LUNASOL | Génesis y fenómeno

William E. Izarra

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Así como en los fenómenos paranormales la existencia de la cuarta dimensión es imperceptible al cerebro humano, en las relaciones sociales hay también componentes invisibles. La cuarta dimensión no se puede ver. Es intangible. Lo extrasensorial es aún inexplicable. El alma, los espíritus, los milagros, todo este mundo que lo creemos mágico y que sigue siendo un misterio, no lo capta el cerebro del hombre terrenal. Se mantiene en el plano de lo incomprensible.

Sucede igual en las relaciones políticas y sociales. La génesis de los hechos son imperceptibles. Lo cubre el fenómeno que es visible y explicable. El fenómeno es la apariencia, mientras que la causa que lo genera, no se ve. Es inapreciable para la gran mayoría de la humanidad. La raíz está oculta, inmersa en los lugares más recónditos de la justificación. Es el mundo de lo fáctico y por lo tanto podemos derivar nuestros juicios con base en lo que observamos. No obstante, si permanecemos en este nivel de lo fenomenológico, nos sucederá lo mismo que con la cuarta dimensión. Sin percibir la esencia de las cosas. Porque lo fenomenológico no es la verdad. Es consecuencia de una verdad.

Las guerras que ocurren en este momento en el mundo (Yemen, Irak, Siria, Sudán del Sur, Somalia, Afganistán, por ejemplo), representan el fenómeno observable, tangible y verificable. Sin embargo, ese fenómeno no es la génesis de esas guerras. Su razón verdadera, como de todas las otras guerras que ocurren en este instante, es la imposición hegemónica de USA y el dominio mundial del mercado y control de espacios geopolíticos que le permitan mantener su hegemonía. Esa sí es la explicación genoestructural. El modo de colonización se fundamenta en la expansión del mercado, especialmente en el control de las fuentes energéticas del mundo. Donde exista petróleo, estará presente el poder militar de USA.

Venezuela es víctima también de esa guerra. Bajo otra modalidad (Bloqueo criminal, acciones multifactoriales, fuerza multinacional para invasión) pero con los mismos propósitos. La oposición contrarrevolucionaria con su obsesión por deslegitimar al Gobierno y aniquilar al chavismo, ignora las consecuencias de lo que hace. El sector reaccionario que orienta el desconocimiento del 6D y convoca a una consulta de no se qué, manipula a la opinión nacional.

Lo hace destacando el plano fenomenológico. Pero ese sector opositor desconoce la génesis del fenómeno: cambiar democracia por fascismo. Si cae la revolución se impone de inmediato el esquema de gobierno contemplado en los documentos que explicitan la esencia del Destino Manifiesto y Doctrina Monroe. Un ejemplo concreto lo constituye el contrato del alimaña con una fuerza privada de mercenarios auspiciada por el gobierno de USA, conocida públicamente en todo el mundo a raíz del fracaso de la operación Gedeón, en mayo de este año: se suspende el estado de derecho y se eliminan los poderes públicos; se desconocen los derechos ciudadanos y, por lo tanto, más nunca volverán a marchar, ni a protestar, ni a cantar, ni reír. Se acabará la libertad de expresión, se anulará el derecho a pensar y pagará con la muerte a quien decida la nueva estructura de gobierno. Así es la irracionalidad del fenómeno.

Comprender su génesis nos hará entender la verdadera dimensión de USA, la situación del mundo de hoy y la insensatez de los sectores contrarrevolucionarios que pretende guiar el tal alimaña.

William E. Izarra