ENTREVISTA | Padre Numa Molina: «La Comunidad LGBTI tiene derecho a constituirse como parejas»

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La unión de personas del mismo sexo ha sido una lucha internacional que trasciende en la igualdad como ciudadanos y cristianos.

Si algo ha caracterizado la práctica cristiana del padre Numa Molina en su trayectoria como sacerdote ha sido el estar del lado de los pobres y defender a los desposeídos, a los excluidos, abriendo brechas para su visibilización, es por ello que desde el semanario CiudadCCS quisimos conversar con él sobre las declaraciones del Papa Francisco sobre el hecho de que “la gente homosexual tiene derecho a estar en una familia. Son hijos de Dios y tienen derecho a una familia. Nadie debería ser expulsado o sentirse miserable por ello” y particularmente en el caso de Venezuela, conociendo de antemano que el Tribunal Supremo de Justicia venezolano dictaminó en el año 2008 que “si bien las parejas homosexuales tenían todos los derechos tanto civiles y políticos como económicos, sociales y culturales, la Constitución no les reconoce protección especial equiparable al matrimonio o concubinato entre un hombre y una mujer”, el presidente Nicolás Maduro ha delegado la tarea en cierta forma a la próxima Asamblea Nacional al expresar: “Dejaré la tarea del matrimonio LGBTI a la próxima Asamblea Nacional”.

—¿Cuál es su opinión como oficiante católico, como líder de la iglesia popular venezolana, desde su trabajo en las comunidades venezolanas sobre la posible aprobación por la nueva Asamblea Nacional del Proyecto de Ley LGBTI?
—Mi opinión como cristiano, como alguien que está inserto en las comunidades, es que la comunidad LGBTI y demás son seres humanos, hijas e hijos de Dios, y tienen derecho a ser felices. Tienen derechos y tienen deberes, pero fundamentalmente tienen derechos que históricamente les han sido negados. Y que en cristiano deben ser queridos y amados. Ante eso también tengo una pregunta para hacerle a la gente que siempre me he hecho yo y es la siguiente: Si Dios ama infinitamente a esa persona como me ama a mí, ¿quién soy yo, quién me he creído yo para rechazar a esa persona, para denigrar de esa persona?

—¿Cómo ve la iglesia católica la materialización de esta ley?
—El cómo ve la iglesia católica la materialización de esta ley, yo no puedo responder por la iglesia católica, no puedo hacer juicios adelantados en ese sentido. De repente aparece un obispo que se solidariza con las comunidades LGBTI. Yo sí podría hablar por mí, como clérigo, como sacerdote jesuita, yo lo vería muy bien. Como lo dije anteriormente, si vamos a hablar de solidaridad, si vamos a hablar de ponernos del lado de los excluidos, es para colocarnos del lado de los excluidos en la praxis. No es de boca, no es solo de palabra que vamos a acabar con las injusticias que se cometen en esta sociedad, sino es con obras, es con hechos que lo lograremos.

—¿Debe tener la comunidad LGBTI seguridad social y jurídica que garantice su bienestar? ¿Debe tener derecho a constituir una familia y brindarle protección?
—Si decimos que son nuestros hermanos y que tenemos que amarlos igual y que tienen derecho a una familia como lo dijo el Papa Francisco, si yo voy a decir que soy solidario con un hermano, con una hermana, eso no es teoría, eso es práctica. Tenemos que demostrarlo. Si yo digo que soy solidario con los enfermos de covid o con los enfermos por VIH, yo tengo que demostrarlo. Eso no es teoría, eso no se puede quedar solamente en el hecho de ir a visitar a un paciente en un hospital y mirarlo de lejos, en el caso de los pacientes de VIH, de los niños abandonados, igual pasa en el caso de las comunidades LGBTI, cómo no van a tener derechos, cómo no se les va a garantizar. Si eso ocurriera sería una sociedad excluyente racista la que dijera que ellos no tienen derecho a disfrutar de la seguridad social y los derechos que tienen los demás.

—¿La dimensión humana y espiritual del hombre y sus derechos humanos serán protegidos desde esta ley, en cuánto beneficiaría o no a la población?
—Si la dimensión humana y la dimensión espiritual de los seres humanos, sean hombres o mujeres, son protegidos esto beneficia a la sociedad. En cuanto tengamos a una población con sus necesidades humanas y espirituales cubiertas, porque de allí arranca todo el resto del ser, sean cubiertas, pero vivimos en una sociedad que ha terminado siendo tan materialista tan egoísta tan consumista que pareciera que lo espiritual es solamente un agregado y que lo humano, lo solidario, lo afectivo, es casi que una tontería, porque eso no genera dinero y no genera ganancia; entonces sólo cuando tengamos a esa porción de la población bien atendida y que se le tomen en cuenta sus derechos humanos, que han sido históricamente excluidos, tendremos una mejor sociedad.

Yo me pregunto cuándo vamos a tener en la iglesia católica a la que yo pertenezco, y aquí me hago la autocrítica, y lo he pensado muchas veces, y aquí me incluyo, espacios para que las comunidades LGBTI puedan venir sin ningún reparo, sin ser mal vistas. Cuándo vamos a tener una misa para las comunidades LGBTI, una misa también para las prostitutas. Porque tocando el tema de las prostitutas, ¿acaso ellas no ocuparon el primer puesto entre las discípulas de Jesús?, ¿y es que acaso no fue una prostituta la que tuvo la dicha de descubrir a Jesús resucitado?, ¿no fue ella, una de ellas, María Magdalena, la que tuvo la gracia de verlo resucitado? Pero lamentablemente pasa algo cuando hablamos de esta cosa, generalmente no faltan los fariseos de hoy y de siempre, maestros de la ley, los sanedrines, que se rasgan las vestiduras condenándolo, pero hoy creo que eso es lo que está en juego, son los derechos del ser humano.

—¿Y cuál es su opinión expresa sobre el matrimonio homosexual o entre personas del mismo sexo en Venezuela?
—La pregunta está muy bien ubicada y muy bien definida, allí hay una cosa que me parece importante. Primero, siempre el tema del matrimonio homosexual ha encontrado una resistencia en el sector religioso, sobre todo porque a mi manera de ver se ha utilizado una palabra inadecuada, es que la palabra matrimonio tiene una connotación de unión entre un hombre y una mujer, yo creo que se debería hablar de las uniones de hecho, y otra cosa, tampoco se está hablando del matrimonio religioso. Cuando se está hablando del matrimonio homosexual se está hablando del matrimonio civil de las parejas homosexuales. Como ha sucedido ya en muchos países y muchos de ellos en América Latina. Eso ya es un hecho en el mundo y vuelvo a mis reflexiones anteriores, yo vería la pregunta por la vía de las uniones, la unión de las parejas homosexuales, eso ya es un hecho en el mundo y vuelvo atrás, si yo voy a solidarizarme con las comunidades LGBTI y demás tengo que solidarizarme también desde el punto de vista civil, que tengan el derecho a una unión y a constituirse como parejas, tengo que solidarizarme con el hecho de esa unión, lógico, si no es por esa vía no van a poder disfrutar de los derechos sociales y los derechos humanos a los que tienen derecho como cualquier hijo de Dios, que estoy diciendo no veo la necesidad de incluir un término que lo que ha hecho es generar diferencias muy fuertes, confrontaciones y choques con sectores muchos más conservadores tanto de la iglesia católica como la iglesia cristiana y de otras iglesias y otras religiones, porque sobre todo ha chocado con lo religioso.

Las comunidades donde existe mucho el ateísmo práctico o el agnosticismo no se preocupan de andar resolviendo ese problema porque ya lo han resuelto, existe un problema práctico, es más, no lo ven como un problema. El problema siempre choca en lo religioso.
Como lo veo yo, pienso que debe más bien hablarse de la unión de hecho, de las uniones de facto de parejas homosexuales y el tema es civil, no es eclesiástico, ni siquiera el derecho canónico tiene nada en ese sentido, sino a nivel de lo civil y estaríamos hablando de las uniones.

Ese es un derecho de los que yo he hablado arriba y esa unión es un derecho que tienen las parejas LGBTI. Y por encima de todo eso y para cerrar esta pregunta, tienen derecho a ser queridos como derecho tenían a ser queridos en tiempos de Jesús los leprosos, que eran excluidos de todos y él, Jesús, optó por amarlos, como derecho a ser queridos tenían los publicanos, como lo tenía Mateo, el famoso Levit, publicano y recaudador de impuestos que Jesús lo vio con amor y lo llamó a ser apóstol y allí vamos a tener en ese acto a un apóstol y a un evangelista que constituyó una comunidad que reflexionó y nos dejó uno de los cuatro evangelios.

Volviendo a lo original cristiano, es que lo hemos perdido sinceramente, cuando me encuentro con unas posiciones tan encarnizadas, tan excluyentes dentro de la iglesia católica y cualquier iglesia, yo voy a la pregunta original: ¿y ésta es cristiana? ¿Éste es cristiano? ¿Y esa sería la actitud de Jesús? ¿Jesús reaccionaría así ante los que hoy son distintos en esta sociedad si estuviera históricamente con nosotros como pasó en su tiempo?

Hay que ver lo que significaba que un maestro judío rompiera con todos los protocolos de la ley mosaica y de los 613 preceptos judíos y tocara a un leproso y que tocara a un ciego a un paralítico, porque eran personas consideradas impuras. ¿Quiénes son los considerados impuros hoy por esta sociedad y cómo los trataría Jesús? ¿Nosotros qué estamos haciendo con este cristianismo de hoy tan alejado de lo que tiene ser verdadero y auténtico, ser cristiano, seguidor de Jesús?

—¿Cuál debería ser la acción inmediata de los cristianos en este tiempo?
—No me cansaré nunca de decir que hoy, si queremos rescatar el verdadero cristianismo dentro de la iglesia católica o de otras iglesias que se dicen cristianas, tenemos que volver a Jesús.

Hay que volver al Jesús del Evangelio, hay que desempolvar al Evangelio de tanto polvo que le ha caído durante estos dos mil años y lo esencial cristiano ha quedado como en un segundo lugar, la mayoría de las veces no aparece, nos quedamos respetando preceptos y acatando dogmas que no van a responder a lo original cristiano, que es el amor a Dios con todo el corazón y toda el alma y el amor al prójimo con todo el corazón, con toda el alma y con toda la fuerza. El país tiene la posibilidad de volver a Jesús en todas las circunstancias.

La exhumación del doctor José Gregorio Hernández en este momento

Queremos abordar su opinión sobre el proceso de beatificación de José Gregorio Hernández, conocer su opinión sobre el carácter de su exhumación y de lo que implica para Venezuela ser parte dentro de la iglesia católica de las naciones que cuentan con un santo, y qué implica para el pueblo venezolano y para la iglesia recibir este santo en este momento. En estos tiempos de turbulencia mundial, de guerras, de pandemias, de movidas políticas, Venezuela vislumbra un crecimiento en su espiritualidad con la beatificación de José Gregorio Hernández.

—¿Cómo valora el proceso de exhumación realizado en días pasados del doctor José Gregorio Hernández, qué significado tiene para el país en este tiempo?
—El proceso de exhumación que se realizó en días pasados al doctor José Gregorio Hernández en la iglesia de La Candelaria en Caracas forma parte de todo el proceso para la beatificación y canonización de un cristiano o cristiana. Para nosotros parece algo extraordinario porque es la primera vez que para nosotros ese acto tiene tanta relevancia, pero anteriormente en el país tuvo muchísima significación el hecho de la exhumación de la Beata María de San José. El país recordará que fue un hecho extraordinario, porque el cuerpo de la Beata estaba incorrupto.

Pero el acto de exhumación se hace en todos los procesos de beatificaciones, ya que eso sirve para comprobar por expertos que esos son restos del beato o del venerable que se está beatificando. Otra cosa que se hace en ese momento es tomar reliquias, que la mayoría de las veces sobre todo son huesos que se envían a catedrales del país y a algunas otras iglesias locales y del mundo donde se quiera enviar y al Vaticano. Eso se hace como el significado de que la vida de ese ser que se beatificará toca de una manera a todo el mundo.

Pero lo cierto es que no es un momento para exhibir o para realizar grandes ceremonias, aunque sí debería ser un momento de compartir con el pueblo y Venezuela en este momento.
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El sacerdote hace ahínco en lo expuesto sobre el matrimonio igualitario y los derechos que poseen estas personas.

Clero y Gobierno apoyan la unión homosexual

Las uniones de personas del mismo sexo en las iglesias cristianas y católicas es actualmente un tema que provoca intensos debates al interior de las propias comunidades religiosas y desacuerdos entre las distintas denominaciones cristianas. Estas diferencias se centran principalmente en las diversas interpretaciones de la Biblia, como libro sagrado del cristianismo, que hacen alusión a la homosexualidad o a las relaciones entre personas del mismo sexo.

A pesar de que históricamente la homosexualidad ha sido tratada como una práctica sexual prohibida, pecaminosa e incluso perversa, o como un tema tabú en la mayoría de las iglesias, sin embargo, desde fines del siglo XX y comienzos del siglo XXI, dentro del cristianismo algunas ramas del protestantismo han comenzado a debatir el tema y a permitir este tipo de uniones que en algunos casos se establece como una “bendición” para diferenciarla del matrimonio. La aparición de grupos que defienden a la comunidad LGBTI de tendencia cristiana ha favorecido estas discusiones. Las iglesias inclusivas son aquellas que no consideran la homosexualidad como un pecado.

Por esa razón el Papa Francisco declara que: “La gente homosexual tiene derecho a estar en una familia. Son hijos de Dios y tienen derecho a una familia. Nadie debería ser expulsado o sentirse miserable por ello”.
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*Biografíaminima

Numa Molina nace en 1957 en Mucuchachí, Mérida. Maestro de escuela durante 9 años en su pueblo. Sacerdote Jesuita en 1992 en el Seminario Arquidiocesano de Mérida. Periodista. Coordinador del circuito radial Fe y Alegría, fundador de la Pastoral Radiofónica. Fue vicario de la parroquia La Epifanía de la UCV. Estuvo un año inserto en las comunidades indígenas Náhuatl y Popoluca, Veracruz, México. Realizó estudios de Licenciatura y Doctorado en Teología Espiritual en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, con la distinción Magna Cum Laude, mención Publicación. Profesor invitado de la Pontificia Universidad Gregoriana. Actualmente es rector de la Iglesia San Francisco en el centro de Caracas. Profesor de posgrado en Teología Espiritual.

TEXTO JOSÉ JAVIER SÁNCHEZ