EN PIE DE PAZ | Recomponer el pensamiento latinoamericano

Isaías Rodríguez

0

A pesar de las distintas formas de polarización en los escenarios del mundo político, los pueblos comienzan a tomar conciencia de su participación necesaria y manifiestan sus iniciativas; manipulados o no, sus posturas protagónicas se expresan de formas diferentes en varias regiones de nuestro continente.

En Estados Unidos, los medios de comunicación pudieron haber confundido a muchos, pero una participación de casi ciento cincuenta millones de habitantes, la más alta en la historia reciente de ese país, es un indicador que no se debe pasar por alto, es una aspiración a ser oídos, a hacerse sentir. No todos esos centenares de millones son racistas ni xenófobos ni misóginos.

Aun cuando la democracia no es sólo celebrar procesos electorales, la contribución de estos a la movilización popular incentiva a ciudadanos, partidos, organizaciones sociales, grupos de mujeres, campesinos, trabajadores, intelectuales, estudiantes, indígenas y sectores que desean el diálogo colectivo, desde abajo y hasta arriba, para revisar las instituciones, ayudar a definir un tipo de democracia equilibrada, menos injusta, con protagonismo social.

Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, la resistencia colombiana, las últimas elecciones municipales en Brasil, recientemente los estallidos ciudadanos en Perú y, en pocos días, las parlamentarias en Venezuela anuncian la recuperación de un diálogo extraviado o diferido entres los sectores inclinados a la búsqueda de soluciones con protagonismo colectivo.

No es posible continuar legitimando el retraso de los cambios sociales con la inactividad, la abstención, el silencio ante la agresión a la soberanía, omisiones ante la barbarie de las represalias, bloqueos económicos y diplomáticos y el autoritarismo internacional convertido en pillaje. Por ahora el voto es necesario. La manifestación expresa del sufragio, la presencia popular, la concurrencia de todos para derrotar los miedos y las agresiones son actos indispensables.

El sabotaje con tretas es una amenaza al Poder Popular, organiza el odio, confunde, obstaculiza el rescate del ¨Parlamento venezolano, divide y aleja la recuperación institucional, instala en el imaginario social trampas contra las mayorías; la más común de ellas es la postura de la “anti política”, para evitar modificar los escenarios con los cuales nos empobrecen, saquean y oprimen.

Es inaplazable recomponer el eje del pensamiento crítico latinoamericano, tener una visión abierta de la sociedad, consolidar comunidades integradas donde haya prácticas y argumentos que nos obliguen a todos por igual a participar y confluir en la solución de problemas comunes.

Isaías Rodríguez