Desactivado kikirigüiki contra Bolivia

J.J. Álvarez

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El plan del secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien estuvo dentro de la línea de política dura contra la democracia boliviana, provocó el golpe de Estado contra Evo Morales en 2019. Todo un kikirigüiki (trampa) trazado por Donald Trump, presidente de Estados Unidos, para satisfacer su empecinado esfuerzo de neocolonizar Bolivia.

Durante el golpe de Estado contra el presidente constitucional Evo Morales, Almagro no pudo desmontar el calado de la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia de 2009. El rumbo irresponsable, agresivo, criminal, corrupto e inescrupuloso de la administración Añez se les transformó en un harakiri político.

El régimen de Jeanine Añez en un esfuerzo por neutralizar el legado de Evo, también trató de ilegalizar al MAS pero tuvo el repudio de organizaciones sindicales, estudiantiles, profesionales, políticas y sociales de Bolivia, un país que tiene una población que habla español, quechua, aymara y 150 mil otras lenguas y dialectos indígenas.

De ahí que el gobierno de facto había preparado su kikirigüiki (trampa) electoral en 2020 para garantizar la permanencia de su dictadura como base del Estado. Para ello contaba con la autoproclamada señora Añez, y los mismos musiues con diferentes cachimbos, el periodista Carlos Mesa, Luis F. Camacho y otros.

El kikirigüiki siniestro que llevaron a cabo EEUU y la OEA en Bolivia, tenía como bandera los derechos humanos; los mismos que invocan para descuartizar y ahogar en sangre a la
Revolución Bolivariana de Venezuela.

El pueblo boliviano para poner fin a casi un año de retroceso político, social y económico, eligió el día 18 de octubre de 2020, a Luis Arce, exministro de Economía de Evo, quien tuvo el apoyo del MAS y otras fuerzas políticas..

Por ello, la solidaridad con Bolivia y Venezuela, en momentos de un mundo acosado por el covid-19, es un deber revolucionario, una tarea honrosa y digna de los pueblos de Latinoamérica que rinden homenaje a los libertadores (Bolívar, Sucre, San Martín,… ) que ofrendaron sus vidas para hacer más independiente, soberana y luminosa la construcción de sociedades más justas.

Ante los kikiriguikis debemos estar alertas.

J.J. Álvarez