ARTE DE LEER | Conjuro o las letras feromónicas de Rosa Elena Pérez Mendoza

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La poesía es la expresión más femenina de todas las artes. Eso lo expuse en una tertulia donde había poetas hombres y mujeres. Efectivamente, surgió la natural pregunta… ¿Por qué? No tengo una respuesta que esté basada en una teoría literaria. No he realizado una investigación académica que pueda sostener tal afirmación. Sin embargo, cuando disfruto los versos de Rosa Elena Pérez Mendoza [1], mi tesis es reafirmada:

Tijeretea mis muslos
encarama los huesos
juega con las esquinas
dóblalas
muévete como los peces cuando perforan el agua
clava el limo verde donde reverdece
allá en el risco

ya surge el aleteo la bruma pálida
sujeta el grano brotando en la desembocadura

ahora suelta el soplo de toro extenuado

zafa mis rodillas

desmonta toda autodefensa
disuelve el molde

trócame lúgubre y carcomida

Fantasías sobre el placer terrenal, degustaciones carnales, elucubraciones sobre las palpitaciones del cuerpo, fluyen como torrente en la obra Conjuro [2], un poemario-refugio, donde Rosa Elena vierte todo el néctar de su intenso sentimiento:

Impregno el día
el flujo se confunde con tu lengua

al borde de mi afluente
alivias la falta milenaria
yo te ato
con esta sangre estéril que me abruma
te ato y te sofoco
en esta gruta mineral

me enrosco
luna que se sumerge
entre torrentes

tus huesos se remojan y se inundan
en este arroyo universal

Pérez Mendoza se inserta en una tradición poética representada por Enriqueta Arvelo Larriva, María Calcaño, Ana Enriqueta Terán, Lydda Franco Farías, Hanni Ossot. Una voz que susurra las realidades hondas del alma. Sus letras candentes son cánticos feromónicos, palabras que dibujan una velada pletórica, embrujo que profana al machismo conservador, en sus imágenes no existe la censura:

En algunas ocasiones
a través de grietas
pequeñas ranuras
incisiones que se abrieron
como ojos mínimos en el firmamento
dejé filtrar parte de ese líquido
que hoy fluye en la oscuridad

ahora está aquí
la secreta inundación

Tú chapoteas
sin comprender
la espléndida anémona en que me he convertido

Conjuro está lleno de “intermitencias”, nos invita a vivir bajo “contemplación”, nos conduce a elevar nuestra “voz”, para que disfrutemos a través de la palabra la plenitud de nuestra “vida”. La poesía venezolana está bien representada en la pluma de Rosa Elena Pérez Mendoza, sus líricas yacen en el deseo, surcando los caminos de una piel fulgurante. Dejemos que sea la poeta quien transpire el final:

Garra que infecta mi garganta
salta
draga mi entraña como luz de espina
recorre las costillas
y expulsa la culpa
de mis sueños secretos
derruye el estiércol
e inicia el aullido hacia la intemperie

Torvo cuervo que me asfixia
recorre el cielo
busca las nubes rotas
y extravíate
aniquila su eco

que cuando broten flores de mi cuello
desde la hueca maraña
cuando por fin surjan las azucenas
de tu ausencia
mi vientre
respirará

Ricardo Romero Romero

[1] Rosa Elena Pérez Mendoza
Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela, maestría en Literatura Latinoamericana por la Universidad Simón Bolívar. Docente en el área de lenguaje, ha colaborado con la redacción de varios artículos para Ciudad CCS.
Dirigió la revista Poder Vivir, del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, durante los años 2011 y 2013. Entre sus trabajos publicados podemos encontrar Que hacer es de amar; Caracas, desvíos y extravíos; y Juanita Poulin y otras crónicas, reconocido con la Mención Especial de Crónica en el Premio Nacional del Libro 2007. Conjuro obtuvo también una mención especial dentro de la Bienal Elena Vera en 2010.

[2] Conjuro. Poemario (Colección Poesía Venezolana). Fundación Editorial El perro y la rana
Descárgalo gratis: http://www.elperroylarana.gob.ve/wp-content/uploads/2016/12/conjuro.pdf