible rollo o picota localizado a unos quince metros de distancia de la ermita sobre la fachada norte de la plaza.

Nuestras investigaciones sugieren que la planta inicial de la aldea Caracas pudo haber tenido una planta de 87x90m, unos 8.000m2 de superficie. En el actual plano de Caracas, todas las manzanas al sur o al norte de la demarcada por las esquinas de Santa Capilla-Veroes-Torre-Principal, tienen un ancho de aproximadamente 90 m, inferior al resto de las otras manzanas vecinas, como si el diseño de la traza urbana del siglo XVII hubiese conservado la simbología del antiguo paisaje cultural creado por la villa-campamento.

La posible vivienda de Diego de Losada, estratégicamente ubicada en un plano más alto, cota 932, vecina a una caja de agua localizada en la Casa Mendoza, actual esquina de Jesuitas, dominaba todo el conjunto de la villa campamento. Posiblemente un pequeño número de otras viviendas de gente importante, construidas en torno a aquel sector central, correspondieran con solares repartidos por Losada entre los compañeros más destacados de su expedición, reminiscencia quizás del manoir del señor feudal, creando así un primer paisaje urbano que expresaba una primera división social y territorial entre los fundadores de la villa-campamento. El resto de las personas obtendrían quizás del Cabildo mercedes de tierra en torno a la villa-campamento, originando así un poblamiento disperso al sur del núcleo poblado inicial.

La disposición de las viviendas o casas capitulares en cuadro alrededor de la plaza central podría haber tenido también un carácter estratégico ya que –en caso de emergencia– las casas podían transformarse en especie de barricadas que cerraban el espacio defensivo de la plaza central o plaza de armas.

¿Cómo eran las primeras viviendas caraqueñas?

Según la versión de Juan de Pimentel, para el año de 1578:
“…el edificio y las casas de esta ciudad a sido y es de madera y palos hincados y cubiertas de paja la mas que ay agora en esta ciudad de Santiago son de tapia sin alto ninguno y cubiertas de cogollos de cañas…”

La corroboración de las características estructurales y la distribución espacial de una vivienda doméstica caraqueña de finales del siglo XVI como las que posiblemente existían en la villa-campamento, puede ser inferida de las descripciones que hacen ciertos maestros albañiles.

En 1599, Sebastián García refacciona la casa de Juan de Sotomayor: casa de cuatro tapias –posiblemente de planta rectangular–, techo de cogollo, un corredor techado a lo largo de la fachada principal, un salón a la entrada de la casa, dos habitaciones hacia la parte posterior de la sala separadas por un pasillo que comunicaba con la cocina, levantada en tapia, y el huerto. La casa de Sotomayor estaba, muy posiblemente, dentro del espacio de la villa-campamento, ya que fue quemada por la gente del capitán Amyas Preston durante su incursión sobre Caracas. El maestro albañil Juan Pérez de Valenzuela construyó en 1598 la casa del capitán Diego de Guevara, “…con paredes de tapia y rrafas de cinco baras de medir de alto” (cada vara +92 cm). La utilización de paredes altas está generalmente asociada con la creación de un colchón de aire que mantenga fresco y ventilado el interior de las viviendas, lo cual era también, quizás, un elemento de prestigio social.

El perímetro interno

El perímetro defensivo de la villa-campamento, quizás de planta rectangular y delimitado por una empalizada, estaba orientado sobre el eje este-oeste franco: entre el naciente y el poniente del sol; la fachada o posible puerta sur miraría hacia la región controlada inicialmente por el enemigo (toromaimas, mariches, otros), y abierta hacia los caminos que llevaban al noroeste de la Provincia de Caracas vía la denominada calle del Medio. La fachada norte se orientaría hacia la posible vía de escape hacia Catia, Caraballeda y el litoral en general. Hacia el este se abría quizás el camino hacia Chacao y Barlovento.

Todas las construcciones iniciales del castro, aunque quizás simples caneyes, representaban en el papel la concepción jurídica de la ciudad. El Cabildo constituía la representación legal de la ciudad misma, del colectivo

Mario Sanoja Obediente / Iraida Vargas Arenas
Cronistas de Caracas