CARACAS CIUDAD CARIBE | Papel de la historia en la construcción de una utopía (II)

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La Misión Vivienda, con su organización comunal y lo socioproductivo, mantiene la integridad contrahegemónica.

Adornos y pastillaje de la torta

Caracas es una gran urbe, cuya arquitectura burguesa causa el pasmo a ingenuos tanto propios como extraños por sus espléndidas edificaciones. En un plano inocultable está la otra Caracas, la de los sectores oprimidos, olvidados y sin voz hasta 1999, con su abigarrada arquitectura, casas amontonadas, pegadas unas a otras, que se columpian de maneras que desafían las leyes de la física sobre laderas y hondonadas, a las cuales se accede mediante altísimas escaleras. Este es el “pastillaje” de nuestra urbe caótica y trepidante, el adorno que posee cualquier torta, pero cuyo origen terrible representa los síntomas de fenómenos externos del neocoloniaje histórico, secular y estructural que nos puso en desventaja ante los demás pueblos del mundo, sometiendo a nuestro pueblo a implacables imperios con el beneplácito y complicidad de gobernantes venales y apátridas.

Por mucho que quisiéramos convertirnos en clones del llamado primer mundo, ello no es posible ni deberíamos desearlo. El miserable “pastillaje” de la torta es reflejo palpable de la irredención de nuestro pueblo: los gobiernos IV republicanos no quisieron y por lo tanto no emprendieron la eliminación de las condiciones de pobreza en las cuales todavía viven muchos venezolanos/as, en una ciudad planificada para el disfrute de unos pocos, pero sostenida por el trabajo de muchos.

En parte del pastillaje, Caracas ha copiado edificaciones que siguen la estética europea o estadounidense: avenidas, autopistas, calles y vías construidas para vehículos individuales y no para peatones. Otra parte del pastillaje ilustra las maneras como han construido sus propios espacios los millones de trabajadores y trabajadoras pobres, los excluidos que viven en la periferia y se movilizan diariamente desde sus barrios en cerros y hondonadas hacia sus trabajos.

Se han levantado edificaciones que siguen la estética europea.

Para las y los oprimidos caraqueños de hoy, las esperanzas de lograr la eliminación de las condiciones de pobreza en las cuales viven se cifran en el Plan de la Caracas Socialista que adelantan el Gobierno Bolivariano, el Gobierno del Distrito Capital y la Alcaldía Libertador, esperanzas que se resumen en dos conceptos fundamentales: tener una vivienda digna y poder llevar una vida signada por la cooperación, la reciprocidad y la solidaridad, sin carecer de los más elementales servicios y recursos que hacen la diferencia entre lo humano y lo puramente animal.

Compartamos la torta

Volviendo a nuestra metáfora de torta, debemos decir que ésta debe ser consumida en todas sus capas por los caraqueños que ocupamos esta ciudad, conocerlas, probarlas, consumirlas, digerirlas, asimilarlas y así conocer la historia citadina que todas esas capas juntas representan e ilustran. No es posible volver atrás, pero la historia se hace viva en el presente cuando la exploramos, la investigamos, ello nos enseña los errores y los aciertos del pasado. Debemos pasar y dejar atrás el trago amargo que suponen los errores históricos que dieron lugar a las tres últimas capas y sobre todo al pastillaje de la corona, centrarnos en su base, fuente de aciertos y logros de nuestros ancestros/as, no para repetirlos puesto que eso es imposible, sino para usarlos como fuente de inspiración para la transformación de la Caracas de hoy en comunal socialista.

Caracas comunal, Caracas socialista

Un tema de discusión que las y los planificadores, urbanistas y científicos/as sociales bolivarianos deberíamos elevar a la consideración de la nueva Asamblea Nacional que será electa el próximo 6 de diciembre de 2020: transformar esta Caracas donde conviven diversidad de tiempos históricos, en una ciudad comunal socialista. Se trata de una meta a largo plazo que requiere tanto de una práctica como de una teoría que guíe los proyectos que concretarán dicha meta. La premisa fundamental para crearla es la construcción de una subjetividad comunal y en consecuencia una cultura comunal. Concebimos la cultura como la forma singular de expresarse la sociedad, cuyo componente cambiante y dinámico, las tradiciones que conforman tanto su mundo material como el espiritual, fundamentan la creación de las identidades culturales populares producidas y reproducidas en las comunas y consejos comunales a partir de experiencias compartidas en la vida cotidiana, que las convierten en espacios de resistencia contra la hegemonía cultural que ejerce el poder económico capitalista sobre nuestro pueblo.

La construcción de una cultura comunal requiere de un sujeto cuya subjetividad lo impulse a lograr un consenso alrededor de las obligaciones mutuas que hacen políticamente legítimas a dichas organizaciones y hacen posible que se mantengan las integridades contrahegemónicas de las comunas, tanto espacial como territorialmente. Dada la importancia cualitativa y cuantitativa de la participación de la mujer en todos los movimientos, frentes y organizaciones de la sociedad bolivariana, así como en la consolidación de la sociedad, la cultura comunal reviste particular importancia en la lucha por eliminar la cultura patriarcal que mantiene la opresión y la marginación de las mujeres, de los sexo-diversos y de los discapacitados/as en la vida cotidiana tanto pública como privada. Las mujeres comuneras son parte particularmente importante del sistema económico nacional bolivariano, de las diferentes formas de organización socioproductiva que se desarrollan a través de empresas de propiedad social, grupos de intercambio solidario y otros similares los cuales, si bien son parte del hecho productivo nacional a escala, no habían sido incorporados a dicho sistema por todos los agentes hasta la creación innovadora de los Clap. Estructurados orgánicamente con las misiones y grandes misiones sociales ellos dan una gran fortaleza a la cultura comunal, a la creación de condiciones sociales que aceleren la consolidación tanto del poder popular como de la sociedad popular comunitaria como un todo.

IRAIDA VARGAS ARENAS
CRONISTA DE CARACAS