HORIZONTE DE SUCESOS | Realidad aparecida II

Heathcliff Cedeño

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A veces la realidad es tan difícil de definir como los elementos cósmicos que desde siempre he señalado en este espacio. Y si he tratado de acercarme a ellos, por más distantes que sean, es porque, aunque sean remotos, hay muchos elementos humanos que hacen pensar que esa realidad es creada y sostenida por nosotros.

Es como si en la medida en que el pensamiento se alejara fuera creando todo lo que aparece en el camino. La conciencia tiene esa cualidad de linterna que va alumbrando y dándole realidad a todo lo que aparece ante esa luz. La realidad tiene ese rasgo de aparecido.

Un ejemplo palmario de esto nos sucede cuando observamos elementos del cosmos que están a una distancia incalculable. Cada vez que vemos una estrella que está a cientos de años luz se inaugura esa realidad para el que la ve. Sin embargo, esa proyección que vemos fue el destello que emanó durante a ese equivalente a cientos de millones de años y que viajó a 300 mil kilómetro por segundo.

Entonces sucede que no estamos viendo el presente de esa estrella, sino su pasado. Nadie sabe el estado actual del firmamento que nos da tranquilidad y nos inspira los más tiernos pensamientos. Es más, no sabemos si el caos que subyace en el universo está a punto de alcanzarnos.

Cuando dicen que dentro de aproximadamente unos 5 mil años nuestra galaxia vecina va a chocar y se va a fusionar con la nuestra en un fenómeno que implica destrucción y nacimiento, se hace en función de cálculos a partir del movimiento percibido de Andrómeda y la Vía Láctea hace millones de años.

Todo lo dicho anteriormente no es para que nos alarmemos porque el apocalipsis está más cerca y el mundo está próximo a acabarse. Y eso no debería preocuparnos si tomamos en cuenta que todo tiene ese principio de aniquilación y renacimiento. Todo se muele y se vuelve a recomponer en esa dinámica en la que todo cambia de forma, pero todo sigue integrado al pulso misterioso y brumoso desde donde parte la existencia.

Nuestra realidad más cercana, digamos, la planetaria, la que podemos alcanzar y vivir en carne propia, es con la que contamos para pensar; nuestro cosmos a escala. También con la que cuenta el pensamiento de la sociedad entera para pensarse, crearse y proyectarse. Todo esto partiendo de que la realidad produce a la sociedad que la piensa en juego que se manifiesta a través de una tensión continua.

Heathcliff Cedeño