EL QUE BUSCA ENCUENTRA | Sanguinaria

Henrietta Saltes Zamora

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No, ya va… ¿pero cómo le van a poner ese nombre a una matica curativa? ¿Qué vaina es esa? ¿Usted imagina que llegue de visita a una casa y le ofrezcan cariñosamente un tecito de sanguinaria? Lo menos que hará será respirar profundo o pelar los ojos y sospechar que pueden o como que pretenden envenenarlo. “No, muchas gracias acabo de tomarme medio litro de agua”, jajaja. Que sí, la comida entra por los ojos, ¿pero por qué no, también, por la palabra? Cuando yo estaba chiquita mi abuela Felicia preparaba “niños envueltos” y yo siempre me negué a comerlos, obvio.

Sanguinaria, sangría o chinchamochina, que es el nombre por el que la conocí hace 3 años. “Tómate este tecito de chinchamochina que es bueno pa’l cuerpo”, me dijo Felito: orientarrr de pura cepa; dueño y señor del conuco más cercano, sabio de infusiones, brebajes y plantas y el mejor vecino y amigo solidario que he tenido en la vida comunitaria. Por eso yo acepté con toda confianza, por supuesto. Y déjenme decirles que además sabe exquisito.

Fotos: Henrietta Saltes Zamora

Nos regaló un hijito (se la pasa en eso, de todo lo que le brota en su terreno nos da para que lo multipliquemos en el nuestro) y la mano con el don para la siembra de mi mamá la puso en el jardincito de la entrada de la casa, como para ver si pegaba, y en un pestañeo se regó como el monte que es (tipo la pira o el súper alimenticio y mundialmente famoso amaranto o la «verdolaga en plaga» como decía mi abuela Martina), y ahora es un espectáculo de vida: con el verde de sus brillantes hojas (como ya les dije la semana pasada) y el magenta intenso de sus diminutas y lindas florecitas que son la pasión y la perdición de todos los colibríes que a bien tienen llegar a cada rato a chupar ansiosos de su néctar. Que uno pudiera decir que si esas criaturas mágicas se alimentan de esa matica, ¿cómo podría ser dañina para nosotros?

Fotos: Henrietta Saltes Zamora

Antes de mudarme al monte playero era adicta al refresco de cola (sin cuña), era impresionante la cantidad que consumía y bastante se ha hablado de lo perjudiciales que son. No mentiré al decir que más nunca lo bebí, porque de vez en cuando me provoca la nostalgia de su sabor o cuando tengo baja de azúcar (que es lo que más tiene y más daña) y me tomo un poquito. Pero la verdad es que me he bien acostumbrado a lo natural, a lo sano y como siempre, lo recomiendo. Hay que insistir siempre en eso porque nuestros hábitos alimenticios no están exentos de lo que sabemos, no debemos.

Entonces en estos días me dio curiosidad por saber específicamente cuáles son los beneficios de esta matica y me metí a investigar en internet. En una página llamada recetavenezolana.com hay información suficiente. De sus cualidades medicinales destacan por ejemplo:

• Detiene la formación de cálculos renales y arenilla de la vejiga
• Favorece el buen funcionamiento de las vías urinarias por sus propiedades diuréticas
• Regula las suspensiones menstruales y alivia sus dolores. Reduce y desaparece miomas y enfermedades de la próstata
• Aumenta los niveles de hemoglobina
• Es utilizada para el tratamiento del reumatismo, asma, bronquitis y laringitis
• Poseen actividad antibiótica, que aumenta considerablemente en presencia de ácido acetilsalicílico
• En los últimos años, está siendo investigada como fármaco antitumoral
• La raíz de la chinchamochina, mezclada con otros compuestos, trata problemas del corazón
• Tiene aplicaciones dentales (para inhibir la placa)
• Trata las migrañas
• Es un gran anestésico, sedante y tónico estimulante
• La pasta para uso tópico o externo trata las enfermedades de la piel como verrugas y para tratar las lesiones de la piel en la lechina y el sarampión
• Es antipirético, además contribuye con la hidratación y la recuperación postfebril
• Mejora la digestión y elimina parásitos intestinales, combate el estreñimiento
• Trata los efectos de la mordedura de serpiente

Fotos: Henrietta Saltes Zamora

¿Qué les parece? Es maravillosa y lo mejor es que es gratis, regalo VIP de la naturaleza. Agarre una maceta y siémbrela, póngala en su ventana, balcón, patio o jardín (si tiene) y deje que el catire cenital venezolano haga su gran trabajo y la bañe de calorcito cada día, y póngale su agüita cada tardecita para que la luna haga el resto. Y háblele si gusta o cántele: ella sabrá retribuirle su entrega y paciencia. La vida es más bella cuando nos la hacemos más sencilla porque sabemos que es jodida.

Fotos: Henrietta Saltes Zamora

¿Sanguinaria? Sanguinaria es esta anomia en la que vivimos, la corrupción en Venezuela, la cabronería, la impunidad, la injusticia, la indolencia, la irresponsabilidad, la deslealtad, la codicia. Sangría es lo que hay en nuestra economía a merced de la mano invisible que está tan asquerosamente visible que en verdad duele; sanguinario es el dolor del dólar que campea imparable sin perro que le ladre.

Sangría han sido y son, lamentablemente, tantas cosas… Cadivi o los mil nombres que tuvo esa aberración sin control ni seguimiento alguno y la histórica fuga de fugas de capitales. Sangría fue la estafa con el sistema eléctrico, de la que nadie habla. Sangría es lo que brotó de las manos negras en PDVSA. Sanguinario es el rumor que corre y que uno, aferrado a lo que le queda de esperanza y sacándole el jugo a todo lo que da la resiliencia, espera que no se cumpla: la dolarización oficial que baraja el elefante blanco en el que parece estar a puntico de convertirse, de ser cierto, nuestro Banco Central de Venezuela. Sangría la que tienen en CITGO. Y sanguinario es, sí, también, por supuesto, el asedio y bloqueo al que está sometido en una sangría diaria el pueblo venezolano. ¿Pero una matica? Qué va, olvídense.

Espere que le llegue visita y ofrézcale con orgullo su refresquito natural de chinchamochina bueno para el corazón y sírvalo bonito para que le quede como decimos aquí: “una putería”.

Henrietta Saltes Zamora