PUNTO Y SEGUIMOS | Aborto legal, seguro y gratuito

Mariel Carrillo García

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Con la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en Argentina, el tema ha vuelto a la palestra, al menos en redes sociales (aquí no hay realmente una discusión sobre el aborto como política de salud pública), dejando en evidencia la influencia del patriarcado y la religión en nuestra sociedad. En la Venezuela del año 2021, hombres y mujeres, muchos de ellos identificados con la izquierda, se rasgan las vestiduras y enarbolan los lineamientos de instituciones de moral dudosa y comprobado antiprogresismo, como la Iglesia Católica, dirigida durante dos milenios por hombres que no solo se han opuesto sin pudor a casi todos los avances de la humanidad (ciencia, medicina, derechos humanos y civiles) sino que han sido partícipes y cómplices de crímenes como genocidio, asesinato por pensamiento diferente, dictaduras y pedofilia.

En Venezuela, la educación sexual es prácticamente nula, porque ingresa en la lista de temas tabú que develan los puntos neurálgicos del conservadurismo nacional. Así, ante la ausencia de una política educativa seria en temas de salud sexual, goce y reproducción, las personas se forman con “lo que van oyendo”, haciendo al paso y con lo que les muestra la industria cultural (patriarcal por excelencia), que se convierte en una de las principales fuentes de información acerca del cuerpo humano y la sexualidad, y convengamos en que es una información absolutamente distorsionada, que privilegia ciertos estándares físicos y la cosificación de los cuerpos, especialmente los femeninos, pero que además exige que las mujeres sean santas y sacrificadas en el ejercicio “ineludible” de la maternidad, mientras que la paternidad puede eximirse.

La falta de educación genera entonces contradicciones, que en el caso nacional se mezclan y confunden con ciertos valores familiares y religiosos. Hay putas buenas y putas malas (las chicas buenotas que viven del sugar y el Onlyfans se aplauden por emprendedoras, las que están con varios por placer se señalan por casquivanas); sin embargo, ninguna tiene el derecho de abortar en caso de embarazo no deseado: ¿Quién la mandó a abrir las piernas?, es decir, hay niveles de putería aceptables pero en ningún caso la mujer, sea puta o sea santa, puede decidir sobre su propio cuerpo. Deja de ser una persona con deberes y derechos para convertirse en poco más que un animal reproductor. El embrión humano adquiere más derechos que la mujer e incluso hay quienes se atreven a señalar como más importante la opinión del hombre que embaraza, aún cuando este sea un violador, o uno de los miles que huyen por decisión propia.

Una sociedad poco formada repite visceralmente frases como “si no se cuidan, ¿por qué el Estado va a pagar su putería?, “¿violación?, bueno, si lo comprueban, algo habrá hecho”, “¿Qué culpa tiene el niño?”, “Ahora van a salir a abortar en masa” , “Si no lo quiere que lo de en adopción”, sin considerar siquiera unos cuantos puntos básicos y lógicos, que resulta casi increíble que no se entiendan:

1) La discusión no es aborto si o aborto no. Existe y ha existido siempre. Es aborto legal o aborto clandestino. La despenalización no obliga a nadie a abortar. 2) El aborto legal y seguro disminuye la mortalidad materna, tal y como se ha comprobado en países como Cuba, Francia, Uruguay o Finlandia. 3) En los países donde el aborto es legal, no hubo interrupciones del embarazo masivas, así como no son masivas las adopciones de los llamados grupos Provida. 4) Los grupos que se indignan por el aborto, suelen ser defensores de fetos, pues al nacer, son solo niños pobres para la estadística y ahí sí, que se ocupe el Estado, tampoco se habla de la responsabilidad de los padres. 5) Cualquier ley de este tema debe ir acompañada por una política de educación sexual diseñada para evitar, justamente, embarazos no deseados. 6) Es tortura obligar a parir a niñas violadas. 7) Como en todo, el aborto es un asunto de clases, las mujeres con recursos pagan una clínica y zanjado el tema, las mujeres pobres sufren una doble penalización. 8) El aborto no es un tema de fácil decisión, es deber del Estado garantizar que cualquiera sea la decisión personal de la mujer, esta sea viable y saludable. 9) El aborto clandestino genera muertes y daños de salud permanentes. 10) La maternidad debe ser deseada. 11) En Venezuela, tan adelantada en algunos derechos, debemos seguir trabajando para que los derechos de salud sexual y reproductiva también ingresen a esa lista, y que mas temprano que tarde, sea ley.

Mariel Carrillo García