ARRIMANDO LA BRASA | Las razones de un premio

Laura Antillano

0

Cuando José Martí escribe Nuestra América tiene una conciencia tan adelantada a su época que difícilmente podía ser comprendido por muchos de sus contemporáneos. Su insistencia en la inclusión se basa en el reconocimiento de la variedad de la población americana. Habló por ello de “gobernar con el alma en la tierra”, la inclusión como bandera, el reconocimiento a todos, e insistía en “un cambio de espíritu”.

Pensamos en ello cuando las referencias al Premio Rómulo Gallegos ignoran a muchos de los premiados en lugar de darle inclusión a todos, y apostaría que las lecturas se limitan a las reseñas de autores y no a las novelas que han sido ganadoras en sí mismas.

Isaac Rosa, español, quien ganó el Premio en 2005, un escritor nacido en 1974, escribió El vano ayer, una novela maestra con características de novela policial, que tiene como centro la desaparición de un estudiante universitario, y pone ante la mirada del lector un mundo de intrigas e incertidumbre, que devela la complejidad de una sociedad que esconde, disimula y manipula, y lo hace con maestría y originalidad.

Por su parte: Pablo Montoya, (nacido en 1963), de Colombia, quien ganó el XIX Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos y fue jurado este año, escribió una novela con una bella y conmovedora historia: Tríptico de la infamia, que se desarrolla en tiempos de la Conquista de América, donde pone a narrar a tres artistas la historia, y dejan al descubierto la complejidad de un mundo que se predica nuevo, con la inclusión de lo maravilloso, expectante, del mismo modo que describe lo terrible y devastador de ese proceso de “Conquista” en nuestro continente.

Pensamos que la lectura de más de doscientos títulos que participaron en el Premio este año, leídos, revisados, por Pablo Montoya, Vicente Battista y mi persona, señalan la escritura de varias generaciones y la vertiente de varios caminos para definir lo que la Literatura es, en la vivencia esencial de un género cuya construcción varía, renace, se dimensiona, en función de las transformaciones mismas de la sociedad, y que la narrativa interpretativa de la novela: El país del diablo, de la escritora Perla Suez, ha merecido el premio con todas las de la ley; que aparte de los diez finalistas, hubo indicativos en general de que la muestra revisada este año señala un buen augurio al concurso como ente aglutinador de expectativas para la literatura contemporánea del siglo veintiuno. Así que, a leer: El país del diablo.

Laura Antillano