Roberto Malaver: “Escribimos para pellizcar nalgas”

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> Artífice, junto a Carola Chávez, de El Especulador Precoz, explicó cómo este semanario se las ha arreglado para llegar a 500 ediciones

¿500 ediciones de un semanario de humor, no es demasiado humor?

—En verdad es mucho. Y ningún semanario de humor ha llegado tan lejos. El Sádico Ilustrado llegó hasta el 35. La Pava Macha, a 64… Viéndolo bien, lo nuestro es un abuso.

— ¿Cuál ha sido el mejor momento de El Especulador Precoz, si es que lo ha tenido?

— Cuando se me ocurrió hacerlo. Fui a Ciudad Ccs y hablé con Felipe Saldivia. Me preguntaron si lo hacía por dinero o por amor y yo les dije que por amor porque del humorismo no había vivido nadie en Venezuela hasta que llegó Chávez y salieron unos opositores con algo llamado La Reconstituyente. Hay que darle el crédito a Guillermo Zuloaga, que dijo aquella frase: “Nosotros especulamos, pero damos empleo”. De allí salió el nombre de El Especulador Precoz, aunque todavía hay quien le dice “eyaculador precoz”.

— ¿A Zuloaga no le sale un reconocimiento a propósito de estos 500 números?

— Se lo damos siempre. Su foto sale en todas las ediciones. Nos han pedido que la quitemos, pero no podemos porque nos quedaríamos sin Especulador. Esa foto es como una estatua, un busto. Es un homenaje semanal.

— ¿Mucha gente quiere escribir en El Especulador o, más bien, los que están escribiendo quieren irse?

—Hay gente que tiene miedo. No se atreven porque es una especie de grandes ligas. Me dicen: “Roberto, yo quisiera escribir, pero ahí están Luis Britto García, Earle Herrera, Armando Carías, Clodovaldo Hernández e Iván Lira”, que, digo yo, es el mejor caricaturista de este país, después de la era de Zapata. Y como estamos en onda de bombo mutuo, déjame decir que es el semanario humorístico más inteligente, el mejor, pero los grandes medios nos ignoran. Cumple 500 ediciones y ellos no se han dado cuenta.

—Roberto Malaver escribe textos humorísticos que se publican en otros espacios, pero no en El Especulador. ¿Por qué?

— Eso es a propósito. Así le hago un homenaje a Augusto Hernández, quien tuvo en Margarita un periódico llamado Mandinga (el semanario de los hijoerdiablo), y allí lo único que escribía eran titulares. Me di cuenta que los titulares son efectivos. Escribo ocho o diez y se los paso a Arturo, (Cazal diseñador del semanario). Me divierto porque son como tuits o como slogans políticos. Para hacerlos se necesita un talento que uno no tiene, pero se hace lo posible.

—Como humorista, ¿qué te da risa en este momento?

—La pregunta sería ¿qué no da risa? Todo lo que pasa es un festival de humorismo. Uno se despierta y tiene para escoger de qué se va a reír. Por ejemplo, lo de la foto de Guaidó, un tipo que se autoproclamó, en la embajada de Venezuela en Bolivia… es increíble. O Trump denunciando un fraude. Por otro lado, a la gente ya no le ha quedado más remedio que reírse de los precios.

—Hablando de precios y corrupción, ¿alguna vez te ha faltado la determinación, el entusiasmo para hacer humorismo debido a esos temas?

—Siempre hay tips dedicados a los precios y a la corrupción. No dejamos de denunciar esos problemas porque sabemos que cada vez que se disparan los precios hay un montón de heridos. Sobre la corrupción, afortunadamente no nos ha alcanzado, nadie ha querido comprarnos. Yo esperaba que nos ofrecieran algo, pero nadie nos ofrece nada. No es que queramos vendernos, pero por lo menos podríamos alquilarnos. Por cierto, es la primera vez que un medio hace gratuitamente una campaña a favor en este caso de Carola Chávez como diputada. Que conste que no estamos cobrando. No aprendimos nada de El Nacional, que intercambiaba favores electorales por cargos de diputado.

—Muchos dicen que no se puede hacer humor a favor de un gobierno. ¿El Especulador Precoz lo ha hecho?

—Sí, ha asumido muchas cosas porque generalmente está criticando a la oposición, y eso se ve como estar a favor del Gobierno. En verdad ha criticado a los dos, sin ser camaleónico. El humor no debe defender al Gobierno, pero tampoco debe defender al imperialismo, al capitalismo, a Trump, a la jerarquía de la iglesia, a los dueños de los medios, a Fedecámaras… y muchos de los humoristas opositores se dedican a eso. Para ellos, el único poder al que hay que atacar es al Gobierno. Kotepa decía que con el humor no se arregla nada ni se tumba ningún Gobierno, pero José Ignacio Cabrujas añadía que uno escribe para pellizcarle la nalga a alguien. Nosotros en El Especulador Precoz, escribimos para tratar de pellizcar nalgas.

—¿Cuáles fueron tus referencias en el humor, cuando se te ocurrió esta idea?

—Mi tesis de grado fue sobre La Pava Macha. El tutor fue Luis Britto García. Me la pasaba en el piso 10 de la Biblioteca de la Universidad Central, donde estaban El Sádico Ilustrado, Fantoches, La Linterna Mágica, Pitorreos, El Morrocoy Azul, Coromotico, La Zapara Panda, El Fósforo. Luego conocí en Margarita al director de Dominguito, Gabriel Bracho Montiel. Earle abrió un seminario de Periodismo Humorístico. Me imaginé que si uno se inscribía saldría graduado de humorista. Llegué a la conclusión de que el humor es una respuesta inteligente que la gente siempre está esperando. Creo que nos estamos sumando a ese bloque de periódicos humorísticos. A veces pienso que es un Sádico Ilustrado que está de vuelta. Hubo un momento en que estaban Earle, Britto García y Roberto Hernández Montoya, que formaron parte de El Sádico, la mejor revista humorística de Venezuela.

—¿Han tenido que censurar algún material? ¿Ha sido por exceso o por falta de humor?

—Hemos parado algunos por ser muy violentos, con adjetivos fuertes y vulgaridades. No pretendemos que el semanario sea higiénico, pero que tampoco se llene de malas palabras. Hay quien cree que el humor es degradar al otro y eso no es así. En esos casos, consulto con Carola. No me gusta quedarme solo eliminando textos. Es mejor que alguien me acompañe para que el gesto parezca democrático.

—¿Quién lee El Especulador Precoz? ¿Se ha hecho algún estudio de lectoría?

—Una muchacha en Ciudad Ccs me dijo una vez que el día que más buscaba la gente el periódico era los miércoles, porque salía El Especulador. Iván Lira a veces me dice que se desanima porque lo que hacemos no tiene la repercusión que merece. Pero yo le digo que Van Gogh hizo más de 900 cuadros y en vida vendió uno solo. A lo mejor nos pasa así.

—¿Quién ha sido el político más especulado por El Especulador?

— Ramos Allup, de calle. Una vez se me acercó en un restaurante y me reclamó derechos de autor. Yo le dije que era al contrario, que a él no lo han olvidado gracias a nosotros. Ramos tiene un sentido de humor que no tiene más nadie en la oposición. Y él lo sabe.

—¿Alguna vez te han agredido por tu condición de humorista?

—No. Una vez iba con mi esposa (la periodista Rafaela Cusati) por el Centro San Ignacio. Como ella iba viendo vidrieras, me adelanté. Una pareja se me quedó viendo. Luego oigo que Rafaela está discutiendo con ellos. Regreso a preguntar qué pasó. Y ella me dice: “No, que estos dos dicen que tú deberías irte a pasear al Centro Comercial Propatria”. Yo les dije a los de la pareja: “Ay, ustedes se lo buscaron. Les advierto que no será fácil librarse de ella”.

—¿Sobre qué tema El Especulador Precoz no ha hecho humor ni lo hará en los próximos 500 números?

—Es terrible hacer humor sobre la muerte de alguien. Eso al margen de que en los velorios es donde la gente más se ríe. En Margarita había un tipo al que llamaban “Chaleco”, especializado en hacer chistes de velorio. La derecha está esperando que se muera un chavista para llenar el Twitter de barbaridades. Eso es algo que tiene que parar en algún momento.

—¿El Especulador Precoz podría existir sin estos opositores que dan la cómica tan regularmente?

— La oposición es una mina a la que no hemos podido explotar bien. Sin ella, El Especulador tendría que ser mensual.
Ciudad CCS | Clodovaldo Hernández