CARACAS CIUDAD CARIBE |Barrio San Pablo. Origen del barrio El Silencio

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El área que correspondería posteriormente al Barrio San Pablo había sido adquirida por un compañero  de Diego de Losada, Garci Gonzales de Silva, a mediados del siglo XVI. El nombre que se le dio a dicha área, El Tartagal, se relaciona con la abundancia de arbustos de tártago que en ella existían. Puesto que esta planta no es originaria americana sino asiática o africana, se piensa que el tártago debió haber sido introducido por los europeos debido a su gran utilidad, particularmente para la obtención de aceite y como planta medicinal.

Como hemos observado en notas anteriores,  en aquella zona existió una aldea indígena hasta mediados del siglo XVI. Debido a su importancia estratégica para controlar el acceso a Caracas desde el suroeste así como también a la población indígena, se  comenzó a construir en la manzana que hoy ocupa el Teatro Municipal un reducto, una posición militar defensiva sobre la margen izquierda del río Caroata. En el espacio de la actual esquina de Reducto se hallaba una muralla con una garita, un pozo de tiradores y posiblemente una o varias piezas de artillería de pequeño calibre.

En su primera fase constructiva, la aldea estaba complementada con otras estructuras de vivienda, cuyas paredes eran posiblemente de bahareque y los pisos cubiertos con un mortero de cal y arena. Para el período 1589-1597 ya existía en San Pablo un hospital denominado De los Reies, el cual atendía las 2.000 almas que poblaban la villa de Caracas, incluyendo castellanos, mestizos e indios. Las evidencias arqueológicas nos indican que se trataba al parecer de un caney con paredes de bahareque y piso de guijarros apisonados sobre el estrato de humus original del valle, de manufactura similar al piso de la Ermita II de la villa-campamento de Losada, más al norte.

Es solo a partir de 1602 cuando comienza a mencionarse en las actas del Cabildo de Caracas al Hospital de San Pablo, el cual se halla vecino a la ermita del mismo nombre, pero en un nivel más bajo. Este nuevo hospital podría corresponder con la estructura que se convirtió posteriormente en el cuarto de practicantes representado en la estructura 1 de nuestra interpretación del plano de 1757 (Archila 1961). Según dicho plano, el cuarto de practicantes u hospital de 1600-1630 parece haber sido el núcleo alrededor del cual se habrían construido los posteriores componentes estructurales del Hospital Real.

La estructura 1 parece haber correspondido a una construcción de planta rectangular, de unos 6 m de ancho por 16 de largo, con paredes de piedra, localizada por nuestro equipo a 3 metros por debajo del piso del Teatro Municipal. Dicha construcción estaba conectada con la ermita de San Pablo, ubicada dos metros más arriba, mediante una corta gradería construida con tapia y piedras.

El registro arqueológico también indica, por otra parte, que la ermita de San Pablo estaba construida con paredes de tapia, al contrario del edificio del hospital que presenta muros macizos y de gran espesor, levantados con piedras naturales. Como mortero se utilizó tierra negra, posiblemente húmeda, la cual al secarse le dio gran estabilidad a la construcción. Es de notar que el espesor y la reciedumbre de los muros parecen indicar que el hospital también cumplía funciones de “casa fuerte” o fortificación.

El año de 1658 se desató una epidemia que ocasionó una gran mortandad en la población caraqueña, diezmando la población indígena de  El Tartagal. Una comisión enviada por el Cabildo de Caracas solo encontró allí desolación, por lo cual lo designó como El Silencio, nombre que se conserva hasta el presente. El estudio de los numerosos restos humanos rescatados en el sitio, realizado por el equipo de antropólogos físicos de la UCV, dictaminó que la causa probable de muerte habría sido una enfermedad infecciosa, posiblemente viruelas, que habría causado la extinción de la población indígena.

Por Real Cédula del 21 de septiembre de 1742, se ordenó remodelar y ampliar el Hospital San Pablo, que se hallaba en estado ruinoso, y aumentar el número de camas para atender la creciente población caraqueña. La estratigrafía arqueológica del sector suroeste del viejo hospital indica que se rellenó su interior con tierra, cascajo y basura arqueológica, subiendo el nivel del piso hasta una altura de 1,65 m, construyéndose una nueva edificación con piso de argamasa que se halla actualmente encerrada entre los elevados muros circulares de piedra que sirven de sillares del actual Teatro Municipal, técnica constructiva que permitió la preservación de las ruinas de las edificaciones anteriores a 1742.

Se construyeron nuevas edificaciones para la tropa en un plano inferior, al sur de la enfermería general. El antiguo muro del viejo hospital sirvió como sillar de estas nuevas edificaciones. Logramos excavar un piso de losetas de barro, 1,65 m por debajo del edificio de la enfermería, que podría corresponder con las  estructuras del siglo XVIII, las cuales volvieron a ser rellanadas con escombros y basura arqueológica en 1876, cuando se comenzó a construir el Teatro Municipal.

Reducto militar

Aunque no es muy corriente referirse a San Pablo como instalación militar, algunos mapas de Caracas hacen alusión a El Reducto (De Sola 1967), un baluarte defensivo construido al interior de otra fortificación. El Reducto San Pablo se hallaba localizado estratégicamente en la encrucijada de los caminos que viniendo de La Vega, Antímano y El Valle conducían al centro de Caracas, luego de atravesar el río Caroata. Por ello, no es de extrañar el papel que jugó como baluarte militar para la defensa de Caracas hasta finales del siglo XIX. A partir de esta fecha, el cambio en la concepción estratégica de los militares caraqueños, de acuerdo con la expansión de la ciudad, determinó que era más importante fortalecer la presencia militar (cuarteles, retenes de vigilancia, etc.) en el área centro-norte de la ciudad.

La utilización del Reducto San Pablo como cuartel de artillería, cuartel de milicias y sede de la Presidencia de la República durante el siglo XIX está atestiguada por diversas fuentes. Existen también grabados que representan el asalto al reducto, utilizando infantería y artillería, durante la batalla denominada “La Sampablera”. A raíz del golpe de Estado que derrocó al presidente Julián Castro el 1° de agosto de 1859,  Level de Goda, en su obra histórica, habla de la existencia en el Reducto San Pablo de un Cuartel de Milicias al mando de un comandante de Armas, el coronel Manuel Vicente de las Casas. A partir de dicha posición militar se organizó el contragolpe de los federalistas contra las fuerzas conservadoras. El Reducto San Pablo constituyó el pivote de una línea defensiva  establecida por el general Pedro Aguado, la cual se extendía hasta el cerro El Calvario. para combatir el asedio de las tropas veteranas del Batallón Caracas que apoyaba los planes políticos de la oligarquía caraqueña.

Batalla La Sampablera

Confirmando lo anterior, el libro autobiográfico de Tomás Ybarra refiere cómo, en el año 1874, los caballos desbocados del carruaje donde viajaba su futura madre se detuvieron a la puerta del cuartel de San Pablo:

Allí tenía sus cuarteles la artillería venezolana. En la ventana del frente, se hallaba sentado su comandante, el joven general Alejandro Ibarra…”.

Las instalaciones religiosas, hospitalarias y militares de El Reducto se hallaban sobre una barranca elevada 4 m sobre las vegas del río Caroata. En el siglo XVI, como apuntamos anteriormente, existió al pie de la barranca un caney o palenque de forma oval que cubría el acceso a las edificaciones del hospital y la ermita. Posteriormente, fue reemplazado dicho palenque por un muro de tapia y piedras que definía el perímetro defensivo del reducto en su parte sur. Para el siglo XIX, el muro de tapia había sido forrado con piedras y ladrillos en su parte sur edificándose una fortificación armada con baterías de cañones de una libra, pozos de tiradores y garitas de vigilancia, defendidos al oeste y al este por un muro de tapia o piedra que formaba el perímetro del reducto de 50×70 m cerrado al norte por el hospital y la ermita. Según el general de Artillería Héctor Bencomo (comunicación personal), el bajo calibre de los cañones de la fortificación indica que su objetivo era hostigar al personal de las tropas enemigas que intentasen forzar el paso del río Caroata.

El Reducto constituyó, desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, un punto de control del paso del río. Como vimos, la aldea de San Pablo, entre 1595 y 1604, fue reforzada con dos nuevas estructuras: el Hospital Real y la Ermita San Pablo, pasando a constituir una base importante para la colonización del Valle de Caracas y para su defensa. Es posible que al inicio hubiese sido una aldea, cuyas construcciones pudiesen ser utilizadas eventualmente como fortificación o punto fuerte. El hallazgo de balas de cañón, pedernales para fusil de chispa, fragmentos de sables, herramientas de zapadores, etc., tanto en la fortificación del ángulo suroeste como en los depósitos arqueológicos del hospital mismo son prueba material suficiente de la utilización del Reducto como instalación castrense en sus diferentes épocas: cuartel, hospital, guarnición militar, tal como lo detallan el registro arqueológico y las fuentes documentales.

Estas estructuras podrían relacionarse, también, con la fecha  relativa de 1630, año en el cual se habría terminado de completar la construcción del antiguo hospital. En ese sentido, podríamos hablar de una primera fase constructiva de la aldea de San Pablo, que iría desde por lo menos 1580-1589 hasta 1630, fecha esta última que marcaría el inicio de la consolidación urbana del Reducto San Pablo y también —quizás— los inicios del desmantelamiento de la villa-campamento fundada por Diego de Losada.

La ampliación del hospital y la consolidación del barrio de San Pablo parecen haber estado también vinculadas con la reforma urbana del siglo XVII, la destrucción del poblado indígena El Tartagal y la normalización del sistema de distribución del agua que se inicia en 1645. Las aguas del vecino río Caroata eran quizás cenagosas; ello se podría inferir del topónimo Caño Amarillo, actual avenida Sucre, que aludía quizás al color que ostentaban sus aguas unos centenares de metros cauce arriba. Pero el agua apta para consumo humano tenía que ser derivada posiblemente mediante acequias desde el Catuchecuao y, luego de 1675, mediante ductos de mampostería desde el río Catuche. Prueba de ello es una fuente pública que aparentemente existía frente a la iglesia San Pablo (Misle 1983) y  la red de ductos de diversas épocas que relevamos en las excavaciones del jardín oeste del Teatro Municipal, sector denominado “El Tanque”.

Destino final del barrio San Pablo

En el lugar que ocupaban las edificaciones que integraban el Reducto San Pablo, ordenó Guzman Blanco en 1870 construir el actual Teatro Municipal. El antiguo templo de San Pablo fue  demolido y reemplazado por la actual Basílica de Santa Teresa en 1881, creándose la parroquia Santa Teresa en reemplazo de  San Pablo. El barrio de El Silencio, a partir del siglo XIX se integró a la parroquia Catedral, convertida en una comunidad pobre donde proliferaron los prostíbulos y botiquines, hasta que fue eliminado en 1942. En su lugar se construyó la actual urbanización El Silencio y posteriormente, en 1952, el Centro Simón Bolívar.

MARIO SANOJA OBEDIENTE/IRAIDA VARGAS
Cronistas de Caracas