LETRA DESATADA | Mientras tanto en Venezuela…

Mercedes Chacín

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Mientras escribo decretan toque de queda en Washington. La “democracia” estadounidense es noticia, con su sistema de elecciones de segundo grado, con su voto por correo, con su imperfección técnica, con su soberana autodeterminación y con la enmienda 25 con la cual resolverán qué hacer con el presidente saliente, que había dicho que ganaba porque sí. ¿Determinarán lo que casi todos sabíamos? ¿Que Donald Trump está incapacitado mentalmente para gobernar los Estados Unidos de América? Amanecerá y veremos. Esta vez las fotos que dieron la vuelta al mundo no fueron de Bolivia, de Chile, de México, de Guatemala, de Honduras, de Argentina… de Venezuela. Fueron de Washington. El planeta entero vio impertérrito cómo se contradice el ala política del complejo industrial militar gringo, el más feroz, destructivo, sanguinario y genocida imperio de la historia de la “humanidad”. Mientras escribo, la historia se escribe.

Mientras, en Venezuela se instala la Asamblea Nacional con mayoría chavista, en el año 2021, aquel que tanto Chávez mentó por ser el año del bicentenario de la Batalla de Carabobo. Y quienes se creen con el derecho de dirigir los destinos de la patria por obra y gracia de un complejo de superioridad tecnócrata sin sentido, desentrañan argumentos en los discursos de Chávez, argumentos esotéricos, mágicos y virtuales para convencerse de que este año “saldrán esos tierrúos del poder”. No hay pandemia que los distraiga de consolidar el desfalco y la estafa contra 30 millones de venezolanos y venezolanas, dolientes de una fortuna parida por las entrañas de nuestra Pachamama. La amnesia no estará entre los propósitos de la nueva Asamblea Nacional, para la que el doctor Jorge Rodríguez prescribió medicinas sanadoras.

Mientras, blandiendo a Pablo Neruda y a Andrés Eloy Blanco, a Bolívar y a Chávez, la palabra volvió a ser fuerza y motivo, inspiración y canto, historia y patria, poesía y prosa, justicia y reconciliación, amor y concordia. El verbo de Jorge Rodríguez se derramó para demostrarnos, para demostrarles, que la Venezuela que hoy se levanta quiere a sus hijos e hijas cerca, que esta tierra y este suelo nos pertenecen y que nunca más seremos esclavas, ni esclavos. Sigamos.

Mercedes Chacín