Cuba adopta vanguardia arquitectónica

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Empeñados en cambiar la imagen de La Habana, cuatro jóvenes arquitectos cubanos llevan adelante un proyecto privado nacido al calor de las reformas que desde hace unos años tienen lugar en la isla.

Ramón Ramírez, José Antonio López, Pedro Rodríguez y Héctor Sullivan decidieron unir fuerzas en 2008 para enfrentar un concurso de arquitectura organizado en Dubái y que consistía en proyectar una torre de apartamentos y oficinas.

A ese certamen se presentaron unos 600 proyectos, pero los cubanos, con una propuesta de vanguardia, lograron estar entre los finalistas.

«Prácticamente acabábamos de graduarnos en la Universidad de La Habana y aquello fue una sorpresa y al mismo tiempo una confirmación de que podíamos acometer empeños mayores», explica López a Xinhua.

Aquel fue el nacimiento del Estudio Nivel 4, un negocio privado que aprovechó las transformaciones que en las últimas dos décadas vive la economía cubana, donde ha crecido un sector de emprendimientos fuera de la sombrilla estatal.

A fuerza de empeño y profesionalismo, Estudio Nivel 4 poco a poco ha logrado distinguirse entre las tres decenas de negocios similares que hay en la isla, aunque la mayoría están en la capital cubana.

«Lo que nos identifica como arquitectos y como estudio es el trabajo en común entre cuatro amigos que hemos encontrado un punto de contacto en la forma de hacer la arquitectura cubana», señala por su parte Rodríguez.

Sin embargo, Ramírez considera que otro signo distintivo del grupo ha sido la relación estrecha con los clientes, desde la concepción de los proyectos hasta la ejecución de las obras.

En estos doce años guardan una importante carpeta de trabajo con unos 130 proyectos dentro y fuera de Cuba, que incluyen desde viviendas hasta restaurantes y clínicas.

Ciudades de Estados Unidos, Panamá, Bahamas y Angola tienen en la actualidad la impronta arquitectónica de esos jóvenes que ha hecho de la discusión colectiva el método más exitoso de trabajo.

«Cada diseño es el resultado de un debate de cada detalle hasta llegar a un consenso entre nosotros y con el cliente», explica Sullivan.

La irrupción del nuevo coronavirus en la isla, hace poco más de ocho meses, también marcó el trabajo de Estudio Nivel 4 que ha tenido que rediseñar la relación con los clientes, sin dejar de ofrecer servicios, pero ahora mediante video conferencias.

Aunque buscan modelos innovadores, los proyectos tienen muy en cuenta las exigencias del contexto cubano actual, bajo la filosofía de que las carencias, lejos de ser un impedimento, son oportunidad y desafío.

En ese sentido, para evitar las importaciones y cumplir con un pedido gubernamental, han logrado encadenamientos con otros emprendedores, quienes suministran parte de los materiales necesarios en cada obra, elaborados a partir de materias primas locales.

Esa confluencia abre un abanico de posibilidades para los productores y al mismo tiempo ofrece ventajas en costo, transportación y disponibilidad.

Los dueños de Estudio Nivel 4 sienten además una alta responsabilidad con el cuidado del medio ambiente y por eso apelan a elementos menos contaminantes como los llamados ecobloques, una tecnología constructiva introducida en la isla por un emprendedor.

Esos ecobloques, elaborados con una mezcla de cemento y distintos tipos de desechos, se utilizaron en la construcción del restaurante Alta Casa, un proyecto que constituye el emblema del trabajo de los cuatro arquitectos.

Sobre lo que era el patio de una casa del barrio habanero de Nuevo Vedado, se erigió el restaurante que conserva el mismo estilo de la vivienda aledaña, que habitan los dueños del establecimiento, y protege de manera novedosa a varios árboles.

«Las personas, incluso al pasar, se detienen porque realmente llama muchísimo la atención el diseño del restaurante», dice Yahil Duarte, empleada del establecimiento.

Pero más allá del nuevo camino que transita en el mundo de los negocios, el esfuerzo de Estudio Nivel 4 comienza a impactar sobre la imagen de La Habana, una ciudad que necesita con urgencia borrar las huellas del paso del tiempo.

Ciudad CCS / Xinhua