HORIZONTE DE SUCESOS | Misterios de la ciencia

Heathcliff Cedeño

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Definir cómo se llamaría este espacio me llevó semanas. Tras noches de cavilaciones y descarte de nombres rebuscados, apareció Horizonte de sucesos. Aún no sé la relación que existe entre lo que escribo y el fenómeno cósmico, pero siempre es bueno recordar de qué se trata.

Tras la agonía de una estrella supergigante roja, diez veces más pesada que nuestro sol, el enorme estallido genera lo que se conoce como una supernova. Lo que queda luego de la explosión es un núcleo de partículas subatómicas o estrella de neutrones cuya densidad es tan grande como si mantuviera el volumen de la supergigante.

Lo que sucede luego de la gran compresión de materia es un colapso gravitatorio que abre un boquete en el espacio-tiempo y se genera un agujero negro. Un punto en el que el espacio y el tiempo se encierran en sí mismos, en el que la gravedad es tan grande que nada puede escapar, ni siquiera la luz.

Si tuviéramos que ilustrar este evento sería algo así como si el espacio se precipitara por un barranco infinito, por una suerte de inodoro cósmico en el que nadie sabe dónde desemboca lo que se traga. Y ese punto de no retorno entre lo conocido y la nada se conoce como Horizonte de sucesos.

No hay manera sencilla de explicar este fenómeno cósmico que desde hace mucho tiempo trae de cabeza a los astrónomos. Sin embargo, se puede decir que un hoyo negro es como el espíritu de la estrella muerta en tanto que sin su masa sigue teniendo la misma poderosa gravedad. La única diferencia es que todo lo que atrae lo comprime al punto de que deja de existir.

La novedad es que sí tiene cualidades fantasmales porque no lo podemos ver, pero se siente su existencia por el nivel de destrucción que deja a su paso.

Por más ciencia que le apliquemos no podemos obviar que hay elementos místicos en la existencia de todo lo que ocurre en la naturaleza, en el universo. El cosmos se parece más a un pensamiento que a una maquinaria, dijo un científico.

Si bien los horizontes de sucesos están fuera de nuestro alcance, tienen rasgos tan humanos como el sentimiento del olvido, lo que muere y no vuelve de esa dimensión que también nos resguardará en algún momento.

Heathcliff Cedeño