ASÍ DE SENCILLO | Descosido

Maritza Cabello

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Es un gran manto, cada día es cosido con cuidado y esmero, pero por un lado, diminuto, casi imperceptible, se descosió. Nadie lo notó. Hasta caminaban sobre el espacio descosido, hacían planes sobre él y con él. Nadie lo notó.

Poco a poco sus hilos se iban separando y por allí, sin darse cuenta, se fue escurriendo la moral. Se deslizaba cada uno de sus preceptos. Poquito a poquito, año tras año.

Como la moral es amiga de la ética, un día también se fue escapando por el agujero. ¡Sí! Ya era un agujero, aún se podía caminar sobre él, pero con cuidado.

-Eso lo reparamos en cualquier momento, eso es rapidito. Un pequeño huequito. Decían los responsables.

Las palabras y expresiones como “gracias”, “por favor”, “con su permiso”, “buenos días”, caían y caían como agua. Quedaban muy pocas. ¡Qué difícil encontrarlas!

Como el agujero se abrió mas. Hicieron un puente, que fue inaugurado con música, fotos y muchas declaraciones sobre el bienestar ciudadano.

El puente se veía bonito, porque lo adornaron con luces. Para disimular el olor putrefacto que salía, prendían incienso diariamente. ¡Qué lindo todo! Hay paz, tranquilidad. Que bien se siente cruzar el puente.

En el gran manto de la vida, conviven sin moral, sin ética y sin buenos modales gran parte de sus habitantes. Nadie se da cuenta. No saben qué está pasando.

¿Quién tiene la culpa? ¿Tú? ¿Yo? ¿Todos?

Ellos van todas las tardes a tomarse fotos en lo más alto del puente, total en las fotos no se percibe el olor y recibe muchos “me gusta”.

Hay paz en el manto de la vida.

Maritza Cabello