Desde Banmujer se lanzó al ruedo con proyecto para endulzar vidas

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Presentamos a Desireé Yulay Ortega Aguilar, caraqueña de pura cepa, nacida en la Maternidad Concepción Palacios, el 12 de agosto de 1976, residente en Petare desde hace 28 años. Madre de dos hijas: Freidely Yenireé (ingeniera industrial, de 26 años) y Freily Desireé (18 años y estudia primer semestre de Ingeniería en Diseño Gráfico). Desireé es egresada de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez, como licenciada en Administración y es toda una maestra de la repostería. A los 19 años incursionó en el campo laboral como secretaria en fábricas. Hace 15 años se acercó a Banmujer para solicitar un microcrédito y dedicarse a su negocio –donde tuve la dicha de conocerla en lo laboral y deleitarme con sus tortas. “Por cosas de Dios, me enteré que solicitaban personal en la Consultoría Jurídica. Me postulé para trabajar ahí y quedé seleccionada. Fue una gran escuela: crecí laboral y académicamente.

Me fortalecí como mujer, pues me permitió sensibilizarme y conocer de cerca la realidad de muchas mujeres en situación de pobreza, y tener otra visión del emprendimiento”, señala nuestra entrevistada.

Ortega, al ser trabajadora de la administración pública, nunca dejó su oficio de repostera: “Pienso que hay que tener bien definido adónde vamos, sin olvidar de dónde venimos. Laboralmente me iba bien. Nunca dejé de hacer tortas y la demanda de clientes crecía. No sabía cuándo tendría que depender de la repostería de nuevo. Además, este oficio es mi gran pasión y muero con él”, nos comenta.

Festejos Desy´s y la crisis pandémica

Desireé relata: “Hace 23 años hago tortas. Formalmente y constituida como empresa con Festejos Desy´s tengo 3 años, gracias al ánimo de mis hijas, logré hacerlo. Desde que ellas eran niñas siempre me han ayudado en la elaboración, como en las ventas y la distribución. Al principio solo eran tortas, piñatas, y chupeteras. Actualmente nuestra gama de productos es más amplia, e incluimos servicio a domicilio, como en eventos corporativos.

Estamos en un constante aprendizaje y nos gusta innovar. La crisis pandémica fue de un impacto terrible para muchos. Te confieso, me sentí desestabilizada, pero mi fe en Dios es mi principal bastión. Cada crisis deja una enseñanza y nos fortalece como personas. Todo pasa por algo y tenemos que pensar en positivo. Así que seguí trabajando desde mi hogar, haciendo tortas y vendiéndolas en mi comunidad. Recientemente, con el apoyo de mi padre y su señora esposa, conquisté un local para vender mis productos, en mi comunidad. Es una bendición que en pandemia tengo un hermoso espacio y vendo día a día, lo mejor y delicioso de mis dulces. Tenemos gran demanda y nuestros clientes recomiendan Festejos Desy´s”, agrega Desireé.

Quiero formar a mi comunidad con talleres

Uno de los sueños de nuestra entrevistada es formar mujeres, niños y jóvenes de su comunidad, con talleres de repostería. Por falta de un espacio adecuado, no ha podido hacerlo. “En enero me postulé con el consejo comunal para formar parte de la Comisión de Saber y Trabajo. Aún no se ha concretado por la pandemia”.

Llevando alegría a la infancia

Confiesa Desireé que ama a las niñas y a los niños. Organiza eventos sociales y recreativos con su firma, para llevarles alegría en su comunidad, como en los hospitales. De la mano con Fundaciones (Maricler, Mundo Recreo y otras), dona sus productos en jornadas del Día del Niño y la Niña, Navidad y Día de Reyes. “Esta iniciativa despierta interés, porque se suman habitantes de la comunidad y aportan materiales para la elaboración de dulces y cotillones para las niñas y los niños”, expresa con alegría.

Reflexiones para emprender en tiempos de crisis

Nuestra entrevistada sostiene que en tiempos de crisis la fe es la mayor fortaleza, y más cuando hay amor, disciplina y constancia: es la clave del éxito, para emprender en tiempos adversos. “Si mil veces caemos, mil veces nos levantamos y con más fortaleza. De los errores también se aprende. ¡Prohibido rendirse! ¡Hay que persistir, resistir y luchar por nuestros sueños!”.

Conocer la crítica positiva de sus clientes, respecto a sus productos, la motivan a trabajar más. Es valorar su trabajo, como la calidad de sus productos: “Con estas cosas maravillosas, construyo el país que quiero”, argumenta. También la motiva el amor de las niñas y los niños –como el de los adultos mayores–, al recibir de sus manos un merecido dulce, que se transforma en luces de sonrisas.

“Para serte franca, jamás imaginé que Festejos Desy’s sería lo que es hoy en día. Lo que se inició como una necesidad –para conseguir una entrada y atender las exigencias más apremiantes de mi hogar–, terminó convirtiéndose en mi mayor pasión de vida. En un futuro y cuando no esté físicamente, quiero que mis hijas continúen este legado y esta firma, que siga en el tiempo, como un próspero negocio familiar de generación en generación”, concluye nuestra entrevistada, con su radiante alegría.

Ciudad Ccs / Siboney del Rey