Cuentos para leer en casa | Mañanabuena

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La lluvia de días antes había reblandecido la rojiza llanura y aún vibraba el agua en las medialunas que dejara el paso de las caravanas.

El hombre salió al encuentro de la madrugada y se creció en el desperezo. Monologaba, mientras pellizcaba los hilos de heno que se emplumaban en las sandalias. “Mi hijo será hábil carpintero. Me ayudará apenas sea hombrecito y cuando yo falte heredará mi banco y mi pericia en negociar maderas”.

Mañanabuena en el cedral lejano.

Ya en el claror, se confundió el tumulto de los mercaderes, los que iban al sur, los que venían del norte. Y uno de tez cobriza alzó un pellejo de vino y habló de festejar el nacimiento de su hijo, y proclamó: “Mi hijo será cincelador de escudos. Y se llamará Dimas, como a mí me llaman, y no Dimas el mercapieles como me motejan”.

Más allá, entre los fardos, la madre se hizo más amor, más ovillo, y osciló en el anhelo: “Mi hijo será buen marinero. Yo embridaré sus velas”.

Mañanabuena en las dormidas eras.

Y terció un camellero, también en gracia de paternidad, y dijo a sus compañeros de tienda: “Mi hijo será gladiador. En las tardes de circo multitudes aclamarán a Gestas, el jamás vencido, y en su leyenda crecerá mi sangre”.

La madre le oía alardear y murmuró: “Mi hijo será buen alfarero. Yo amasaré su barro”.

(Treinta y tres años después, tres caminos anudarían destinos en Nochemala de Jerusalén).

Todavía se escuchaban las canciones cuando la estrella se escondió en el pozo.

Fin

Oscar Guaramato

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EL AUTOR

Oscar Guaramato (Barcelona, Venezuela, 1916-Caracas 1987). Cuentista y periodista de impresos, cuando niño vivió en Valencia y se hizo escritor en los años 40. Fue colaborador de la revista Fantoches y trabajó como periodista en el diario El Nacional. Recibió el Premio de Cuento de ese periódico en 1950. Entre sus obras: Biografía de un escarabajo (1949), Por el río de la calle (1956), La niña vegetal y otros cuentos (1956) y Cuentos en tono menor (1969).